Jay Vine ha firmado un inicio de 2026 casi perfecto, con el título nacional australiano de contrarreloj y, justo después, el
Tour Down Under. Fue una edición movida, con una victoria de etapa, una jornada recortada y una caída contra un canguro que le obligó a terminar la carrera con la muñeca rota.
“Conseguir el título nacional de contrarreloj al comienzo de la temporada es algo de lo que estoy enormemente orgulloso. La crono es una disciplina pura: sin tácticas, sin esconderse, solo tú contra el reloj. Vestir el mono verde y dorado en casa significó mucho para mí. Me dio una gran dosis de confianza antes del
Tour Down Under y confirmó que el trabajo del invierno estaba dando sus frutos”, escribió Vine en una columna para
The National News.
El australiano se bajó de la bici tras este bloque de entrenamiento y competición, una necesidad mientras se recupera de una fractura de muñeca.
Estaba previsto que corriera el UAE Tour junto a Isaac del Toro, pero la decisión sigue en el aire. En todo caso, su nivel en Australia fue fruto de un gran trabajo invernal.
“Ese trabajo de invierno lo construimos en nuestra concentración en España, que fue enorme para nosotros como grupo. No se trata solo de kilómetros, sino de construir ritmo, confianza y entender cómo pedalea cada uno”, explicó. “Puertos largos, bloques duros y sentarnos por la tarde a hablar de objetivos y carreras: ahí es donde un equipo de verdad se hace. En Australia se vio. Todos sabían su rol y todos lo ejecutaron a la perfección”.
“La semana del
Tour Down Under aún se está asentando. Adelaida nunca es un lugar fácil para correr: el calor es implacable, la carrera es agresiva y todos llegan volando tras el invierno. Salir con la general y con la sensación de haber controlado la prueba es increíblemente satisfactorio”.
La carrera empezó mejor de lo que incluso
UAE Team Emirates XRG podía imaginar, con Vine y Jhonatan Narváez mostrándose muy superiores en el final de Uraidla, donde abrieron casi un minuto a la competencia.
“Desde el primer final en alto supe que las piernas estaban, pero más importante aún, que el equipo estaba completamente afinado. Cuando forma, trabajo de equipo y timing encajan así, sale una semana especial. Ganar con este equipo siempre significa mucho, pero hacerlo en Australia lo lleva a otro nivel. Crecí viendo el
Tour Down Under por la tele, soñando con ser parte algún día”.
El día decisivo
Tras su ataque en la subida al Corkscrew, todo encajó, y la mayor duda fue si el equipo trataría de frenar las ambiciones de Narváez para no disputar bonificaciones y arrebatarle el liderato a Vine. Pero Narváez acabó abandonando en la segunda mitad de la etapa por una caída.
“El plan no era sentarse a esperar; era endurecer desde abajo y abrir la carrera. Cuando afrontamos ese puerto a tope supe que sería uno de los momentos definitorios de la semana”.
“El trabajo de los chicos ese día fue increíble. Adam [Yates] se vació por completo en las rampas iniciales, marcando un ritmo implacable que deshizo el grupo. Cuando Jhony [Narváez] y yo hicimos el movimiento, el resto del equipo se comprometió al máximo para cerrar la carrera por detrás”.
Los vatios descomunales también fueron una gran señal para lo que viene. “Hacer el nuevo récord en Corkscrew está bien, pero lo que más importó fue la ejecución perfecta del equipo. Esa etapa no sucede sin que cada corredor se implique al cien por cien”.
Vine en el suelo tras chocar con un canguro en la etapa final
Choque con un canguro
Sin embargo, con los abandonos de Narváez, Vegard Stake Laengen y también Mikkel Bjerg, todos por caídas, el final distó de ser ideal. Y, caprichos del destino, Vine no abandonó, ya que logró continuar tras fracturarse la muñeca al colisionar con un canguro el último día.
“Entonces llegó uno de los momentos más surrealistas de mi carrera. Solo en Australia, ¿verdad? Un segundo todo está tranquilo y al siguiente hay un canguro justo delante y yo estoy deslizándome por el asfalto”, recuerda. “Al principio la mente va directo al control de daños: asegurarte de que no hay nada roto y de que la bici funciona. Luego, directo al modo persecución”.
A esas alturas su apoyo era limitado, pero la carrera se salvó en Stirling. “Los chicos estuvieron increíbles. Bajaron, me marcaron el ritmo, me mantuvieron calmado. Sin ellos, probablemente habría perdido el maillot ese día. Ese momento resumió de qué va este equipo y nos aseguró la victoria”.