Carlos Rodríguez afronta la segunda semana de
la Vuelta a España con una realidad diferente a la que probablemente había imaginado antes de comenzar la carrera. El andaluz de Netcompany llegó a la ronda española después de quedarse fuera del Giro de Italia y del Tour de Francia, y tampoco ha encontrado en esta primera semana el nivel necesario para luchar por los puestos delanteros de la clasificación general.
La decepción, sin embargo, no ha cambiado su actitud. Rodríguez ha asumido que sus opciones individuales son ahora diferentes y ha comenzado a orientar sus esfuerzos hacia el trabajo para Oscar Onley, su compañero en
Netcompany INEOS y actual líder de la clasificación de los jóvenes. El español reconoce que todavía no ha podido aportar todo lo que esperaba, pero mantiene la confianza en que su mejor versión pueda aparecer en los próximos días.
Y la segunda semana ofrece además un aliciente especial. La Vuelta llegará a Almuñécar, su ciudad natal, en la decimotercera etapa, una jornada que Rodríguez espera con especial ilusión. Allí estarán familiares y amigos que han acompañado su trayectoria desde sus primeros pasos sobre la bicicleta. Correr delante de ellos será una motivación añadida en un momento en el que el corredor necesita recuperar sensaciones y confianza.
En
una entrevista con Ciclo21, el sexitano muestra la esperanza del que conoce la calidad que atesora y la buena forma que puede alcanzar en la tercera semana de competición. Fuera de la pugna por la clasificación general, afronta una gran ronda española por su tierra donde tendrá todas las fichas puestas en darle una alegría a su afición.
Una primera semana por debajo de las expectativas
Rodríguez no esconde que el inicio de la Vuelta no ha respondido a sus expectativas. El andaluz esperaba encontrarse en una posición competitiva y tener un papel más importante en la carrera, pero sus sensaciones le han obligado a replantear sus objetivos. "Obviamente, hubo un momento en el que no me sentí al nivel que esperaba, y fue una gran decepción", admite con sinceridad.
La dificultad, además, no ha sido únicamente física. El corredor de Netcompany considera que la cabeza ha tenido un peso determinante durante estos primeros días. "Creo que ha sido un poco duro tanto física como mentalmente. El principal obstáculo ha sido mental, pero la mente controla las piernas", explica. Una reflexión que refleja el momento de un corredor que intenta recuperar la confianza mientras continúa buscando ese rendimiento que sabe que puede ofrecer.
A pesar de la decepción, Rodríguez no quiere convertir su primera semana en un balance completamente negativo. El ambiente dentro del equipo y el respaldo recibido por los aficionados le han permitido disfrutar de una carrera que sigue teniendo un significado especial para él. "Para ser sincero, no he estado donde quería estar. Aparte de eso, la carrera ha sido genial", reconoce.
Su adaptación a las circunstancias también está siendo parte del aprendizaje. Rodríguez entiende que una gran vuelta no siempre permite cumplir los objetivos individuales y que saber reaccionar ante las dificultades forma parte de la evolución de cualquier corredor. "Esta primera semana he estado aprendiendo a gestionar diferentes situaciones y cómo afrontarlas", explica, convencido de que esa experiencia puede servirle tanto en los próximos días como en el futuro.
Carlos Rodríguez, corredor de NetCompany INEOS.
Al servicio de Oscar Onley
La situación deportiva de Rodríguez le ha llevado a asumir un papel diferente dentro de Netcompany. Con Oscar Onley situado como uno de los grandes protagonistas de la clasificación de los jóvenes, el español ha encontrado una nueva motivación en el apoyo a su compañero. El británico se ha convertido en una de las bazas del equipo y Rodríguez quiere contribuir a que pueda mantener su posición.
"Ha sido genial contar con alguien que viene a dar un buen resultado y en quien podemos confiar", señala sobre Onley. El español reconoce, además, que todavía puede hacer mucho más por el joven corredor: "Quiero apoyar aún mejor a Oscar en la siguiente parte de la carrera, ya que hasta ahora no he sido muy decisivo".
Ese cambio de prioridades no significa, sin embargo, que Rodríguez haya renunciado a buscar sus propias oportunidades. El calendario de la segunda semana le ofrece varias etapas en las que podría recuperar protagonismo si las piernas responden. Entre ellas aparecen las jornadas 12, 13 y 14, tres días que el propio corredor señala como especialmente importantes para sus intereses.
"Las etapas 12, 13 y 14 serán importantes", explica. Rodríguez considera que las etapas 12 y 14 pueden ofrecerle oportunidades para buscar un buen resultado, mientras que la decimotercera tiene un componente completamente diferente. Será su día de casa, el momento de reencontrarse con las carreteras de su infancia y con buena parte de las personas que han acompañado su carrera deportiva.
Almuñécar, una etapa marcada en rojo
La llegada de la Vuelta a su tierra supone para Rodríguez uno de los grandes estímulos de esta edición. La decimotercera etapa comenzará precisamente en Almuñécar, su localidad natal, y el ciclista espera poder disfrutar de una jornada que trasciende lo estrictamente deportivo. "Es genial tener al público local y correr por carreteras de mi zona", afirma.
La presencia de familiares y amigos hará que el día sea todavía más especial. "Mi familia y amigos vendrán a verme y me animarán desde la acera", cuenta. Son personas que han estado a su lado desde mucho antes de que se convirtiera en profesional y que ahora podrán verlo competir en una de las carreras más importantes del calendario internacional prácticamente delante de casa.
Rodríguez, además, no quiere que la etapa se interprete únicamente como una jornada festiva. Aunque el recorrido pueda parecer menos exigente sobre el papel, el corredor advierte de que puede convertirse en una jornada mucho más complicada de lo esperado. "Creo que será más difícil de lo que parece en el perfil", sostiene.
La clave ahora será recuperar progresivamente las sensaciones y aprovechar cualquier oportunidad que aparezca. Rodríguez sigue creyendo que todavía puede ofrecer una versión mucho mejor de sí mismo y afronta la segunda semana con la esperanza de que el cambio de escenario también suponga un cambio de rendimiento. "Sigo pensando que lo mejor está por venir, así que tengo muchas ganas", asegura.
En ese camino, el andaluz combina dos objetivos: intentar recuperar su protagonismo individual y, al mismo tiempo, ponerse al servicio de un Onley que representa una de las principales bazas de Netcompany. La Vuelta le ofrece todavía margen para cambiar el rumbo de su carrera y, sobre todo, para volver a disfrutar de la competición ante su público.
"Espero poder seguir esforzándome y disfrutando, incluso sufriendo", resume. Una declaración que define el momento de un Carlos Rodríguez que, lejos de bajar los brazos, afronta la segunda mitad de la Vuelta con la intención de volver a encontrarse con el corredor que sabe que puede ser.