El ansiado triunfo de
Tadej Pogacar en la
Milán-San Remo no se explicó solo por su resistencia, sino por el esfuerzo colectivo de
UAE Team Emirates XRG, y pocos lo encarnaron mejor que
Brandon McNulty.
Tras una carrera marcada por caídas, incertidumbre y presión constante, McNulty fue una de las piezas clave para volver a poner la prueba bajo control para su líder, ayudando a preparar el movimiento decisivo que
acabaría con Pogacar ganando en la Via Roma.
“Siempre es un honor correr para Tadej”,
dijo McNulty tras la meta en conversación con Cycling Pro Net. “Después de lo que pasó en Canadá, es agradable poder devolvérselo.”
Milán-San Remo rara vez se desarrolla limpia, pero esta edición fue especialmente caótica. Una caída masiva en la aproximación a la Cipressa rompió el ritmo del pelotón y dejó por momentos a Pogacar a contrapié en un instante crítico.
McNulty admitió que hubo dudas en el equipo en el inmediato postrero. “Ya teníamos algunas dudas con el viento de cara porque en esas condiciones es más fácil ir a rueda”, explicó. “Luego llegó la caída y, la verdad, no sabía muy bien qué iba a pasar después.”
Lo que vino fue una respuesta rápida y decidida de UAE. Mientras Pogacar peleaba por volver a la cabeza, sus compañeros lo dieron todo para recuperar el control antes de la Cipressa. “Entramos justo al pie de la Cipressa y fui tan fuerte como pude para avanzar hasta delante. A partir de ahí, fue a tope”, dijo McNulty. “No vi realmente qué pasaba en la punta, pero la radio estaba echando humo.”
Ese esfuerzo resultó crucial. Con la carrera a punto de escaparse, UAE logró resetear la situación a tiempo para que Pogacar encadenara su ahora secuencia ganadora de ataques.
Tadej Pogacar, ganador de la Milán-San Remo 2026
Un esfuerzo de equipo basado en el sacrificio
La actuación de UAE no estuvo exenta de contratiempos. El equipo ya había quedado mermado antes, perdiendo efectivos y teniendo que adaptarse sobre la marcha conforme evolucionaba la situación. “Por supuesto que no fue sencillo”, continuó McNulty. “Perdimos a Christen bastante pronto y, de hecho, lo vi justo detrás entre los coches. Parecía una caída fea, así que ya íbamos uno menos.”
Aun así, los restantes se entregaron por completo al plan. “Pero los chicos rodaron increíble a través de los Capi. Tuvimos problemas, pero conseguimos volver a colocarnos y, al final, él lo remató.” Esa última frase resumió el reparto de roles. UAE hizo el trabajo de base. Pogacar puso la firma.
McNulty, sobre el lugar de Pogacar en la historia
La victoria de Pogacar en la Milán-San Remo tiene peso histórico. Completa otra pieza mayor de su colección de Monumentos y refuerza su creciente estatus en el pelotón. Para McNulty, apenas hubo dudas cuando le preguntaron si su líder es el mejor de todos los tiempos. “Creo que sí. Para mí, sí.”
Fue una respuesta sencilla, pero refleja la impresión que Pogacar sigue dejando en quienes más cerca le ven. Tras caerse en plena carrera, remontar hasta la disputa y soltar a todos salvo a un rival antes de ganar al esprint fotográfico, su actuación no hizo sino alimentar esa reputación.
A menudo se dice que la Milán-San Remo es una de las más difíciles de ganar. En esta ocasión, no bastó con el brillo individual, hizo falta un equipo entero rindiendo bajo presión. Las palabras de McNulty lo dejan claro. Pogacar cruzó primero, pero la victoria se construyó entre todos.