En las últimas 24 horas se ha generado un debate muy intenso entre los aficionados al ciclismo.
Jonas Vingegaard sufrió un accidente entrenando con Visma - Lease a Bike en España. Al parecer, lo que causó su caída fue un ciclista amateur que no quiso despegarse del danés cuando se lo encontró en la carretera.
La caída de entrenamiento de Vingegaard en España ha reavivado una conversación incómoda dentro del pelotón profesional, que va más allá del accidente y aborda cómo los ciclistas de élite son cada vez más abordados mientras se preparan en carreteras abiertas. Aunque Visma confirmó que el danés salió sin lesiones, aquello ha intensificado el escrutinio sobre el comportamiento de los aficionados.
El accidente ocurrió durante una salida en el sur de España, donde Vingegaard fue supuestamente seguido muy de cerca por un ciclista amateur. Visma emitió después un llamamiento público para que los ciclistas den espacio a los profesionales durante sus entrenamientos, advirtiendo de que una conducta bien intencionada puede volverse peligrosa cuando se rueda al límite y a alta velocidad.
Ese mensaje ha sido refrendado desde dentro del pelotón.
En declaraciones a RMC Sport, el corredor de
Groupama - FDJ United Paul Penhoet aseguró comprender perfectamente la frustración de Vingegaard si no se respetan los límites. “Si Jonas le dijo al chico que le molestaba y el chico siguió, eso puede ser realmente irritante”, afirmó Penhoet.
Las palabras de Penhoet reflejan una realidad más amplia a la que se enfrentan muchos profesionales durante los campos de entrenamiento invernales en España, donde la gran cantidad de ciclistas en carretera ha cambiado la experiencia del entrenamiento y facilita que las situaciones escalen.
Jonas Vingegaard se fue al suelo entrenando por culpa de un aficionado amateur
“La carretera es de todos, pero nosotros estamos trabajando”
Penhoet explicó que los encuentros con amateurs son inevitables, especialmente cuando se entrena en grupo y el ritmo es alto. “Cuando vamos en grupo, se va más rápido, así que suele haber menos gente”, dijo. “Pero para los que vienen aquí a hacer concentraciones individuales, hay más personas que intentan quedarse con ellos, sobre todo cuando son grandes nombres.”
Aunque subrayó que la mayoría de amateurs se comportan con respeto, Penhoet incidió en la importancia de reconocer que los profesionales están trabajando. “La carretera es de todos, pero es importante que la gente entienda que estamos entrenando y que esto también debe respetarse”, señaló, añadiendo que no hay problema mientras no se ponga en peligro a los ciclistas.
También sugirió que una comunicación sencilla puede evitar muchos problemas. “¿Por qué no preguntarnos si nos molesta o no que se queden con nosotros?”, planteó Penhoet.
Entrenar en solitario y la necesidad de espacio
Cuando rueda solo, Penhoet dijo que la dinámica cambia, pero sigue siendo en gran medida respetuosa. “Algunos intentan quedarse a mi rueda, otros a veces vienen y hablan conmigo, pero donde entreno es muy respetuoso”, afirmó. “Desde ese punto, no hay problema.”
No obstante, reconoció que el trabajo estructurado requiere concentración. “Cuando empezamos a hacer esfuerzos, seguimos prefiriendo estar un poco en nuestra burbuja y solos”, dijo, señalando que las situaciones dependen en gran medida del comportamiento individual más que de la intención.
Esa diferencia está en el centro del incidente de Vingegaard, donde la frustración surgió, según se informa, tras no respetarse una petición de espacio.
Autopistas ciclistas y presión de las redes sociales
Al describir las carreteras del sur de España en esta época del año, Penhoet dibujó un panorama de congestión casi constante. “Rara vez pasas cinco minutos sin cruzarte con otra bici”, señaló, aludiendo a la mezcla de profesionales, grupos amateurs y concentraciones organizadas que dominan ahora la región.
Las rutas alrededor de Calpe, en particular, se han convertido en lo que Penhoet describió como “autopistas ciclistas”, especialmente los fines de semana. Groupama–FDJ United se ha instalado más al norte, cerca de Denia, en busca de carreteras más tranquilas, aunque incluso allí la densidad de ciclistas va en aumento.
Penhoet también apuntó a plataformas como Strava como un factor que cambia comportamientos. “Strava se ha convertido en una red social en sí misma, con fotos y descripciones”, dijo. Aunque reconoció que los amateurs a menudo se sienten orgullosos de haber rodado con profesionales, señaló que las grandes figuras del deporte son mucho más propensas a sentir la presión de la atención constante.
En ese contexto, la caída de Vingegaard se ha convertido en el emblema de un problema más amplio y no en un percance aislado, uno en el que el respeto, la comunicación y la contención determinan cada vez más si las carreteras compartidas siguen siendo seguras para todos.