La tercera etapa del
Tour de Francia dejó el primer cara a cara entre
Tadej Pogacar y
Jonas Vingegaard en un final explosivo, y aunque el danés resistió el ataque del vigente campeón,
Alberto Contador considera que la secuencia puede ofrecer una información muy valiosa de cara al resto de la carrera. El dos veces ganador del Tour analizó en La Montonera de Eurosport los pequeños detalles que marcaron el desenlace de la jornada y apuntó a una imagen concreta que, en su opinión, el UAE Team Emirates-XRG debería estudiar con detenimiento.
Contador se fijó en
la reacción de Vingegaard apenas unos segundos después de la aceleración de Pogacar. El madrileño cree que la mirada hacia atrás del líder de Visma-Lease a Bike puede interpretarse como un indicio de vulnerabilidad, aunque matizó inmediatamente que sacar conclusiones definitivas sería precipitado.
"Si yo fuera director, preparador o corredor del UAE, interpretaría esa mirada de Vingegaard apenas tres segundos después del ataque de Pogacar como un claro síntoma de debilidad",
explicó en televisión. Sin embargo, recordó que el contexto de la etapa era muy diferente al que ofrecerán los grandes puertos de la última semana del Tour.
Para Contador, el desenlace de este tercer día no debe extrapolarse a la alta montaña. "Estamos hablando de una etapa súper explosiva, que no tiene nada que ver con lo que nos vamos a encontrar en la semana final", señaló. Precisamente por las características del recorrido, el comentarista destacó el mérito de Vingegaard, capaz de responder en un terreno mucho menos favorable para sus condiciones naturales.
"Vingegaard ha sido el mejor de todos los corredores de la general"
De hecho, el exciclista español considera que el danés fue uno de los grandes protagonistas del día. En un final diseñado para corredores con un cambio de ritmo explosivo, Vingegaard consiguió mantenerse entre los mejores frente a especialistas mucho más explosivos. "Ha sido el mejor de todos los corredores con aspiraciones a la general", valoró Contador, subrayando que se enfrentó a rivales con un perfil mucho más adecuado para ese tipo de llegadas.
Entre esos nombres citó a ciclistas como Juan Ayuso o Remco Evenepoel, corredores con una aceleración especialmente potente en finales cortos y explosivos. Precisamente sobre el belga también realizó una lectura crítica, al considerar que dejó algunas señales de sufrimiento durante los últimos metros.
Contador recordó que, cuando Isaac del Toro incrementó el ritmo a unos 600 metros de meta, Evenepoel no pudo responder con la misma facilidad que el resto de favoritos. El campeón olímpico perdió momentáneamente la rueda y fue Richard Carapaz -también ganador en JJOO- quien tuvo que cerrar el hueco para evitar que la diferencia aumentara antes del ataque definitivo.
Otro de los protagonistas del análisis fue precisamente Del Toro. El joven mexicano volvió a desempeñar un papel decisivo como lanzador de Pogacar, protagonizando un trabajo de enorme desgaste que impresionó al hoy propietario del Polti.
Del Toro, el mejor gregario de Pogacar
Contador explicó que, tras completar su relevo, Del Toro quedó prácticamente detenido durante unos instantes, obligado a recuperar el aliento después del enorme esfuerzo realizado al frente del grupo. Solo después volvió a encontrar el ritmo para terminar enlazando nuevamente con los principales candidatos a la clasificación general.
Ese detalle fue especialmente significativo para el comentarista, ya que demuestra tanto la generosidad del mexicano como el extraordinario nivel que atraviesa. "Se vació completamente. El esfuerzo que hizo fue muy, muy generoso", destacó Contador, quien recordó que Del Toro no es un simple gregario, sino un corredor con calidad suficiente para aspirar incluso al podio final en París.
En definitiva, la lectura de Contador deja dos mensajes claros tras el primer gran duelo entre Pogacar y Vingegaard. Por un lado, cree que UAE puede haber detectado una pequeña grieta psicológica en su gran rival. Por otro, advierte que este tipo de finales explosivos no permiten anticipar lo que sucederá cuando el Tour llegue a los Alpes y los Pirineos. Allí será donde ambos candidatos al maillot amarillo revelen realmente cuál es su verdadero nivel.