El
Mundial de ciclocross de Hulst ya está en marcha y este sábado vivió su primer gran momento con la disputa de la carrera masculina sub-23. La prueba dejó una de las grandes sorpresas del campeonato, ya que los Países Bajos, anfitriones y una de las potencias habituales de la disciplina, solo pudieron asegurar como máximo una medalla de bronce. El maillot arcoíris fue finalmente para Bélgica, gracias a la victoria de Aaron Dockx.
El circuito de Hulst, muy técnico y exigente, planteaba una carrera en la que las dinámicas de equipo no iban a ser determinantes. Se trataba de un trazado que premiaba la constancia, la técnica y la capacidad de gestionar los esfuerzos, factores que acabaron siendo decisivos en el desenlace. En ese contexto brilló Aaron Dockx, que llegaba al
Mundial tras un fin de semana muy duro en Hoogerheide, donde solo pudo terminar en la 26.ª posición. El cambio de guion fue notable, ya que el corredor del
Alpecin - Premier Tech se mostró activo desde el inicio y fue ganando protagonismo con el paso de las vueltas hasta cabalgar en solitario hacia la victoria.
El triunfo tuvo además un valor especial, ya que se trató de su primera victoria de la temporada, después de haber sido 22.º y 19.º en las dos ediciones anteriores del
Mundial sub-23. Por detrás, el francés Aubin Sparfel logró la medalla de plata, mientras que Keije Solen aportó el único metal para los Países Bajos con el tercer puesto.
Entre los corredores que llegaron más atrás destacó Léo Bisiaux, que fue octavo en meta. La gran decepción del día fue David Haverdings, ganador de la Copa del Mundo y principal baza neerlandesa, que solo pudo finalizar en la 14.ª posición.
Mañana llegará la gran cita del campeonato con la prueba élite masculina, en la que Mathieu van der Poel parte como gran favorito, mientras que
Felipe Orts será el representante español en la carrera.