El arranque de temporada
en la Volta ao Algarve ha servido como carta de presentación para
Dylan van Baarle en su nuevo equipo, el
Soudal Quick-Step. El neerlandés, vencedor de la París-Roubaix y uno de los grandes especialistas en clásicas del pelotón, inicia una etapa distinta tras su salida de Visma - Lease a Bike, con un objetivo claro en mente: recuperar su mejor versión.
En el Algarve ya dejó señales prometedoras. Trabajó para que el joven Paul Magnier sumara dos triunfos parciales y, además, firmó un sólido décimo puesto en la exigente llegada al Alto do Malhão. Sensaciones positivas tras un invierno sin contratiempos.
“He tenido un buen invierno en un entorno nuevo. No he tenido lesiones ni he enfermado”, explica, satisfecho por haber podido preparar la campaña con continuidad,
en una entrevista con Wielerflits.
El cambio no es solo de maillot, también de método. El propio Van Baarle reconoce que ha optado por recuperar dinámicas de trabajo que le llevaron a su pico de rendimiento hace tres o cuatro años. “Diría que es más como hace tres o cuatro años. Fue entonces cuando realmente di lo mejor de mí mismo, y hemos intentado retomarlo”.
Dentro de la estructura belga se respira ambición de cara a las clásicas. Tras una concentración en Tenerife junto a Jasper Stuyven, el neerlandés confía en que la combinación de experiencia y talento joven eleve el nivel colectivo. También comparte filas estos días con Yves Lampaert y Dries Van Gestel, corredores curtidos en el pavé.
“Sin duda, podemos esperar volver a la final como Soudal Quick-Step. Tuve una buena concentración con Jasper en Tenerife, y espero que con nuestra presencia podamos llevar al equipo a un nivel superior. Para que chicos como Yves, Dries Van Gestel y, por supuesto, Paul Magnier también puedan alcanzar ese nivel. Esperamos una primavera fantástica”.
Dylan van Baarle espera ser clave para Quick-Step en las clásicas de primavera 2026.
La experiencia, factor clave de Van Baarle
Para Van Baarle, la experiencia en este tipo de carreras es un valor diferencial difícil de enseñar fuera del asfalto. “Ya lo has vivido todo. Sabes cómo se siente la carrera, cómo es. Intentamos inculcarle eso también a Paul. Pero creo que será principalmente en la carrera misma, para que puedan guiarse mutuamente”.
Esa intuición adquirida con los años, esa capacidad de anticipar el momento decisivo, solo aflora en plena competición. “Sí, exacto. Pero eso solo ocurre en la carrera”.
En cuanto a objetivos concretos, el neerlandés evita fijarse cifras o posiciones cerradas. Su meta es más interna que estadística. “No, la verdad es que no. Quiero volver al nivel de 2022, y ya sea con un décimo puesto, un tercer puesto o una victoria… Ya veremos. Quiero volver a ese nivel y entonces sabré que puedo competir en la final”.
Más que un resultado puntual, lo que persigue es volver a sentirse protagonista cuando la carrera se rompe. Si lo consigue, las clásicas volverán a hablar su idioma.