El
Tour de Romandía regresa al calendario como una de esas citas que combinan tradición y exigencia, una carrera marcada por su carácter montañoso y por su papel histórico dentro de la preparación de los grandes objetivos del ciclismo. Durante décadas, esta vuelta suiza fue un punto de referencia para medir el estado de forma de los aspirantes al
Giro de Italia, pero se ha venido abajo en los últimos años.
En la actualidad, como decimos, el contexto ha cambiado. La planificación moderna, basada en concentraciones en altura y calendarios más selectivos, ha reducido la presencia de grandes líderes en este tipo de pruebas. Aun así, la participación de
Tadej Pogacar este año hace que la carrera recupere el foco que tuvo en otra época
Javier Ares pone el acento en ese contraste entre pasado y presente al señalar que “es una prueba que se disputa en territorio suizo, en la región francófona, y que durante muchos años tuvo incluso más pedigrí por su relación con el Giro de Italia”. En esa misma línea, recuerda cómo ha cambiado el ciclismo actual: “hoy es mucho más difícil encontrar aspirantes al Giro compitiendo aquí, porque los corredores prefieren estar un mes en altitud antes de afrontar sus grandes objetivos”.
El narrador de Eurosport, en su canal de Youtube, también destaca el impacto directo de la presencia del esloveno en esta edición: “la carrera ha resucitado en esta ocasión por la presencia de Pogacar, y eso son palabras mayores, es una garantía de éxito”. Aunque matiza ese efecto, reconociendo que “de alguna forma opaca también la participación de otros muchos corredores”, insiste en que su figura “le da un caché y un pedigrí que le hace recobrar todo su fulgor”.
Ares sitúa además la ambición del líder del UAE dentro de un contexto más amplio: “Pogacar lo que está buscando es engordar ese palmarés deslumbrante que ya tiene, enriquecer su calendario con victorias en este tipo de vueltas”. Una decisión que, según explica, forma parte de su preparación hacia objetivos mayores: “este año se ha apuntado a Romandía y al Tour de Suiza como camino hacia el Tour de Francia”.
Sobre la evolución de la carrera, insiste en que “los tiempos han cambiado, y han cambiado porque estamos asistiendo a otra forma de preparar la temporada”. Aun así, no renuncia al atractivo de la prueba: “hay que aceptar lo que vemos y disfrutar de las ocasiones en las que coinciden algunos de los grandes favoritos para ver batallas hermosas”.
Tadej Pogacar, estrella del UAE Team Emirates XRG en 2026.
El recorrido del Tour de Romandía
En cuanto al recorrido, Ares subraya su dureza y variedad: “el resto de las jornadas tienen montaña para regalar, con finales exigentes que pueden marcar diferencias”. Un diseño que, en su opinión, abre la puerta a distintos protagonistas: “no habrá oportunidad para los velocistas, pero sí para otros muchos equipos que pueden encontrar su momento”.
El dominio potencial de Pogacar es otro de los puntos clave en su análisis. Aunque reconoce su condición de favorito, rebaja las expectativas más extremas: “eso de que pueda ganar las seis etapas me parece un verdadero disparate”. Y añade un matiz importante: “ni se va a emplear siempre a tope ni todas las etapas están hechas para él, a pesar de que el recorrido sea muy exigente”.
También aborda el debate sobre la posible ‘intimidación’ que genera el esloveno: “no quiero negar que algo de cierto habrá en que algunos equipos prefieran evitarle, pero tampoco creo que sea la razón principal”. Para Ares, la explicación es más simple: “muchos equipos eligen otras carreras por el tipo de recorrido o por la planificación del calendario”.
Finalmente, deja clara la jerarquía actual dentro del pelotón: “es tan superfavorito que no se puede poner a nadie a su altura ahora mismo”. Sin embargo, introduce el factor imprevisible del ciclismo: “hasta que no se cruza la última meta, nadie es campeón, ni siquiera Pogacar”.