"Pogacar corre La Vuelta por la Wikipedia": El esloveno regresa a España como favorito indiscutible a llevarse el rojo

Ciclismo
viernes, 21 agosto 2026 en 10:00
Tadej Pogacar, favorito al Tour de Francia
La Vuelta a España 2026 es la última gran ronda de la temporada con un ingrediente que cambia por completo el escenario: Tadej Pogacar. El campeón del mundo llega a la ronda española después de conquistar el Tour de Francia y dispuesto a ampliar un palmarés que ya parece inagotable. Desde Mónaco, la carrera echará a andar este sábado con una contrarreloj inaugural que servirá como primer aperitivo de tres semanas marcadas por la montaña.
En el último episodio de CiclismoAlDía, Juan Larra y Javier Rampe analizaron las claves de una Vuelta que, más allá de su recorrido, ha recuperado un protagonismo extraordinario gracias a la presencia del esloveno. Ambos coincidieron en que la participación de Pogacar modifica incluso la percepción del tramo final de la temporada, tradicionalmente menos atractivo después del Tour de Francia.
Para Juan Larra, la temporada ciclista puede dividirse en tres grandes bloques: las clásicas de primavera, el Giro y el Tour como gran núcleo competitivo y, finalmente, un último tercio condicionado por las decisiones de los corredores. En ese contexto, la presencia de Pogacar convierte a la Vuelta en una excepción. “Este año el último tercio tiene un poquito más de cafeína”, resumió el presentador, convencido de que muchos aficionados seguirán ahora con mayor atención una parte del calendario que habitualmente pierde protagonismo.
Javier Rampe puso el foco en una cuestión paralela: la propia estructura del calendario. El analista considera difícil de entender que una gran vuelta tenga que compartir protagonismo con otras pruebas relevantes y criticó que coincidan carreras WorldTour con la Vuelta. A su juicio, la UCI debería buscar una distribución más racional para evitar que las grandes carreras compitan entre sí por corredores, audiencia y atención mediática.

“La presencia de Pogacar cambia por completo el último tercio de la temporada”

La figura del esloveno será, inevitablemente, el centro de todas las miradas. Larra recordó que Pogacar no llegará a España para cumplir un simple trámite, sino después de ganar el Tour y con la posibilidad real de luchar por la general. Su decisión de disputar la Vuelta estuvo condicionada por el calendario internacional y por la coincidencia de las clásicas canadienses con la ronda española, pero el resultado es una participación histórica.
El presentador incluso se mostró contundente al valorar sus posibilidades de victoria parcial. “Creo que puede ganar 15 viendo el itinerario”, apuntó en tono provocador, antes de rebajar la previsión a un escenario más realista de entre cinco y siete triunfos de etapa. La dureza del recorrido y la ausencia de buena parte de los grandes nombres que compitieron en el Tour hacen que Pogacar aparezca como el favorito absoluto.
Rampe añadió otro factor: las audiencias. El analista defendió que la presencia del esloveno eleva el interés de cualquier carrera y rechazó la idea de que su dominio perjudique necesariamente al espectáculo. Para él, los datos de seguimiento demuestran que cada vez que compite Pogacar aumenta la atención sobre la prueba, incluso entre quienes cuestionan su manera de correr.

“La Vuelta ha convertido la dureza extrema en su sello”

El recorrido será el otro gran protagonista. La edición de 2026 presenta una acumulación extraordinaria de montaña, con nueve etapas consideradas de montaña y varias jornadas de media montaña que dificultarán la supervivencia de los corredores de la general. El itinerario apenas concede treguas y convierte los finales exigentes en una constante.
Rampe considera que Javier Guillén ha construido una identidad propia basada en la búsqueda permanente del espectáculo. La Vuelta ha apostado durante los últimos años por finales explosivos, rampas imposibles y puertos capaces de provocar diferencias en pocos kilómetros. Sin embargo, el analista cuestiona que la acumulación de pendientes extremas sea siempre sinónimo de una carrera más interesante.
Su crítica es clara: una etapa con rampas del 15, 17 o incluso 20% puede terminar convirtiéndose en una carrera de supervivencia. “Yo no te digo que venga un Pogacar y te reviente la carrera, pero entre el resto de los mortales deberían poder mirarse de tú a tú”, explicó. Para Rampe, el ciclismo necesita también puertos más sostenidos que permitan ataques desde lejos y favorezcan una competición menos condicionada por los últimos kilómetros.
Tadej Pogacar en la Vuelta a España 2026
Tadej Pogacar compite en la Vuelta a España 2026

“Lo otro no deja de ser una carrera de supervivencia”

El debate sobre el recorrido llevó a ambos a reivindicar una Vuelta más conectada con la diversidad geográfica de España. Rampe apostaría por recuperar protagonismo para territorios como los Pirineos, País Vasco o Asturias, pero también por explorar zonas menos habituales. Extremadura, por ejemplo, le parece un territorio con un enorme potencial gracias a sus carreteras y montañas, donde la dureza no depende necesariamente de rampas extremas.
Larra y Rampe también cuestionaron la utilización excesiva de puertos icónicos. El Angliru, por ejemplo, debería conservar su carácter especial y no convertirse en una cima recurrente. La misma lógica, explicaron, podría aplicarse a grandes puertos italianos o franceses. La fuerza de una montaña también reside en su excepcionalidad.
En ese sentido, Rampe defendió que España tiene recursos suficientes para construir una Vuelta espectacular sin necesidad de recurrir constantemente a finales extremos. El país cuenta con una enorme variedad de puertos y territorios y, precisamente por ello, una ronda española podría aprovechar mejor su diversidad.

“Si Pogacar no estuviera, la lista de favoritos sería bastante triste”

La enorme expectativa generada por el esloveno también deja en evidencia una realidad: la participación de la Vuelta está claramente condicionada por el calendario del Tour. Primož Roglič aparece como uno de los principales rivales, aunque su edad y la caída sufrida recientemente generan dudas sobre su estado físico. Por detrás, el abanico de candidatos está formado por nombres como Enric Mas, Felix Gall, Oscar Onley o Mattias Skjelmose.
Larra fue especialmente contundente al comparar esta nómina con la del Tour. Mientras Francia reunió a Pogacar, Vingegaard, Evenepoel, Del Toro, Seixas y otros de los corredores más importantes del momento, en España solo estará el esloveno de aquella primera línea. “Si Pogacar hubiera decidido no correr esta Vuelta, la lista de favoritos hubiera sido bastante triste”, afirmó.
Javier Rampe coincidió en que Pogacar marca una diferencia enorme, aunque recordó que la Vuelta puede ofrecer oportunidades a corredores que habitualmente viven a la sombra de los grandes nombres. Entre ellos situó a Skjelmose, un corredor capaz de defenderse bien contra el reloj, aunque condicionado también por las temperaturas que se esperan en España.
João Almeida trabaja su contrarreloj en España y luego subirá a la altitud de Sierra Nevada
João Almeida trabaja su contrarreloj en España y luego subirá a la altitud de Sierra Nevada

“El calor puede ser un factor decisivo en la Vuelta”

Precisamente la meteorología puede convertirse en uno de los grandes enemigos de los favoritos. La contrarreloj de Jerez de la Frontera y El Puerto de Santa María será especialmente exigente por las altas temperaturas. Rampe considera que una jornada aparentemente diseñada para los especialistas puede terminar condicionada por el calor, especialmente en corredores que sufren con temperaturas elevadas.
Pogacar tampoco es ajeno a ese problema. El esloveno ha mostrado en diferentes ocasiones que las temperaturas extremas pueden afectar a su rendimiento, por lo que una Vuelta celebrada en pleno verano español puede añadir una variable inesperada a la lucha por el rojo. El desgaste acumulado durante tres semanas será otro factor decisivo.
La ronda española llega, por tanto, con una combinación poco habitual: un recorrido extremadamente montañoso, temperaturas elevadas, un favorito incontestable y un grupo de perseguidores que buscará aprovechar cualquier debilidad. Para Larra y Rampe, el gran interrogante no es tanto quién parte como favorito, sino cuánto tiempo tardará Pogacar en intentar imponer su ley.
Y ahí reside precisamente el atractivo de esta Vuelta. Pogacar puede convertir una carrera que habitualmente representa el cierre de la temporada en uno de los grandes acontecimientos del año. El esloveno llega con el Tour recién conquistado, con el Mundial y las clásicas italianas todavía en el horizonte y con la posibilidad de escribir un nuevo capítulo de su ya extraordinaria carrera.
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