Pidcock, a por Pogacar y Vingegaard: el monstruoso entrenamiento que ha registrado en Chile

Ciclismo
martes, 27 enero 2026 en 1:00
Pidcock
Siete horas sobre la bicicleta, más de cuatro mil metros de desnivel y un número redondo que siempre impone respeto: 200 kilómetros. Así resume Tom Pidcock su última y más exigente sesión de entrenamiento, registrada en Strava casi sin comentarios, pero cargada de significado en plena preparación de la nueva temporada... ¿pensando en derrotar a Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard?
El británico se encuentra concentrado en Chile junto a su equipo, el Pinarello-Q36.5, y en las últimas dos semanas ha ido dejando constancia de jornadas realmente llamativas. Sin embargo, ninguna ha alcanzado la magnitud de la ruta completada ayer, una auténtica etapa reina camuflada bajo el discreto nombre de “Ruta Matutina”.
La salida comenzó en las montañas, desde el campamento de entrenamiento del equipo, y se dirigió hacia el oeste, buscando las zonas más llanas al norte de Santiago. A partir de ahí, el grupo emprendió el regreso, un viaje de vuelta que terminó convirtiéndose en un ejercicio de desgaste constante, con más de 80 kilómetros finales prácticamente en ascenso continuo hasta alcanzar el hotel, situado a 2.750 metros de altitud.
Pidcock no rodó solo. A su lado estuvieron Fred Wright, uno de sus nuevos compañeros de filas, además de Fabio Christen, Xandro Meurisse y Quinten Hermans. Entre todos, completaron una jornada que cerró con 4.003 metros de desnivel positivo, siete horas de pedaleo y una media de 28,5 km/h, cifras propias de una gran jornada de montaña en competición.
Más allá de los datos, el británico optó por no añadir comentarios en la plataforma. Aun así, la actividad dejó pistas claras sobre la intensidad del entrenamiento: varios puestos dentro del ‘top 10’ en distintos segmentos y, especialmente, varios récords personales. Cinco de ellos llegaron en las dos últimas ascensiones hasta el hotel, lo que sugiere que el esfuerzo final fue todo menos relajado.
Este exigente bloque de trabajo se enmarca dentro de un largo campamento de 25 días en Chile, un destino poco habitual en el ciclismo profesional, pero que el equipo ha defendido públicamente por sus particularidades. Aunque se trata de un campamento en altura, también funciona como una potente herramienta de aclimatación al calor, con temperaturas que alcanzan los 36 grados en el valle donde realizan los intervalos.
Tom Pidcock, junto con sus compañeros del Q36.5 en la temporada 2025
Tom Pidcock se prepara para una temporada 2026 crucial para él

La importancia de superar obstáculos

“Cuando estás resguardado del viento en la bici, te sientes como en un horno. Sudar es la norma”, explicaba Xandro Meurisse en declaraciones a Het Laatse Nieuws. A ese calor se suma un índice UV de 14, lo que obliga a los corredores a reaplicar protector solar FPS 50 varias veces al día para evitar quemaduras.
Pese a las incomodidades, el equipo considera que las ventajas superan a los inconvenientes. Frente a destinos más tradicionales como el Teide, donde las temperaturas son unos diez grados más bajas, o Sierra Nevada, todavía condicionada por la nieve, Chile ofrece un estímulo diferente y muy buscado en la preparación moderna.
“Hoy en día, todo ciclista profesional realiza entrenamientos de calor como estímulo adicional para exponer su cuerpo a condiciones extremas”, señalaba Quinten Hermans al mismo medio. “Muchos lo hacen en interiores, con ropa de abrigo sobre el rodillo o en la sauna. Aquí, simplemente lo hacemos al aire libre, sobre la bicicleta, con pantalón corto y manga corta”.
Con este trabajo acumulado en las piernas, Pidcock afrontará el inicio de su temporada con varias carreras españolas de menor entidad a mediados de febrero, entre ellas la exigente Ruta del Sol, de cinco días y perfil montañoso. A juzgar por lo visto en Chile, la base parece más que sólida.
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