Milán-San Remo se ha convertido en el terreno de juego de las superestrellas modernas, moldeado en los últimos años por la rivalidad entre Mathieu van der Poel y Tadej Pogacar. Ahora podría sumarse un nombre de un perfil muy distinto, con informes en Bélgica que sugieren que
Primoz Roglic podría alinearse para La Classicissima en 2026.
El esloveno no es, de entrada, un perfil típico de
Milán-San Remo. Es un especialista en Grandes Vueltas, un corredor definido por las largas ascensiones y la regularidad en vueltas por etapas más que por esfuerzos cortos y explosivos tras 300 kilómetros.
Sin embargo, según Het Laatste Nieuws, Roglic podría formar parte de la salida el 21 de marzo, planteando una de las cuestiones tácticas más sugerentes de la primavera.
Roglic cumplirá 36 años durante la temporada 2026 y afronta el último año de su contrato con
Red Bull - BORA - hansgrohe. Inicialmente se confirmó que no disputará ni el Giro de Italia ni el Tour de Francia este año, sino que
centrará su calendario en buscar un quinto título de la Vuelta a España en septiembre, tras sus victorias en 2019, 2020, 2021 y 2024.
Su temporada debe comenzar en Tirreno–Adriático el 9 de marzo, seguida de la Itzulia del País Vasco del 6 al 11 de abril.
Milán-San Remo encajaría con limpieza entre ambas vueltas, pero también supondría una rara incursión en el territorio de los Monumentos para un corredor cuyo palmarés se ha cimentado casi por completo en las pruebas por etapas. Roglic solo ha corrido Milán-San Remo en dos ocasiones. Fue 67.º en su debut en 2017 y mejoró hasta la 17.ª plaza en 2022, su mejor resultado hasta ahora en la Via Roma. Nunca ha terminado en el top 10 ni ha sido protagonista en el final.
¿Qué podría hacer Roglic de forma realista?
Eso es lo que hace tan interesante esta posible aparición.
Milán-San Remo se ha decidido en las últimas temporadas por la agresividad en la Cipressa y el Poggio, especialmente con Pogacar, aunque aún no haya transformado esos ataques en victoria. Van der Poel ha sabido capitalizar dos veces, ganando en 2023 y 2025, mientras Jasper Philipsen se impuso al sprint en 2024, dando a Alpecin-Premier Tech tres triunfos consecutivos.
Roglic no encaja en ese molde. No es un velocista puro ni destaca por repetir arrancadas cortas y explosivas. Si toma la salida, su papel puede estar menos ligado a ganar y más a ponerse a prueba, apoyar a un líder del equipo o utilizar la carrera como parte de su preparación para objetivos posteriores.
Pero su mera presencia añadiría otra capa al relato. Un cinco veces ganador de Grandes Vueltas en la línea de salida del Monumento más largo e imprevisible cambia de inmediato la lectura de rivales y aficionados. ¿Está para ayudar a un compañero, para agitar la carrera o para comprobar en silencio hasta dónde le lleva el motor en la prueba de un día más singular del ciclismo?
Milán-San Remo siempre ha sido una carrera donde nombres poco obvios pueden resistir más de lo esperado. Si se confirman los informes desde Bélgica, 2026 podría ver a uno de los grandes especialistas de vueltas por etapas del pelotón entrar en un foco habitualmente reservado a velocistas, puncheurs y superestrellas de las clásicas.
Primoz Roglic podría disputar la Milán-San Remo en 2026