"No quiero pensar que la mejor parte de mi vida fue cuando fui ciclista profesional": David de la Cruz busca nuevos horizontes, antes del adiós

Ciclismo
sábado, 05 septiembre 2026 en 11:30
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David de la Cruz afronta la Vuelta a España con una certeza cada vez más difícil de esquivar. A sus 37 años, el ciclista catalán del Q36.6 está disputando una de sus últimas carreras como profesional y, salvo un giro radical en las próximas semanas, el final de su trayectoria se encuentra cada vez más cerca. "Tengo más un pie fuera que dentro", reconoce con naturalidad.
No es una decisión tomada, aunque sí una posibilidad que gana peso conforme avanza la carrera española. De la Cruz quería esperar hasta terminar La Vuelta para sentarse con su equipo y valorar el futuro, mientras mantiene todavía en el calendario el Tour de Guangxi, última prueba World Tour de la temporada. Después de 17 años como profesional, el momento de cerrar una etapa empieza a hacerse presente.
Su historia le ha llevado por algunos de los equipos más importantes del pelotón internacional. Caja Rural, NetApp, Quick Step, Sky, UAE, Astana y, desde 2024, Q36.6 forman parte de un recorrido que también incluye una victoria en la Vuelta en 2016, cuando se vistió de líder tras imponerse en el Alto del Naranco. Ahora disputa su duodécima ronda española, una cifra que ni siquiera llevaba contabilizada.
"No es algo que mire mucho. Soy metódico para bastantes cosas, pero no para contar lo que llevo", explica a Diario As. La veteranía, sin embargo, resulta imposible de esconder. "Cuando empecé en esto era el más joven del equipo. Ahora soy el más mayor… ese es el mejor dato para ver lo mayor que soy", bromea.

Un veterano al servicio del equipo

La Vuelta de Q36.6 ha obligado a modificar los objetivos iniciales. La general quedó descartada y el conjunto ha orientado sus esfuerzos hacia las victorias de etapa, buscando presencia constante en carrera. "Estamos siendo protagonistas cada día", destaca De la Cruz, que pone como ejemplos a compañeros como Azparren, Camprubí o David González.
Dentro de un grupo con corredores más jóvenes, su experiencia también se ha convertido en una herramienta importante. El catalán ejerce de referencia, aunque evita considerarse un profesor. "Estoy abierto siempre para dar consejos y ayudar, pero tampoco decir lo que tienen que hacer y lo que no porque al final cada uno siente cosas distintas", explica. Su papel consiste más en aportar que en imponer.
El ciclismo que encontró cuando comenzó su carrera tampoco es el mismo que abandona ahora. La profesionalización ha multiplicado los detalles y el nivel de preparación, desde la estrategia hasta la nutrición. "Se miran muchos más detalles que los que se miraban hace diez años", señala, aunque considera que el mayor cambio se produce en el propio corredor. "Cuando pasan los años, ya no sientes las piernas igual y mi techo, quizás, ya no es tan alto".

Diecisiete años y muchos recuerdos

De la Cruz no necesita recurrir a una única gran temporada para explicar su carrera. Ha compartido vestuario y objetivos con algunos de los nombres más importantes del ciclismo contemporáneo y ha formado parte de grandes triunfos. Estuvo en el Mundial conquistado por Alejandro Valverde, en un Tour de Francia con Tadej Pogacar y en un Giro de Italia con Chris Froome, además de firmar resultados destacados a nivel individual.
Precisamente por eso le cuesta escoger un momento favorito. "Es una pregunta difícil porque estuve en muchos equipos", admite. Para él, el valor de su trayectoria no reside tanto en seleccionar una etapa concreta como en haber disfrutado de todas ellas. "Cada época la disfruté como tocaba y eso es lo más bonito", afirma.
Tampoco contempla el final desde la nostalgia. De la Cruz asegura que siente satisfacción por todo lo conseguido, pero no quiere convertir su pasado deportivo en el mejor capítulo de su vida. "No quiero pensar que la mejor parte de mi vida fue cuando fui ciclista profesional", sostiene. Cuando llegue el momento de bajarse definitivamente de la bicicleta, su intención será mirar hacia delante.
Por ahora, todavía queda carretera. La Vuelta, la última decisión sobre su futuro y el Tour de Guangxi aparecen como los últimos capítulos de una carrera que comenzó en 2010 y que ha atravesado buena parte de la historia reciente del ciclismo. "Lo viejo tiene que dar espacio a lo nuevo y todo llega", resume. Una frase sencilla para asumir un cambio que, después de tantos años, ya empieza a sentirse inevitable.
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