Jarno Widar quizá imaginaba un debut profesional muy distinto, pero el inmenso talento del joven belga es innegable tras otra gran prestación en la jornada reina de la
Vuelta a Suiza, solo superado por Tadej Pogacar si excluimos a los fugados.
La temporada de Widar quedó largo tiempo
interrumpida por una lesión de rodilla, pero finalmente la perla del
Lotto Intermarché reapareció este mes en Suiza. Y quedó claro que llegaba con ganas desde su sexto puesto en el GP Gippingen, test previo a la ronda helvética.
Este año, con
un nuevo formato de cinco días, la general podía decidirse en cualquier momento, y Tadej Pogacar no esperó más allá de las primeras rampas del primer día para destrozar el pelotón. Por desgracia para Widar, quedó atrapado en el fuego cruzado y se descolgó por completo de la clasificación general, su gran objetivo.
“Mirando toda la semana, puede que haya suspendido el examen”, admitió Widar con claridad a Sporza. “Cuando ya en la etapa inaugural vi que no iba a pelear la general, centré toda mi mira en esta última etapa. En la contrarreloj de ayer, me guardé a propósito un poco”.
Apostar todo a la jornada reina
El foco pasó entonces a la etapa reina, la quinta, con dos ascensos al Col de la Croix. Allí, Widar aguantó con los mejores escaladores, como Richard Carapaz o Enric Mas, y luego remató a todos los de su grupo para firmar un cuarto puesto, solo por detrás de Tadej Pogacar y dos hombres de la fuga temprana (Lenny Martinez y Bart Lemmen).
El resultado dejó satisfecho al joven de 20 años, pese al regusto amargo de no haberse probado como hombre de la general con la Vuelta en el horizonte este verano.
“Para hoy, me pongo un 8 sobre 10. Esperaba poder testarme más de cara a la general, pero, por desgracia, no hago milagros. Aún no pude hacer concentración en altura y tampoco me había adaptado al calor”.
El día de cierre de la ronda suiza se desarrolló de forma bastante controlada, en contraste con la caótica apertura en la que Tadej Pogacar firmó un solo de 70 kilómetros. Un grupo sólido de unos 10 escaladores tomó ventaja y mantuvo una renta contenida sobre el pelotón durante toda la jornada, sin aceleraciones reseñables atrás.
En ese contexto, el pelotón llegó al pie del último puerto hacia Villars-sur-Ollon, donde el líder Pogacar subió el ritmo de inmediato con una arrancada seca, sin dar margen de respuesta a sus rivales.
Widar vio al instante que el ritmo de Pogacar era inasumible y optó por una gestión más madura:
“Cuando atacó Pogacar, todos intentaron seguirle, pero enseguida entendí que tenía que marcar mi propio paso. Sabía que me reventaría si me pasaba de mi límite. Aún debo revisar los datos, pero en ningún momento sufrí de verdad en toda la etapa. Al final, lo di todo”.
La próxima carrera de Widar podría ser el Tour de Austria como puente entre la Vuelta a Suiza y su bloque español de agosto, con la Clásica de San Sebastián, la Vuelta a Burgos y el culmen en la Vuelta a España.