Las clásicas adoquinadas ya han comenzado oficialmente, pero sin uno de sus grandes protagonistas del año pasado:
Mads Pedersen.
El corredor de
Lidl-Trek se recupera de las lesiones sufridas
en una caída a alta velocidad en la Volta a la Comunitat Valenciana, que no solo comprometió su campaña de primavera, sino también su día a día en casa.
“Íbamos a 70, 75 kilómetros por hora. En una curva a izquierdas, suave, algunos se tocaron y se fueron rectos. No tuve elección y me salí por el borde”, contó Pedersen en el
podcast de Lidl-Trek. “Vi muchos arbustos y confié en una caída blanda, pero caí como un metro sobre las piedras.”
El resultado fue una fractura de muñeca y una fractura de clavícula. Lejos de las cámaras, el danés abandonó la carrera y empezó su temporada 2026 del peor modo posible. “Entonces piensas ‘joder, si me he roto la espalda…’. No piensas en volver a la bici, piensas en lo mal que puede ser.” El diagnóstico apuntó a varias semanas sin poder montar y un plazo incierto para regresar a la competición.
Con su humor habitual, Pedersen destacó un problema insospechado surgido de las fracturas: “No me podía limpiar el culo, colega. Tenía la muñeca izquierda rota y un yeso hasta por encima del codo. Y la clavícula derecha rota, en cabestrillo”, explica. “Estuve cinco días sin poder ir al baño. Cuando por fin pasó, fue un parto duro.”
Mads Pedersen, estrella de las clásicas, volverá tras lesión.
De vuelta a los entrenamientos
Desde entonces, el danés ha vuelto a entrenar en carretera, semanas antes de lo previsto, una gran noticia para el equipo alemán. Sin embargo, Pedersen es cauto con lo que puede hacer y aún no está metiendo las horas ideales en ruta:
“Esos chicos pasan seis horas al día juntos en la bici, yo hago un poco menos”. Aun así, quiere volver a competir en el próximo mes. “Si no creyésemos en ello, no me estaría matando en el rodillo en casa.”
Faltan cinco semanas para el Tour de Flandes, margen que aún permite progresar. El danés está en Mallorca entrenando con varios compañeros, pero no está claro cuándo podrá regresar a la competición ni si pruebas tan duras y traqueteantes como Flandes y, especialmente, París-Roubaix son abordables justo después de una fractura de muñeca.
“Por eso no debemos entusiasmarnos demasiado. Estamos forzando los límites de lo posible”, advierte. “No sabemos cómo reaccionará mi cuerpo. Si llego a las clásicas, serán mis primeras carreras. Sin ritmo de competición previo, es una gran incógnita cómo estarán las piernas.”