Florian Lipowitz regresa al
Tour de Francia, y esta vez ya no llega como una sorpresa. Tras su sensacional podio del año pasado, el alemán afronta la 113.ª edición de la Gran Vuelta francesa con nuevo estatus, mayores expectativas y un socio de primer nivel a su lado: Remco Evenepoel.
En
Red Bull - BORA - hansgrohe, Lipowitz y el doble campeón olímpico belga parten como colíderes. Sobre el papel suena a lujo. En la práctica, será una de las dinámicas más intrigantes de este Tour.
Mientras
Tadej Pogacar y
Jonas Vingegaard siguen como grandes favoritos, Lipowitz quiere demostrar que su rendimiento del año pasado no fue un destello aislado.
De revelación a aspirante al podio
Hace un año, Lipowitz llegó a
su primer Tour de Francia con cierta despreocupación. El exbiatleta de Ulm ya no era un desconocido, pero pocos preveían que acabara en el podio.
Al final, solo Pogacar y Vingegaard terminaron por delante. El tercer puesto fue un salto que cambió su carrera y también las expectativas a su alrededor. “Las expectativas son completamente diferentes esta vez”, dijo Lipowitz a Welt antes de viajar al Grand Départ. El objetivo es demostrar “que puedes repetir la actuación o incluso mejorarla”.
Ese es ahora el nuevo cometido. Lipowitz ya no es el cazador en la sombra, sino un corredor al que la competencia vigilará de cerca.
Altitud y confianza desde Eslovenia
Pocos días antes de la salida en Barcelona, Lipowitz buscó calma por última vez. En una concentración privada en Kühtai, en lo alto de los Alpes de Stubai, trabajó los últimos detalles. Entrenamiento en altitud, rutinas claras, unas horas de relax con su novia Antonia Weeger, antes de que vuelvan tres semanas de caos en Francia.
La forma acompaña. En el Tour of Slovenia, Lipowitz firmó recientemente una actuación dominante, con dos etapas y la general. No fue la carrera más fuerte del calendario, pero para la cabeza y las piernas, el éxito llegó en el momento justo. “Las victorias siempre traen confianza”, señaló el jefe de equipo Ralph Denk.
Eso aplica especialmente a Lipowitz. Viaja al Tour no solo sabiendo que puede sobrevivir tres semanas, sino también con la sensación de que puede volver a ganar.
Evenepoel como figura visible, Lipowitz como amenaza silenciosa
La gran cuestión en Red Bull - BORA - hansgrohe es cómo funcionará el doble liderazgo. Remco Evenepoel reúne todo lo que necesita una figura del Tour. Es campeón olímpico en ruta y contrarreloj, ganador de la Vuelta, campeón del mundo y alguien que no rehúye los focos. En la salida del Tour, quizá sea exactamente donde deba estar.
Denk definió a Evenepoel como una especie de “frontman”, mientras describía a Lipowitz como “un poco wingman”. Al mismo tiempo, el jefe dejó claro que ambos llegan al Tour en pie de igualdad.
Eso puede ser oportunidad y riesgo. Si ambos responden, el equipo tendrá dos cartas para la general. Si uno flaquea, el otro puede beneficiarse. Y si Evenepoel tropieza pronto como el año pasado, incluso cabe que el belga sea un gregario de lujo para Lipowitz en los Alpes.
Para el alemán, eso valdría oro. La lucha por el podio apunta a ser aún más apretada este año.
Pogacar sigue casi inalcanzable, pero solo casi
Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard siguen siendo la vara de medir en 2026. Todo corredor que sueñe con el podio del Tour de France, o incluso con el amarillo, será comparado con ellos.
Lipowitz lo sabe. Pero ya no suena como alguien que los admira desde la distancia. Sobre Vingegaard, aseguró que la brecha con el danés ya no es tan grande. Es significativo. El reto mayor, sin embargo, sigue siendo Pogacar. El esloveno compite desde hace años en su propia liga y parece completo en casi todos los terrenos.
Lipowitz lo expresó con respeto, pero sin reverencias. No hay “corredor más completo” que Pogacar, dijo. Eso lo hace “casi imposible” de batir. El matiz clave llegó justo después: “Pero solo casi”.
No es una declaración de guerra altisonante. Es más bien una frase que muestra cuánto ha cambiado la autoimagen de Lipowitz.
Detrás de los grandes nombres, otro corredor podría alterar la pelea por el podio: Paul Seixas. El supertalento francés disputa su primer Tour de France y carga con las esperanzas de toda una nación ciclista.
Con 19 años, ya insinuó esta primavera el nivel que atesora. A la vez, un Tour de tres semanas es otro mundo. Tras su dura caída de hace dos semanas, queda por ver cuán consistente puede ser en 21 etapas.
Para Lipowitz, sigue siendo un rival adicional. El camino de vuelta al podio no será más sencillo. Pogacar y Vingegaard continúan por encima de todos, Evenepoel corre en su propio equipo, y Seixas aporta una dosis nueva de imprevisibilidad. Precisamente eso hace tan sugestivo el segundo Tour de Lipowitz.
Lipowitz llega tras ganar la general en Eslovenia
De esperanza alemana a factor real
Desde la victoria de Jan Ullrich en 1997, el ciclismo alemán espera a un corredor capaz de pelear de forma constante por la cabeza de la general en la Gran Vuelta francesa. Lipowitz reabrió esa puerta el año pasado. Ahora debe demostrar que no solo la empujó entornada.
Es un año más maduro, llega con resultados sólidos y tiene a Evenepoel como compañero, capaz de quitarle presión, pero también de ser un desafío interno. Los favoritos son Pogacar y Vingegaard, pero Lipowitz ya no parte como historia de outsider. Parte como hombre de podio que quiere volver al ataque.