Nairo Quintana no disputará la Vuelta a España 2026. La decisión de Movistar Team deja al colombiano fuera de la que podía haber sido su última gran vuelta, precisamente en el año en el que el campeón del Giro de Italia y la Vuelta a España encara el tramo final de su carrera profesional.
La ausencia tiene una explicación deportiva. Quintana ya no ofrece el mismo rendimiento que durante sus mejores años y esta temporada ha tenido dificultades para competir al máximo nivel en las carreras más importantes. Sin embargo, su rendimiento en pruebas de menor categoría y, especialmente, su victoria en la Vuelta a Asturias demostraron que todavía conserva capacidad para marcar diferencias en determinados escenarios.
Movistar, además, afronta una Vuelta especialmente importante. Después de una temporada complicada en las grandes vueltas, la estructura de Eusebio Unzué necesita presentar una imagen competitiva en España. Enric Mas y Cian Uijtdebroeks aparecen como los grandes nombres para la general, mientras que el resto de la plantilla tendrá que asumir funciones muy concretas.
Juan Larra reconoce que, desde un punto de vista estrictamente deportivo, la decisión de no llevar a Nairo puede entenderse. “Yo tenía muy claro que a nivel deportivo no era una buena idea”, explica. El motivo es que el colombiano no ha mostrado su mejor versión en las carreras grandes disputadas este año.
"Nairo ya no está para eso"
El problema es que la Vuelta no es solamente una cuestión de rendimiento inmediato. Para Movistar existe también una dimensión simbólica. Nairo fue durante años el gran referente de la estructura en las vueltas de tres semanas y su despedida podía haber tenido un último capítulo precisamente en la carrera que ganó en 2016.
El debate se hace todavía más interesante al analizar lo que Quintana podría haber aportado. No se trataría de exigirle que luchara por la clasificación general ni que asumiera el papel de líder. Su función podría haber sido mucho más concreta: entrar en fugas, buscar una victoria de etapa o ejercer de apoyo en determinados momentos de la carrera.
Larra considera que Movistar necesita dos grandes bloques para la Vuelta: corredores capaces de proteger a sus líderes y ciclistas con libertad para buscar triunfos de etapa. “Nairo ya no está para eso”, afirma sobre la primera función, aunque considera imprescindible que el equipo consiga corredores capaces de ganar etapas.
Javier Rampe, sin embargo, adopta una postura diferente. Para él, la edad y el descenso físico no deberían haber impedido que Quintana recibiera una última oportunidad. El colombiano todavía ha demostrado capacidad para ganar carreras y, sobre todo, para competir en determinados terrenos.
“Yo particularmente sí llevaría a Nairo a la Vuelta a España”, afirma Rampe. Su argumento es que Quintana, pese a estar lejos de su mejor nivel, todavía podría desempeñar un papel similar al de otros corredores de la plantilla. La clave estaría en cambiar las expectativas y no pedirle que compitiera por la general.
La cuestión es si el propio Quintana estaría dispuesto a asumir ese papel secundario. Sus declaraciones durante el año apuntan precisamente en esa dirección. El colombiano ya ha reconocido que no está para luchar por los grandes puestos de las clasificaciones generales, pero eso no significa que no pueda buscar oportunidades en escapadas.
Rampe plantea un escenario muy concreto: una etapa de montaña con una fuga numerosa, corredores con mucho tiempo perdido y libertad para disputar la victoria. En ese contexto, la experiencia de Quintana podría convertirse en un arma. “Sí podría quizás pelear Nairo Quintana para ganar”, sostiene.
Por eso la decisión genera cierta frustración. No se trata de asegurar que Quintana habría ganado una etapa o de afirmar que habría sido decisivo para Movistar. Se trata de preguntarse si el equipo podía permitirse regalarle una última Vuelta al corredor que durante años fue su principal referencia en las grandes vueltas.
Nairo Quintana, ciclista colombiano de Movistar Team
“¿Por qué privarle de ese last dance, de su último baile?”, se pregunta Rampe. Para él, la Vuelta habría sido una oportunidad perfecta para cerrar una carrera histórica, aunque reconoce que una carrera de tres semanas WorldTour puede resultar demasiado exigente para el colombiano en este momento.
Además, el futuro inmediato tampoco ofrece demasiadas alternativas. Si Quintana no disputa la Vuelta, encontrar una carrera de características similares antes de su retirada será complicado. Alemania podría haber sido una posibilidad, pero tampoco estará allí. El calendario restante de Movistar deja pocas opciones claras para una despedida a la altura de su trayectoria.
Rampe fue más allá, considerando que esa ausencia representa una pérdida de calidad para Movistar. “Creo que tiene mejor nivel que tantos otros que están aún activos en esa estructura”, afirma al comparar el potencial actual de Quintana con algunos corredores que sí podrían tener espacio en otras carreras del equipo.
El contexto competitivo tampoco ayuda a justificar completamente la decisión. Movistar tendrá que enfrentarse a una Vuelta con una participación de enorme nivel y con varios candidatos al podio. La presión sobre Enric Mas y Uijtdebroeks será máxima y el equipo necesitará acertar con la estrategia.
El último gran vueltómano de Movistar Team, ausente en la próxima Vuelta
Pero precisamente por eso la figura de Quintana podía haber tenido sentido desde otra perspectiva. Sin presión por la general, podría haber tenido libertad para buscar una fuga y aprovechar una oportunidad de etapa. No era una garantía, pero sí una posibilidad.
Lo que queda ahora es una pregunta mucho más emocional: ¿cuál será el último baile de Nairo Quintana? Rampe considera que todavía podría competir en alguna carrera italiana antes de despedirse definitivamente.
Sea cual sea ese escenario, su salida de la estructura de Movistar no tendrá una última Vuelta. Y eso deja una sensación extraña: el corredor que devolvió al equipo a lo más alto de las grandes vueltas no podrá cerrar su historia con la camiseta telefónica en la carrera española.
Para Rampe, Quintana sigue siendo “el último gran vueltómano” que ha tenido Movistar. Larra coincide en la dimensión histórica y recuerda sus victorias en Giro y Vuelta y su podio en el Tour.
Quizá por eso esta decisión trasciende el simple debate sobre una convocatoria. Es una cuestión de rendimiento, sí, pero también de memoria y reconocimiento. Nairo ya no es el ciclista que ganó el Giro o que peleó el Tour contra Chris Froome. Pero sigue siendo Nairo Quintana. Y su último baile, sea donde sea, merecía al menos la posibilidad de haber sido en una Vuelta a España.
Javier Rampe es analista deportivo con más de 15 años de experiencia. Licenciado en Economía por la Universidad de Roma y Diplomado en Empresariales por la Universidad de Cádiz, a pesar de venir de una rama poco amable con el ciclismo, su pasión por las dos ruedas y el periodismo viene inculcada desde niño. Creció con Indurain y «el Chava» Jiménez. Admirador de la ‘escuela’ comunicativa de Michael Robinson, que le empujó a afrontar la Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Buenos Aires; que aún cursa.
Ha estado siempre en contacto con el mundo del deporte y la cultura, participando desde muy joven en blogs deportivos y sitios de reseñas cinematográficas y musicales. Cuenta con presencia en medios como Cope, RAI o Radio Con Vos, fundador del pódcast especializado en ciclismo El Contraanálisis y un canal dedicado a entrevistas con futbolistas profesionales, Días De Fútbol.
Además de su labor en Ciclismoaldia, Javier ha entrevistado a lo largo de este tiempo a figuras clave en el devenir de nuestro deporte como Alejandro Valverde o Tadej Pogačar y otras en política antidopaje como Alberto Yelmo, David Varillas o Marcelo Milano. Marcos Maynar, en el ámbito de la 'Operación Ílex', también aparece entre los personajes entrevistados. Le gusta analizar en profundidad el ecosistema ciclista donde ha asistido a pruebas de gran calado como Strade Bianche, Vuelta a Andalucía o la Itzulia junto a diversos CX nacionales.
La formación en economía y su experiencia en marketing y comunicación en la empresa privada hacen que no deje de estudiar distintas estrategias de posicionamiento y que tenga siempre el foco en un titular evocador"