Empezar en el ciclismo es una experiencia tan ilusionante como exigente. La bicicleta abre la puerta a un deporte completo, al aire libre y con múltiples beneficios físicos y mentales, pero también plantea una serie de retos para quienes se suben por primera vez al sillín con cierta regularidad. La falta de experiencia, un exceso de entusiasmo o simplemente el desconocimiento pueden provocar errores que afectan al disfrute, al rendimiento y, en algunos casos, a la seguridad.
Muchos de estos fallos son comunes entre ciclistas novatos y se repiten generación tras generación. Identificarlos desde el inicio permite avanzar con mayor comodidad, evitar frustraciones innecesarias y construir una base sólida sobre la que progresar. Estos son diez de los errores más habituales al iniciarse en el ciclismo y las claves para entender por qué conviene evitarlos
en consejos de los expertos de GCN.
1. Elegir un sillín solo por su apariencia
Uno de los primeros elementos que llama la atención al empezar a montar en bicicleta es el sillín. Al no estar acostumbrado a pasar tiempo sobre él, es habitual pensar que cuanto más grande y acolchado sea, más cómodo resultará. Sin embargo, esta idea suele llevar a una elección incorrecta.
Los sillines excesivamente anchos o blandos pueden generar más incomodidad a medio y largo plazo, provocando rozaduras, mala postura y pérdida de eficiencia en el pedaleo. Cada ciclista tiene una anatomía distinta y existen diferentes modelos diseñados para adaptarse a esa diversidad. Un sillín de aspecto más minimalista puede resultar mucho más adecuado si se ajusta mejor a la estructura corporal y al tipo de uso que se le va a dar a la bicicleta.
2. No comer ni beber lo suficiente durante la ruta
El ciclismo permite algo poco habitual en otros deportes: la posibilidad de alimentarse mientras se practica. Aun así, muchos principiantes subestiman la importancia de la nutrición durante la salida, especialmente en recorridos largos o exigentes.
No ingerir comida o bebida de forma regular puede llevar a una bajada brusca de energía, con síntomas como debilidad, mareo o falta de concentración. Lo recomendable es aportar algo de alimento aproximadamente cada hora, incluso antes de que aparezca la sensación de hambre. Fruta, barritas, geles o preparaciones caseras son opciones válidas, siempre acompañadas de una hidratación constante.
3. Salir sin el material básico para averías
Otro error frecuente es no llevar consigo el equipamiento mínimo para solucionar problemas mecánicos sencillos. Un pinchazo, un tornillo flojo o un pequeño desajuste pueden arruinar una salida si no se dispone de las herramientas adecuadas.
Una cámara de repuesto, desmontables, un inflador o cartuchos de CO₂ y una multiherramienta ocupan poco espacio y pueden evitar tener que regresar caminando o pedir ayuda externa. Aprender a realizar reparaciones básicas forma parte del proceso de iniciación y aporta autonomía y tranquilidad durante las rutas.
4. No tener en cuenta el viento al planificar la ruta
El viento es un factor que influye de manera decisiva en el esfuerzo sobre la bicicleta, aunque no siempre se perciba con claridad al inicio de la salida. Con viento favorable, la sensación puede ser engañosa y llevar a rodar a un ritmo superior al recomendable.
El problema aparece al cambiar de dirección y encontrarse con viento en contra, cuando las fuerzas ya están mermadas. Planificar la ruta teniendo en cuenta la dirección del viento permite gestionar mejor el esfuerzo, afrontando las partes más duras al principio y reservando un final más llevadero.
5. No usar protección solar
La exposición prolongada al sol es una constante en el ciclismo, incluso en días nublados o con temperaturas moderadas. Sin embargo, muchos ciclistas novatos olvidan aplicar protector solar antes de salir.
Las zonas más expuestas, como brazos, piernas, cara, orejas y nuca, son especialmente sensibles. Además, parte de la ropa ciclista es muy fina y no siempre bloquea los rayos solares. El uso regular de crema solar ayuda a prevenir quemaduras y otros problemas cutáneos derivados de la exposición continuada.
6. Llevar el sillín mal ajustado
Más allá del modelo de sillín, su colocación es un aspecto clave que suele pasarse por alto. Una altura incorrecta, así como una posición demasiado adelantada o retrasada, puede generar molestias, reducir la eficiencia del pedaleo e incluso provocar lesiones.
Existen métodos sencillos para aproximarse a una buena altura inicial, como comprobar la extensión de la pierna con la biela abajo y el talón apoyado en el pedal. A partir de ahí, pequeños ajustes pueden marcar una gran diferencia. En caso de duda, la ayuda de un especialista o de un ciclista experimentado resulta especialmente útil.
7. No practicar antes con pedales automáticos
El paso a los pedales automáticos es habitual en el ciclismo de carretera, pero su uso requiere un periodo de adaptación. El error más común es estrenarlos directamente en carretera o en grupo sin haber practicado previamente.
Aunque el gesto para liberar el pie es sencillo, en situaciones de baja velocidad o parada puede fallar por falta de costumbre, provocando caídas evitables. Practicar en un entorno seguro, como una zona blanda o poco transitada, permite automatizar el movimiento y ganar confianza antes de situaciones más exigentes.
Errores de ciclistas novatos en imagen creada por IA
8. Compararse constantemente con otros ciclistas
La comparación es una tentación frecuente, sobre todo cuando se dispone de datos como la velocidad media o el ritmo de otros ciclistas. Para quienes empiezan, esto puede generar una presión innecesaria y una percepción distorsionada del propio progreso.
Cada persona tiene un punto de partida diferente, así como más o menos tiempo para entrenar y condiciones físicas distintas. Centrarse en la evolución personal y en la regularidad resulta más productivo que tratar de igualar referencias ajenas desde el inicio.
9. Usar ropa interior debajo del culote
Uno de los errores más repetidos entre principiantes es llevar ropa interior bajo el culote. Aunque pueda parecer más higiénico o cómodo, en realidad genera el efecto contrario.
El culote está diseñado para usarse directamente sobre la piel, con una badana pensada para absorber el sudor y reducir la fricción. Añadir una capa intermedia aumenta el roce y puede causar irritaciones y molestias importantes durante la ruta.
10. Colocarse el casco de forma incorrecta
El casco es un elemento fundamental de seguridad, pero solo cumple su función si está bien colocado. Sorprendentemente, no es raro ver a ciclistas novatos con el casco al revés o mal ajustado.
La parte de retención debe quedar correctamente situada en la zona posterior de la cabeza y las correas bien tensadas. Un casco mal colocado no solo ofrece una imagen descuidada, sino que reduce notablemente su capacidad de protección en caso de caída.