La lucha contra el cronómetro ha escrito algunas de las
páginas más memorables de la historia del
Tour de Francia. Una disciplina en la que la potencia, la resistencia y la capacidad de sufrir sobre la bicicleta pueden cambiar por completo el rumbo de una carrera y decidir quién viste el maillot amarillo en París.
A lo largo de las
distintas ediciones de la ronda gala, las contrarrelojes han servido para establecer diferencias entre los grandes favoritos, compensar las pérdidas sufridas en la montaña y resolver batallas que parecían decantadas. En ocasiones, apenas unos segundos han separado la gloria de la decepción, convirtiendo estas jornadas en auténticos ejercicios de supervivencia.
Sin embargo, su importancia va mucho más allá de los resultados. Las grandes exhibiciones individuales han elevado a figuras como Miguel Indurain, Jacques Anquetil y
Greg LeMond a la categoría de leyendas, mientras que otras jornadas han quedado grabadas en la memoria colectiva por la crudeza de sus desenlaces.
Entre todas ellas, cinco contrarrelojes destacan por su trascendencia deportiva y por la huella que dejaron en la historia del ciclismo. Desde la remontada imposible de LeMond en 1989 hasta el golpe definitivo de Tadej Pogačar a Primož Roglič en 2020, estas son cinco de las cronometradas más emblemáticas del Tour de Francia.
1989: Greg LeMond arrebata el amarillo a Laurent Fignon
La última etapa del Tour de Francia de 1989 protagonizó uno de los desenlaces más extraordinarios que se recuerdan en la historia del deporte. Después de tres semanas de competición, el estadounidense Greg LeMond y el francés Laurent Fignon llegaron a la contrarreloj final separados por apenas ocho segundos, con el corredor local como principal favorito para conquistar su tercer Tour.
Los 24,5 kilómetros de recorrido entre Versalles y los Campos Elíseos se convirtieron en un escenario de máxima tensión. LeMond, equipado con un manillar aerodinámico y un casco poco convencional para la época, afrontó la jornada con la convicción de que todavía podía cambiar el destino de la carrera. Su rendimiento fue excepcional desde los primeros kilómetros, mientras Fignon sufría para mantener el ritmo de su rival.
El estadounidense terminó la contrarreloj con una ventaja de 58 segundos sobre el francés, suficiente para darle la vuelta a la clasificación general y conquistar el Tour por una diferencia de tan solo ocho segundos. Fue la victoria más ajustada de la historia de la ronda gala y una demostración de que, incluso en la última jornada, el maillot amarillo nunca está asegurado hasta cruzar la línea de meta.
Perico Delgado, leyenda absoluta del Tour de Francia
1987: Stephen Roche sentencia a Pedro Delgado
La edición de 1987 dejó otra contrarreloj decisiva, aunque con un desenlace muy diferente para los intereses españoles. Pedro Delgado afrontaba la recta final del Tour como uno de los grandes aspirantes al triunfo, después de haber demostrado su capacidad para competir con los mejores escaladores del pelotón. Sin embargo, todavía debía superar una prueba fundamental frente al cronómetro.
La contrarreloj de 38 kilómetros disputada en Dijon se convirtió en una jornada amarga para el segoviano. Stephen Roche, que mantenía una intensa pugna con el español por la clasificación general, firmó una actuación sobresaliente y aprovechó las debilidades de su rival para tomar una ventaja decisiva. Delgado no encontró las sensaciones necesarias y cedió un tiempo que comprometió seriamente sus opciones de victoria.
El irlandés acabó conquistando el Tour de Francia de 1987, mientras Delgado tuvo que conformarse con la segunda posición de la clasificación general. La derrota recordó que, en las grandes vueltas, la superioridad en la montaña no siempre resulta suficiente para alcanzar la gloria. Un año después, el español se resarciría al conquistar el Tour de 1988, pero aquella cronometrada de Dijon quedó como uno de los momentos más dolorosos de su trayectoria.
1992: Miguel Indurain comienza a forjar su leyenda
Miguel Indurain convirtió las contrarrelojes en una de sus principales armas durante su dominio del Tour de Francia. El navarro, que había heredado el protagonismo español de Pedro Delgado, encontró en la lucha individual contra el reloj un terreno perfecto para explotar su potencia, su capacidad aeróbica y su extraordinaria regularidad.
El 13 de julio de 1992, la contrarreloj de 65 kilómetros disputada en Luxemburgo ofreció una de las primeras grandes exhibiciones del corredor de Villava. Indurain detuvo el cronómetro en torno a 1 hora y 20 minutos, dobló a varios de sus rivales y dejó patente una superioridad difícil de igualar. Su actuación le permitió ampliar las diferencias en la clasificación general y reforzar su candidatura a conquistar el maillot amarillo.
Aquella jornada fue uno de los pilares de su primer triunfo en la ronda gala, el comienzo de una etapa histórica que culminaría con cinco victorias consecutivas entre 1991 y 1995. Indurain demostró que una contrarreloj podía convertirse en mucho más que una oportunidad para ganar tiempo: también podía marcar psicológicamente a los rivales y establecer una jerarquía que condicionara el resto de la carrera.
Miguel Indurain, en acción en una crono del Tour de Francia
1994: Indurain vuela en Bergerac ante Tony Rominger
Dos años después, Indurain volvió a ofrecer una actuación memorable en una contrarreloj individual. El 11 de julio de 1994, los corredores afrontaron una jornada de 64 kilómetros entre Périgueux y Bergerac, marcada por unas condiciones de calor especialmente exigentes. Ni siquiera las altas temperaturas impidieron que el navarro desplegara toda su potencia.
El pentacampeón del Tour rodó a más de 50 kilómetros por hora de media y aventajó en aproximadamente dos minutos a Tony Rominger, uno de los grandes especialistas contra el cronómetro de aquella época. La diferencia adquirió todavía más valor por la entidad del rival: el suizo era un corredor capaz de dominar las pruebas por etapas y de plantar cara a los mejores en terrenos muy diversos.
La exhibición también dejó una imagen llamativa al alcanzar a un joven Lance Armstrong durante el recorrido. Indurain volvió a demostrar que su dominio no dependía únicamente de la montaña, sino de una combinación excepcional de potencia, aerodinámica y resistencia. Aquella contrarreloj reforzó su candidatura al cuarto Tour consecutivo y consolidó su reputación como uno de los mejores especialistas de todos los tiempos.
2020: Tadej Pogačar soprende en la remontada de La Planche des Belles Filles
La contrarreloj de la
penúltima etapa del Tour de Francia de 2020 quedó grabada como una de las mayores sorpresas de la historia reciente del ciclismo. Primož Roglič afrontaba los 36,2 kilómetros hasta La Planche des Belles Filles con el maillot amarillo y una ventaja que parecía suficiente para asegurar su primera victoria en la ronda gala. Su compatriota Tadej Pogačar, segundo en la general, necesitaba una actuación extraordinaria para cambiar el desenlace.
El joven corredor del UAE Team Emirates salió dispuesto a arriesgarlo todo. A medida que avanzaba la jornada, fue recortando la diferencia con Roglič hasta convertir la lucha por el Tour en un duelo directo contra el cronómetro. El cambio de bicicleta antes de la ascensión final y el espectacular rendimiento de Pogačar terminaron de inclinar la balanza. En la subida definitiva, el líder del Jumbo-Visma no pudo responder al ritmo de su compatriota y vio cómo su ventaja desaparecía.
Pogačar ganó la etapa con 1 minuto y 56 segundos de ventaja sobre Roglič y le arrebató el maillot amarillo a un día de llegar a París. Con 21 años, se convirtió en el segundo ganador más joven del Tour en la era moderna y en el primer esloveno en conquistar la carrera. La Planche des Belles Filles pasó así a la historia como el escenario de una remontada inolvidable, una demostración de que en el Tour de Francia ninguna ventaja está a salvo cuando todavía queda una contrarreloj por disputar.
| Año | Etapa | Ciclista ganador |
| 1989 | 21.ª etapa: Versalles–París (24,5 km) | Greg LeMond |
| 1987 | 24.ª etapa: Dijon–Dijon (38 km) | Jean-François Bernard* |
| 1992 | Contrarreloj de Luxemburgo (65 km) | Miguel Indurain |
| 1994 | 9.ª etapa: Périgueux–Bergerac (64 km) | Miguel Indurain |
| 2020 | 20.ª etapa: Lure–La Planche des Belles Filles (36,2 km) | Tadej Pogačar |
*Nota: En el Tour de 1987, el ganador de la contrarreloj fue Jean-François Bernard, aunque Stephen Roche fue quien consolidó su victoria en la clasificación general frqente a Pedro Delgado.