Tadej Pogacar ha ganado su quinto
Tour de Francia dando un paso más en su increíble historia dentro del ciclismo e igualando a los míticos Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Induráin.
En l aúltima etapa en París,
Mathieu van der Poel (Alpecin-Deceuninck) puso el broche de oro al Tour de Francia 2026 conquistando la tradicional llegada a los Campos Elíseos tras imponerse en un espectacular duelo a Pogacar. El neerlandés aprovechó el exigente circuito parisino para sorprender al flamante ganador del Tour y firmar una de las victorias más prestigiosas de la temporada.
Lejos del habitual desenlace reservado a los velocistas, la última etapa se convirtió en un auténtico pulso entre algunos de los mejores clasicómanos del pelotón. Pogačar, decidido a despedir la Grande Boucle con una sexta victoria parcial, respondió a todos los movimientos importantes y llegó al desenlace acompañado por Van der Poel, Remco Evenepoel y un reducido grupo de favoritos que seleccionó la carrera en las últimas vueltas.
Fue en el tramo decisivo cuando Van der Poel demostró por qué sigue siendo uno de los corredores más explosivos del mundo. El neerlandés lanzó un ataque definitivo al que únicamente Pogačar pudo responder, resolviendo después el mano a mano con un poderoso esprint sobre el adoquinado de los Campos Elíseos. El esloveno tuvo que conformarse con la segunda posición, suficiente para cerrar un Tour histórico con su quinto maillot amarillo, mientras Evenepoel completó el podio de la etapa tras una actuación muy sólida.
El 26 de julio de 2026 ya ocupa un lugar privilegiado en la historia del ciclismo. Tadej Pogacar levantó en París su quinto
Tour de Francia e ingresó en el exclusivo club de Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain, los únicos corredores capaces de conquistar la Grande Boucle en cinco ocasiones. Lo hizo, además, sin dejar espacio para el debate. No fue únicamente una victoria más; fue una demostración de autoridad que confirmó al esloveno como el gran dominador de su época y, probablemente, como el ciclista más completo que ha visto este deporte en las últimas décadas.
Su superioridad se manifestó en todos los escenarios imaginables. Ganó cuando la carretera invitaba a atacar, administró diferencias cuando la inteligencia táctica era el mejor camino y volvió a exhibir esa facilidad insultante para interpretar cada momento de la carrera. Incluso tuvo el gesto de levantar el pie en el tramo final para permitir que Isaac del Toro, su fiel escudero durante las tres semanas, compartiera con él una imagen para el recuerdo sobre los Campos Elíseos. Un detalle que resume la confianza absoluta con la que ha corrido este Tour: cuando nadie consiguió ponerle contra las cuerdas, Pogacar pudo permitirse hasta elegir cómo quería escribir el desenlace de su quinta conquista.
Pogacar domina pero los rivales no proponen alternativas
Porque, más allá de su extraordinario rendimiento, esta edición volvió a dejar una conclusión evidente: ninguno de sus rivales encontró la fórmula para inquietarle. Todos llegaron convencidos de que era posible derrotarlo; todos terminaron resignándose a correr por detrás.
El mayor fracaso corresponde, sin duda, a Visma - Lease a Bike. El conjunto neerlandés aterrizó en Francia con el cartel de gran antagonista, el único equipo que, por antecedentes recientes, parecía capaz de construir una estrategia para derribar al campeón. Sin embargo, nunca llegó a hacerlo. Le faltó iniciativa, imaginación y, sobre todo, aquella agresividad que había convertido a la formación amarilla en el referente táctico del pelotón durante los últimos años.
Más que atacar, el cuadro de Países Bajos se limitó a reaccionar. Siempre respondió tarde, siempre pareció conformarse con limitar daños y jamás obligó a Pogacar a salir de su zona de confort. Buena parte de esa actitud estuvo condicionada por la versión más gris de Jonas Vingegaard desde que irrumpió en la élite. El danés transmitió desde muy pronto la sensación de aceptar el segundo puesto como un mal menor y terminó despidiéndose del Tour con una caída tan inesperada como evitable al trazar una curva.
Un desenlace simbólico para un equipo que continúa acumulando frustraciones frente al fenómeno esloveno desde aquella inolvidable aparición en La Planche des Belles Filles. La rivalidad que durante unos años parecía equilibrada se ha convertido, poco a poco, en un monólogo.
La bicefalia de Red Bull recuerda al ocaso de Movistar Team
Tampoco Red Bull supo aprovechar el enorme potencial de una plantilla diseñada para pelear por el podio. El conjunto alemán apostó por una estrategia excesivamente conservadora, más preocupada por asegurar posiciones que por dinamitar la carrera. En un Tour donde únicamente el riesgo podía abrir alguna grieta en el dominio de Pogacar, eligió la calculadora demasiadas veces.
A ello se unió la incómoda convivencia entre Remco Evenepoel y Florian Lipowitz. La convivencia de dos líderes nunca terminó de funcionar. Declaraciones cruzadas, dudas constantes sobre el mando del equipo y una sensación permanente de bicefalia recordaron inevitablemente a otros experimentos fallidos del pasado, como el que protagonizaron Mikel Landa y Nairo Quintana. Incluso fuera de la carretera.
Red Bull reprodujo aquella guerra psicológica que tantas veces caracterizó a Movistar con un vídeo protagonizado por sus dos jefes de filas intentando escenificar una armonía que nunca terminó de reflejarse sobre el asfalto. Deportivamente, el pulso acabó decantándose del lado de Evenepoel, aunque la grave caída de Lipowitz en la contrarreloj terminó por romper definitivamente cualquier debate interno.
Entre las decepciones individuales también sobresalen varios nombres propios. Decathlon apostó gran parte de sus ilusiones por Paul Seixas. A sus apenas diecinueve años, el francés llegó convertido en la gran esperanza nacional, un talento al que muchos situaban ya como heredero natural del ciclismo galo. La presión, sin embargo, terminó pesando demasiado. Seixas dejó destellos de enorme calidad, pero nunca asumió el protagonismo que se esperaba de él. El talento sigue intacto; quizá lo que necesitaba era un Tour sin tantas expectativas.
Juan Ayuso no es ciclista de tres semanas
Tampoco Juan Ayuso respondió al enorme cartel con el que desembarcó en Lidl-Trek. El alicantino volvió a encontrarse con las mismas limitaciones que ya habían aparecido en otras grandes vueltas de tres semanas. Problemas físicos, falta de continuidad y un rendimiento claramente inferior al esperado le alejaron muy pronto de la pelea por la clasificación general.
Mientras tanto, Mattias Skjelmose, mucho más discreto mediáticamente, volvió a demostrar que posee unas condiciones extraordinarias para las carreras de fondo, superando con claridad a quien estaba llamado a liderar el proyecto.
Hace tiempo que sostengo la misma reflexión y este Tour no ha hecho más que reforzarla: Juan Ayuso continúa sin demostrar que sea un corredor para disputar con garantías una gran vuelta de tres semanas, más allá de La Vuelta. El talento es indiscutible, pero también lo es que año tras año aparecen los mismos problemas cuando la carrera entra en su última semana.
Quizá haya llegado el momento de replantear objetivos o, al menos, de rodearse de personas que le orienten hacia el camino más adecuado para desarrollar una carrera deportiva que sigue teniendo un potencial enorme.
Richard Carapaz, figura incontestable de la gran ronda gala
En el lado opuesto aparecieron varios corredores que engrandecieron esta edición. Richard Carapaz volvió a demostrar que la ambición continúa siendo su principal seña de identidad. El ecuatoriano atacó siempre que tuvo fuerzas, buscó la victoria sin importar el rival y ofreció el espectáculo que muchos favoritos evitaron. Puede perder por piernas, pero jamás por actitud. Esa diferencia separa a los corredores de raza de los simples aspirantes a un buen resultado.
Mathieu van der Poel también firmó un Tour extraordinario. Trabajó con absoluta generosidad para Jasper Philipsen cuando el equipo lo necesitó, pero tampoco renunció a buscar sus propias oportunidades, conquistando un nuevo triunfo parcial gracias a una escapada magistral.
Otro tanto puede decirse de Mads Pedersen. El danés no solo conquistó el maillot verde; revolucionó la clasificación por puntos con una estrategia basada en dominar las metas volantes, donde obtuvo más del sesenta por ciento de su puntuación. Una forma de correr diferente que ningún velocista había explotado con semejante eficacia durante la última década.
Y merece una mención especial Isaac del Toro. El mexicano confirmó definitivamente que pertenece a la élite de los corredores de grandes vueltas. A diferencia de otros compañeros que en el pasado cuestionaron el liderazgo de Pogacar, Del Toro entendió desde el primer día cuál era su papel dentro del equipo y lo desempeñó con absoluta lealtad.
Su recompensa llegó con un histórico tercer puesto final y la consolidación como uno de los grandes nombres del ciclismo mundial. Mientras él asumía con naturalidad el papel de gregario del mejor corredor del planeta, resulta inevitable preguntarse qué estará pensando ahora Juan Ayuso. A veces conviene recordar aquel viejo dicho: más vale ser cola de león que cabeza de ratón.
Accidentes y dopaje: lo que el ojo no ve en el Tour de Francia
La organización también tuvo que enfrentarse a un Tour especialmente complejo. Los incendios registrados en las inmediaciones de París obligaron a modificar el desenlace previsto de la última etapa, un hecho tan excepcional como comprensible dadas las circunstancias. La prioridad volvió a ser la seguridad y ASO reaccionó con rapidez para adaptar el recorrido.
No obstante, la edición también volvió a abrir el eterno debate sobre la protección del pelotón. Las caídas condicionaron varias jornadas decisivas y dejaron fuera de combate a corredores que aspiraban a desempeñar un papel importante en la clasificación general o en la lucha por etapas.
A ello se sumaron algunos episodios de comportamiento irresponsable por parte de determinados aficionados, especialmente en las grandes ascensiones. Como viene siendo habitual, una minoría volvió a invadir el espacio reservado a los corredores, corriendo junto a ellos o dificultando el paso en las rampas más estrechas. Son imágenes que continúan empañando el espectáculo y que ponen en riesgo la integridad de ciclistas y espectadores.
Afortunadamente, fueron casos aislados dentro de una afición que, una vez más, respondió de manera extraordinaria. El público volvió a convertir las carreteras francesas en un escenario único, demostrando que el Tour sigue siendo el mayor acontecimiento popular del ciclismo mundial.
Otro de los asuntos que más debate generó durante estas tres semanas fueron los controles antidopaje extraordinarios practicados a Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard. Ambos fueron requeridos de madrugada para someterse a nuevas pruebas, el danés alrededor de las dos de la mañana y el esloveno pocas horas después. Las críticas no tardaron en aparecer por el horario elegido y por las molestias que inevitablemente ocasiona un procedimiento de estas características en plena competición.
Sin embargo, conviene no perder la perspectiva. El ciclismo ha aprendido demasiado a golpe de escándalos como para permitirse bajar la guardia. El dopaje sigue existiendo en 2026 y la única forma de combatirlo pasa por mantener controles rigurosos, incluso cuando afectan a las mayores estrellas del pelotón.
Si existe una orden judicial y un protocolo que cumplir, resulta difícil cuestionar una actuación cuyo único objetivo es proteger la credibilidad de este deporte. Puede ser incómodo para los corredores, sin duda, pero mucho más perjudicial sería volver a convivir con la sospecha permanente que marcó algunas de las épocas más oscuras del ciclismo profesional.
El único rival de Tadej Pogacar es la historia
En el plano estadístico, esta edición también deja varios registros para la historia. Pogacar igualó el récord de cinco victorias en el Tour de Francia y lo hizo con apenas 27 años, una circunstancia que invita a pensar que todavía dispone de margen suficiente para convertirse en el corredor más laureado de todos los tiempos en la carrera francesa.
Mads Pedersen rompió los esquemas tradicionales del maillot verde gracias a una estrategia basada en dominar las metas volantes, mientras Richard Carapaz recuperó el maillot de la montaña desde la combatividad permanente. Isaac del Toro confirmó definitivamente su irrupción entre los grandes vueltómanos del pelotón internacional, y se lleva el blanco como mejor joven del certamen galo.
Pero, por encima de cualquier clasificación o récord, este Tour deja una reflexión que vuelve a repetirse año tras año. El problema no es que Tadej Pogacar gane demasiado. El verdadero problema es que nadie ha encontrado todavía la forma de hacerle perder.
Sus rivales llegaron con estrategias diferentes, con plantillas diseñadas para discutirle el dominio y con discursos cargados de optimismo. Sin embargo, una vez comenzó la carrera, casi todos terminaron refugiándose en el cálculo, la prudencia y la defensa de posiciones secundarias. Nadie quiso asumir el riesgo suficiente para intentar derribar al mejor corredor del mundo y, cuando alguno se atrevió, ya era demasiado tarde.
Pogacar, en cambio, volvió a correr con una mentalidad completamente distinta. Atacó cuando podía hacerlo, gestionó cuando la situación lo exigía y nunca transmitió la sensación de estar corriendo con miedo a perder. Esa diferencia mental explica buena parte de su dominio. Mientras otros administran fuerzas pensando en minimizar daños, él sigue compitiendo con la ambición de quien quiere ganar cada etapa, cada puerto y cada oportunidad que aparece en el camino.
Por eso su quinto Tour no representa el final de una época, sino la consolidación de una dinastía. El ciclismo ya le ha reservado un lugar junto a Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain, pero todo invita a pensar que su verdadero adversario ya no viste ningún maillot, su único rival es la historia.
Movistar Team, aprobado pese a las circunstancias
Si el balance general del Tour deja un dominador incontestable, el análisis de
Movistar Team requiere bastante más contexto. Sobre el papel, el conjunto telefónico volvió a marcharse sin victorias de etapa y sin un corredor peleando por la clasificación general, dos objetivos que cualquier estructura WorldTour debe perseguir. Sin embargo, reducir su rendimiento únicamente a esos
resultados sería injusto.
El equipo llegó a Francia condicionado desde antes de la salida por la ausencia de Iván Romeo, una pieza llamada a ser fundamental tanto en la contrarreloj por equipos como en la búsqueda de triunfos parciales. El golpe definitivo llegó pocos días después, cuando Cian Uijtdebroeks, líder para la general, tuvo que abandonar víctima de un proceso febril que le impidió competir en plenitud desde la primera jornada. En apenas una semana, Movistar había perdido a sus dos principales referencias deportivas.
Lejos de resignarse, la escuadra dirigida por Eusebio Unzué cambió completamente el planteamiento de carrera. Sin aspiraciones ya en la general, convirtió las escapadas en su principal argumento y fue uno de los equipos más activos del Tour. Pablo Castrillo confirmó que está preparado para asumir mayores responsabilidades, Raúl García Pierna firmó probablemente la mejor actuación de toda la plantilla con una presencia constante en cabeza de carrera, mientras Einer Rubio dejó la sensación de que podía haber firmado un resultado de prestigio si un desafortunado accidente con un coche de UAE no hubiese puesto fin anticipadamente a su participación. Javier Romo tampoco dejó de intentarlo siempre que la carretera ofreció una oportunidad.
La victoria nunca llegó y el aprobado no puede convertirse en conformismo. Movistar sigue necesitando volver a levantar los brazos en las grandes vueltas y consolidar un líder capaz de competir por la clasificación general. Sin embargo, las circunstancias obligan a valorar este Tour desde una perspectiva diferente. El equipo supo reinventarse cuando todo parecía perdido, nunca dejó de buscar protagonismo y encontró motivos para confiar en el crecimiento de varios de sus corredores de cara al futuro. No fue el Tour soñado, pero tampoco el fracaso que reflejan fríamente las estadísticas.
Clasificación de la 21ª etapa del Tour de Francia 2026
| Rnk | Rider | Team | Time |
| 1 | VAN DER POEL Mathieu | Alpecin - Premier Tech | 1:58:49 |
| 2 | PHILIPSEN Jasper | Alpecin - Premier Tech | ,, |
| 3 | PEDERSEN Mads | Lidl - Trek | ,, |
| 4 | KANTER Max | XDS Astana Team | ,, |
| 5 | KOOIJ Olav | Decathlon CMA CGM Team | ,, |
| 6 | MOHORIČ Matej | Bahrain - Victorious | ,, |
| 7 | PLUIMERS Rick | Tudor Pro Cycling Team | ,, |
| 8 | TURGIS Anthony | TotalEnergies | ,, |
| 9 | RUSSO Clément | Cofidis | ,, |
| 10 | FRETIN Milan | Groupama - FDJ United | ,, |
| 11 | GIRMAY Biniam | NSN Cycling Team | ,, |
| 12 | STUYVEN Jasper | Soudal Quick-Step | ,, |
| 13 | MATTHEWS Michael | Team Jayco AlUla | ,, |
| 14 | GANNA Filippo | Netcompany INEOS | ,, |
| 15 | ARTZ Huub | Lotto Intermarché | ,, |
| 16 | HALLER Marco | Tudor Pro Cycling Team | ,, |
| 17 | JOHANNESSEN Tobias Halland | Uno-X Mobility | ,, |
| 18 | ROMO Javier | Movistar Team | ,, |
| 19 | DELETTRE Alexandre | TotalEnergies | ,, |
| 20 | VAN MOER Brent | Pinarello Q36.5 Pro Cycling Team | ,, |
| 21 | VELASCO Simone | XDS Astana Team | ,, |
| 22 | KIRSCH Alex | Cofidis | ,, |
| 23 | ARANBURU Alex | Cofidis | 0:08 |
| 24 | TEUNISSEN Mike | XDS Astana Team | ,, |
| 25 | WRIGHT Fred | Pinarello Q36.5 Pro Cycling Team | ,, |
Clasificación general final del Tour de Francia 2026
| Rnk | ▼▲ | Rider | Team | Time |
| 1 | - | POGAČAR Tadej | UAE Team Emirates - XRG | 73:56:26 |
| 2 | - | EVENEPOEL Remco | Red Bull - BORA - hansgrohe | 6:26 |
| 3 | - | DEL TORO Isaac | UAE Team Emirates - XRG | 9:42 |
| 4 | - | SEIXAS Paul | Decathlon CMA CGM Team | 11:56 |
| 5 | - | MARTINEZ Lenny | Bahrain - Victorious | 13:02 |
| 6 | - | SKJELMOSE Mattias | Lidl - Trek | 14:59 |
| 7 | - | AYUSO Juan | Lidl - Trek | 17:48 |
| 8 | - | CARAPAZ Richard | EF Education - EasyPost | 20:00 |
| 9 | - | JEGAT Jordan | Pinarello Q36.5 Pro Cycling Team | 29:28 |
| 10 | - | PIDCOCK Tom | TotalEnergies | 33:21 |
| 11 | - | VOISARD Yannis | Tudor Pro Cycling Team | 38:02 |
| 12 | - | JOHANNESSEN Tobias Halland | Uno-X Mobility | 56:37 |
| 13 | - | KUSS Sepp | Team Visma | Lease a Bike | 1:02:23 |
| 14 | - | PIGANZOLI Davide | Team Visma | Lease a Bike | 1:03:43 |
| 15 | - | HINDLEY Jai | Red Bull - BORA - hansgrohe | 1:23:28 |
| 16 | - | PRODHOMME Nicolas | Decathlon CMA CGM Team | 1:25:01 |
| 17 | - | BENOOT Tiesj | Decathlon CMA CGM Team | 1:32:56 |
| 18 | - | SIMMONS Quinn | Lidl - Trek | 1:35:28 |
| 19 | - | QUINN Sean | EF Education - EasyPost | 1:47:05 |
| 20 | - | BERNAL Egan | Netcompany INEOS | 1:47:58 |
| 21 | - | YATES Adam | UAE Team Emirates - XRG | 1:51:59 |
| 22 | - | ARENSMAN Thymen | Netcompany INEOS | 2:02:42 |
| 23 | - | VERONA Carlos | Lidl - Trek | 2:05:22 |
| 24 | - | RICCITELLO Matthew | Decathlon CMA CGM Team | 2:11:09 |
| 25 | - | GEE-WEST Derek | Lidl - Trek | 2:12:59 |