La
UCI ha respondido a las críticas de
Visma - Lease a Bike por su decisión de última hora de prohibir los sistemas ajustables de presión de neumáticos antes de
París-Roubaix, defendiendo la medida como necesaria para proteger la “igualdad de condiciones” en el pelotón. La norma, que retira el sistema Gravaa de Visma antes de la carrera, ya había provocado una reacción contundente dentro del equipo.
El responsable de rendimiento Mathieu Heijboer cuestionó tanto el momento como la explicación, calificándola de “una historia vaga” y señalando la ausencia de cualquier intervención previa. “Tampoco hubo una advertencia anterior. De hecho, aún lo usamos en el GP Denain.”
En el centro de la disputa está un sistema diseñado específicamente para las exigencias de París-Roubaix, que permite a los ciclistas ajustar la presión de los neumáticos en plena carrera para equilibrar agarre en el pavé y velocidad en asfalto.
En un Monumento donde las elecciones de material pueden pesar tanto como la fuerza física, su retirada no es un detalle menor.
La UCI defiende la decisión por motivos de equidad
En una respuesta facilitada a Domestique, la UCI expuso su razonamiento, apelando al principio de que la tecnología que mejora el rendimiento debe ser accesible en todo el pelotón. El organismo argumentó que, al usarlo actualmente un solo equipo, el sistema suponía una “ventaja significativa”, especialmente en una carrera como París-Roubaix, donde los factores técnicos pueden ser decisivos.
La UCI también señaló la situación de Gravaa, la empresa detrás del sistema, que se declaró en quiebra a principios de este año. Tras varias semanas de análisis, se concluyó que el producto ya no podía considerarse disponible comercialmente según su reglamento, un requisito para su uso en competición.
Sobre esa base, se informó a equipos, fabricantes y a la AIGCP el 25 de marzo de que el sistema no estaría autorizado para su uso durante el resto de la temporada 2026.
Persisten las dudas sobre el momento y la interpretación
Esa explicación aclara la postura del organismo rector, pero no aborda las preocupaciones ya planteadas en Visma sobre cómo y cuándo se tomó la decisión.
Más allá del argumento técnico, el momento ha sido clave en la reacción del equipo, al llegar a pocos días de una de las carreras más sensibles al equipamiento del calendario. Ese contexto alimentó un comentario afilado de Heijboer, quien sugirió: “Eso, por supuesto, no es casualidad.”
Tampoco hay indicios de que el equipo vaya a asumir riesgos desafiando la norma. “Ese riesgo, obviamente, no lo vamos a correr”, dijo, con sanciones que pueden llegar a la descalificación. Pero el impacto es evidente. Preguntado directamente si afecta a las opciones de
Wout van Aert, la respuesta de Heijboer fue breve: “Sí.”
Wout van Aert, estrella de Visma - Lease a Bike.
Un debate que no terminará en los adoquines
La UCI puede haber defendido públicamente su decisión, pero el desacuerdo que ha generado difícilmente terminará con la propia París-Roubaix.
En el fondo late una cuestión que va más allá de una sola carrera: cómo definir la accesibilidad en un deporte donde el desarrollo tecnológico no deja de acelerarse. Para la UCI, la línea se traza en la disponibilidad para todo el pelotón. Para Visma, la interpretación sigue abierta a debate.
Con esa brecha ya expuesta, lo que empezó como una resolución de última hora previa a Roubaix se perfila como un debate más amplio sobre cómo el ciclismo equilibra innovación y equidad.