La E3 Saxo Classic es el “mini
Tour de Flandes”, algo que juega a favor y en contra de la carrera. Es la preparación más fiel hacia el monumento flamenco, pero a la vez es una prueba durísima de la que cuesta recuperarse.
Muy probablemente por ello no veamos a
Wout van Aert en la salida de Harelbeke esta próxima semana.
Es la única cita del calendario que incluye también dos ascensiones al Oude Kwaremont y una al Paterberg. Recorre en gran parte las mismas carreteras en sus secciones decisivas, lo que la convierte en una carrera tremendamente exigente y selectiva.
Muchos corredores la usan como preparación específica, pero en la cúspide, líderes como Tadej Pogacar, Mathieu van der Poel y otros adaptan el calendario a sus necesidades. Es clave combinar entrenamiento de calidad, reconocimientos de las grandes citas, y a la vez evitar caídas y lesiones en la medida de lo posible, además de gestionar la fatiga.
Para algunos, el riesgo merece la pena: también es una prestigiosa prueba del WorldTour por sí misma. Para otros, es un paso innecesario hacia Flandes y Roubaix. Se esperaba que Wout van Aert liderara a Visma en la primera de las cinco grandes clásicas adoquinadas del bloque de primavera tardía, pero, según Het Laatste Nieuws y Het Nieuwsblad, no lo hará.
En su lugar, recortará ese día de competición para sumar entrenamiento extra, manteniendo en su programa Middelkerke - Wevelgem y Dwars door Vlaanderen. Será su preparación específica para el Tour de Flandes y
París-Roubaix, en las que el año pasado fue cuarto en ambas.
Un podio para recuperar ilusión
Tras
acabar tercero en la Milán-San Remo 2026, el belga emite todas las señales positivas. Llega después de tres meses en los que sufrió una fractura de tobillo, retrasó su temporada por enfermedad y también se fue al suelo en un momento clave del monumento italiano.
Wout van Aert terminó 3.º en la Milán-San Remo 2026