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Tour de Francia 2026 partirá desde Barcelona con un recorrido que, a juicio de
Javier Ares, no destaca por ser el más duro de los últimos años, aunque sí ofrece suficientes puntos estratégicos para mantener la incertidumbre hasta la última semana. El veterano periodista, narrador de Eurosport España y una de las voces más autorizadas del ciclismo, analizó en su podcast personal las jornadas que considera decisivas de la próxima Grande Boucle.
Ares
considera que el diseño del recorrido responde a una idea muy clara por parte de la organización.
"
No es el Tour más duro de la historia, ni muchísimo menos", afirma, antes de explicar que "hay muchas etapas hasta que llegue el terreno que va a ser no solo relevante, sino definitivo y decisorio". En su opinión, los organizadores han evitado concentrar demasiada dureza desde el inicio para impedir que la carrera quede sentenciada demasiado pronto.
Barcelona marcará las primeras diferencias
El periodista cree que la contrarreloj por equipos inaugural servirá para obtener las primeras referencias entre los grandes favoritos.
"No creo que las diferencias sean excesivas", explica sobre los 19 kilómetros contra el reloj, aunque sí considera que permitirá comprobar "el potencial y la confianza" de bloques como UAE Team Emirates, Visma, Lidl-Trek o INEOS Grenadiers.
También concede especial importancia a la segunda etapa, con final en Montjuïc, por tratarse de un recorrido ideal para corredores explosivos, mientras que la tercera jornada, camino de Les Angles, será el primer examen serio para la clasificación general.
"Habrá una muy notable selección en este trazado", asegura.
Los Pirineos, primer gran filtro
Para Ares, el primer gran momento de la carrera llegará en la sexta etapa, entre Pau y Gavarnie, con el Aspin y el Tourmalet antes de la llegada en alto.
Aunque recuerda que el Tourmalet se corona todavía a unos 40 kilómetros de meta, considera que la jornada provocará una importante criba entre los favoritos.
"Lógicamente, tiene que haber una selección muy notable. Ese va a ser un poco el punto fundamental de la primera semana, porque no hay mucho más."
Los Vosgos elevarán la exigencia
La segunda semana aumentará progresivamente la dificultad con la llegada a los Vosgos. Ares destaca especialmente la etapa del Ballon d'Alsace y, sobre todo, la jornada con final en Plateau de Solaison.
Para él, esta última representa "la primera gran etapa de montaña", gracias a sus 4.000 metros de desnivel y ascensiones tan exigentes como la Croix de la Chette y el ascenso final a Solaison.
Además, recuerda que ese escenario ya dejó recientemente un gran espectáculo con Isaac del Toro y Juan Ayuso durante el Critérium del Dauphiné.
Tadej Pogacar en la presentación de equipos del Tour de France 2026
La contrarreloj y los Alpes decidirán el Tour
Si hay un bloque realmente decisivo para Javier Ares, ese es el de la última semana.
La contrarreloj entre Veyrier y Thonon-les-Bains, con un puerto de segunda categoría, será una prueba para corredores con fondo y capacidad de recuperación después de casi tres semanas de competición.
Sin embargo, el gran desenlace llegará con el tríptico alpino.
Primero aparecerá Orcières-Merlette, una etapa que Ares considera importante aunque recuerda que el hecho de que allí Luis Ocaña protagonizara una gesta histórica no significa necesariamente que vuelva a marcar enormes diferencias.
Después llegará el primer paso por Alpe d'Huez, una jornada cargada de simbolismo al conmemorarse el 40 aniversario del histórico abrazo entre Bernard Hinault y Greg LeMond.
Pero el gran día será la vigésima etapa.
"Es la etapa reina", sentencia.
Con 5.500 metros de desnivel y ascensiones al Télégraphe, Galibier, el puerto de Sarenne y Alpe d'Huez, Ares la define como "un etapón descomunal". Incluso recuerda que el propio director del Tour ha asegurado que será difícil encontrar una etapa más dura.
No obstante, el periodista también lanza una advertencia basada en su experiencia.
"Aquí no tiene mucho que ver el recorrido, sino la situación de carrera, las ganas de cada uno y el planteamiento de cada uno a la etapa."
Según explica, la historia del Tour ha demostrado muchas veces que jornadas aparentemente menos exigentes han ofrecido grandes espectáculos, mientras que otras con más de 5.000 metros de desnivel han terminado resolviéndose con el pelotón prácticamente agrupado.
Montmartre vuelve como broche final
Ares también celebra que el Tour mantenga la subida a Montmartre en la última etapa tras el éxito del año anterior.
Considera que fue "un regalo" para la carrera y cree que sustituyó el tradicional desenlace de los Campos Elíseos por un final mucho más emocionante.
"Vimos aquel grandioso espectáculo de público y un final emocionante y espectacular", recuerda.
Un Tour pensado para llegar abierto al desenlace
La conclusión de Javier Ares es clara. Aunque el recorrido no le parece especialmente duro en comparación con otras ediciones, precisamente esa circunstancia puede favorecer el espectáculo.
"El Tour siempre es atractivo. El recorrido, a lo mejor, no es tan exigente y acaso eso se pueda agradecer hasta las tres últimas etapas y, por lo tanto, es muy probable que esté vivo y activo."
Para el narrador de Eurosport, el verdadero desenlace dependerá menos del perfil de las etapas que del planteamiento de los favoritos, con la sensación de que la clasificación general podría permanecer abierta hasta el exigente bloque alpino que pondrá fin a la edición de 2026.