Juan Ayuso afronta la etapa 18 del
Tour de Francia 2026 convencido de que la alta montaña todavía puede provocar un vuelco en la clasificación general. El ciclista español aseguró que tanto él como Mattias Skjelmose están en una situación en la que deben asumir riesgos para intentar escalar posiciones, aunque es consciente de que las fuerzas marcarán el desenlace.
"Tanto yo como Skjelmose estamos en una posición que para atrás tampoco podemos ir mucho más, y si pasa, pues bueno, tampoco sería un drama. Tenemos que intentar ir para adelante, pero también para eso las fuerzas te tienen que acompañar", explicó.
Ayuso considera que la jornada de hoy puede ofrecer oportunidades si la carrera se rompe en los momentos decisivos. En su opinión, las etapas que restan en los
Alpes estarán marcadas por el desgaste acumulado y podrían provocar importantes diferencias entre los favoritos.
"A ver qué situaciones se dan y si las podemos aprovechar. Creo que las próximas etapas van a decidirse por eliminación y yo creo que pueden venir explosiones muy grandes, y yo me incluyo, también puedo reventar y perder mucho tiempo, pero también lo pueden perder Seixas, Del Toro o quien sea. Hay que estar ahí y aprovechar alguna ocasión", señaló.
El corredor español también fue preguntado por la polémica surgida en torno a los controles antidopaje realizados durante la madrugada a algunos corredores. Aunque reconoció que él no ha vivido una situación de ese tipo, entiende el malestar que puede generar en plena disputa del Tour.
"Es un tema bastante complicado. Yo no he tenido que pasar control a las 2 de la mañana ni a las 5. Si me lo llegaran a hacer a esa hora sentiría frustración, como creo que es comprensible para cualquiera. Estamos en un Tour en el que medimos todo al milímetro y luego si no te dejan dormir antes de una etapa super dura, pues te trastoca", afirmó.
Juan Ayuso, en el Tour de Francia 2026
Lucha contra el doping y controles en el Tour
Al mismo tiempo, Ayuso dejó claro que apoya la lucha contra el dopaje y recordó que él mismo fue sometido a un control en la víspera de una jornada de descanso, aunque en un horario que considera más razonable.
"Yo soy el primero que quiere un deporte limpio y bueno. En el día de descanso nos vinieron a las 22:30 de la noche. También es un poco incómodo porque ya te quieres estar metiendo en la cama y demás, pero yo creo que esos horarios son más comprensibles. Sin más, habrá que cumplir, es lo que hay, así que poco más se puede hacer", concluyó.
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