"Hubo momentos en los que tuve que sufrir": Tim Wellens, tras ganar la Clásica Jaén Paraíso Interior

Ciclismo
lunes, 16 febrero 2026 en 18:00
Wellens
Tim Wellens describió su victoria en la Clásica Jaén como el resultado de una decisión temprana que exigía disciplina más que agresividad, tras elegir comprometerse mucho antes de que la carrera llegara a su punto natural de tensión.
Para Wellens, el elemento definitorio del día no fue la ventaja final, sino haber obligado a los demás a reaccionar mientras él mantenía el control de su propio esfuerzo.
“Creo que la táctica estaba clara”, dijo en una conversación posterior con Cycling Pro Net. “Vinimos con un equipo muy fuerte y teníamos que aprovecharlo. Siempre queríamos a alguien por delante para que los otros tuvieran que perseguir.”
Esa decisión marcó cómo afrontó el resto de la carrera. Una vez en cabeza, el objetivo dejó de ser abrir hueco a cualquier precio y pasó a regular el esfuerzo mientras la dinámica a su espalda se volvía cada vez más compleja.

Gestionar el esfuerzo mientras otros quemaban balas

Wellens reconoció que la carrera estaba lejos de decidirse cuando se marchó por primera vez y que la contención era esencial con tanta distancia por delante. “Sabía que estaba muy lejos de meta, así que no podía ir a tope”, explicó. “Me alegró que él atacara, así sufría un poco.”
Al permitir que la presión creciera detrás en lugar de responder a cada acelerón, Wellens pudo rodar a su ritmo mientras otros se veían forzados a repetir cambios de velocidad. La persecución se fue seleccionando, con corredores como Thomas Pidcock emergiendo como la amenaza más constante más que como parte de un bloque completamente organizado.
La diferencia se redujo, pero sin brusquedad. Para Wellens, esa matización era importante. “Hubo momentos en los que tuve que sufrir”, dijo. “Pero podía mantener mis vatios y tenía muy buenas sensaciones.”
Tim Wellens en la Vuelta a Murcia 2026
Wellens, ganador de la Clásica Jaén Paraíso Interior 2026

Cuando el control lo puso a prueba la propia carretera

El momento más inquietante del final no vino de la caza, sino del recorrido. A unos 16 kilómetros de meta, Wellens estuvo cerca de perder la carrera en una curva. “En mi cabeza ya estaba tensando los músculos para anticipar la caída, porque pensé que me iba al suelo”, afirmó. “Pero al final tuve mucha suerte de salvarla, porque, como digo, en mi cabeza ya estaba en el suelo sufriendo.”
Ese incidente reforzó lo estrechos que eran los márgenes tras un esfuerzo en solitario tan largo. Desde ese punto, la tarea fue tanto de concentración como de potencia.
Cuando Wellens cruzó finalmente la línea, la sensación dominante fue de alivio más que de celebración. El plan al que se había aferrado desde el inicio fue puesto a prueba una y otra vez. Por la caza, por la fatiga y por la propia carretera, y resistió.
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