La temporada 2026 apunta muy alto para
Decathlon CMA CGM. El cambio de patrocinador del equipo francés ha supuesto una enorme inyección de dinero para competir contra el resto de gigantes del World Tour. En el último mercado ciclista se hicieron grandes fichajes, como el de
Olav Kooij. El esprínter se marchó de Visma con un objetivo claro: el
Tour de Francia.
La ambición no se disimula en
Decathlon CMA CGM. Con una nueva estructura de esprints en formación y un objetivo claro para el
Tour de Francia 2026 ya definido, Mark Renshaw ha delineado un programa centrado en ganar al más alto nivel, no en conformarse con estar.
En declaraciones recogidas por IDL Pro Cycling, Renshaw fue explícito sobre por qué se ha unido al equipo francés World Tour y cuál será la vara de medir el éxito: “Creo que mi rol aquí está bien definido: haré sobre todo el programa con
Olav Kooij, y el objetivo es ganar en el
Tour de Francia y pelear por el maillot verde.”
La llegada de Renshaw al bloque de Decathlon supone un cambio de énfasis notable para el equipo. En lugar de apuntar a la regularidad o a progresos incrementales, el foco está firmemente puesto en las victorias, un punto que subrayó al explicar qué le atrajo del cargo.
“La clave era la posibilidad de trabajar con esprinters puros, de alta clase y renombre mundial”, dijo, en referencia a la profundidad que ahora ofrece la plantilla. “La oportunidad de trabajar con estos chicos y no buscar top 5 o top 10, sino la victoria.”
Olav Kooij sueña con ganar el maillot verde del Tour de Francia 2026 con Decathlon
Esa mentalidad llega acompañada de la aceptación de la presión propia de las grandes ambiciones al esprint. “Obviamente hay más presión, pero me encanta… Siempre digo que hay un dicho: la presión hace diamantes, y esto me encanta.”
Lejos de tratarla como una carga, la expectativa se presenta como una parte necesaria para competir en la élite del deporte.
Cohesión antes que resultados
Pese a la claridad del objetivo a largo plazo en el Tour, Renshaw ha sido cuidadoso al enmarcar el inicio de la temporada como un proceso, no como un producto acabado. Recalcó que la tarea inmediata no es dominar, sino cohesionar.
“Son ciclistas realmente buenos”, dijo sobre el grupo de sprint. “Ahora debemos juntarlos, crear una cultura, confianza y dar a cada corredor experiencia compitiendo juntos, para extraer el máximo potencial de cada uno.”
La comunicación y la familiaridad son ejes centrales de ese enfoque. “Cómo lleguemos ahí será un proceso de aprendizaje en la primera parte del año, y de mejorar la comunicación y la confianza entre nosotros.”
El mensaje es de paciencia en la ejecución, pero no en la ambición.
Al mirar hacia el
Tour de Francia, Renshaw evitó prometer de más, pero subrayó la convicción en lo posible. “Realísticamente pueden ser seis, pueden ser siete oportunidades”, dijo sobre las llegadas masivas, antes de afinar el cálculo. “Los números dicen probablemente cinco esprints puros en el Tour. Esprints puros quiere decir que no tengamos algún contratiempo durante la etapa.”
Ese análisis conecta directamente con la lucha por el maillot verde, un objetivo cada vez más complejo en las últimas ediciones. Renshaw apuntó a cambios en la ubicación y puntuación de los sprints, y admitió la influencia de todoterrenos como Tadej Pogacar en la clasificación.
“Viendo dónde están los sprints bonificados, uno por día, debería inclinar un poco la balanza hacia el sprinter puro. Pero la clave es la regularidad”, sentenció.