Jakob Omrzel ha escrito su nombre en la historia del ciclismo esloveno con apenas 20 años. El corredor del Bahrain Victorious se impuso en solitario en la etapa 12 de la
Vuelta a España 2026, con final en Calar Alto, y se convirtió en el esloveno más joven en ganar una etapa de una Gran Vuelta, superando incluso la marca que tenía
Tadej Pogacar.
El triunfo supone la confirmación definitiva de un talento que ya había dejado señales durante esta
Vuelta. Omrzel había terminado cuarto en la etapa de Aramón Valdelinares y, después de su exhibición en Calar Alto, ha dado otro salto en la clasificación general hasta situarse sexto.
Omrzel fue el más fuerte de la escapada y terminó imponiendo su ley en la subida final. Una victoria incontestable para un corredor que disputa su primera Gran Vuelta y que todavía trata de asimilar la magnitud de lo que acaba de conseguir.
«No me sorprende, porque sé todo el trabajo que he hecho. Sabía que este día llegaría tarde o temprano, pero desde luego no me lo esperaba al 100% en mi primera Gran Vuelta», explicó después de cruzar la línea de meta.
Jakob Omrzel ganó la etapa 12 de la Vuelta a España 2026.
El esloveno reconoció que todavía no terminaba de creerse lo sucedido. «Todavía no me lo creo, pero me sentí genial. Sigo sintiéndome bien; no estoy cansado. Simplemente lo estoy disfrutando», añadió.
Con 20 años y 166 días, Omrzel se convierte además en el segundo ganador de etapa más joven de la historia de LaVuelta. Solo Celestino Prieto, vencedor en 1981, logró hacerlo con menor edad.
Pero el dato más llamativo está en la comparación con Pogačar. Omrzel ha batido la edad con la que el campeón del mundo consiguió su primera victoria de etapa en una Gran Vuelta en 2019.
El propio corredor resta importancia a la estadística.
«Convertirme en el esloveno más joven en ganar una etapa de una Gran Vuelta, superando a Tadej Pogacar, es solo una estadística. No significa nada más, pero es una buena estadística», afirmó.
Una nueva joya del ciclismo esloveno
El triunfo en Calar Alto no aparece de la nada. Omrzel lleva tiempo dando muestras de que está llamado a convertirse en uno de los nombres importantes del ciclismo esloveno.
El corredor de Novo Mesto, una localidad con una fuerte tradición ciclista y de mountain bike, comenzó en el Adria Mobil Júniors en 2023. Dos años después dio el salto al equipo continental del Bahrain Victorious y en 2026 ha llegado al WorldTour con la misma estructura.
Su contrato con Bahrain Victorious se extiende hasta 2029, por lo que el equipo tiene asegurada la continuidad de uno de los talentos más prometedores de su plantilla.
Además, Omrzel ya había conseguido un resultado de enorme valor antes de dar el salto definitivo al WorldTour: el año pasado conquistó el Giro Next Gen.
Su primera temporada en la máxima categoría ha confirmado esa progresión. Omrzel terminó como quinto mejor joven en la Volta a Catalunya y fue sexto en la general del Tour de los Alpes, donde además terminó tercero entre los jóvenes. También acabó octavo en el Tour de Hungría y tercero en la Vuelta a Eslovenia.
Antes de llegar a La Vuelta, el esloveno disputó también la Clásica de San Sebastián, donde fue decimosexto, y el Circuito de Getxo, terminando en la posición 45.
En la ronda española ya había avisado con su cuarto puesto en Aramón Valdelinares. Pero lo ocurrido en Calar Alto ha elevado definitivamente las expectativas alrededor de su figura.
«Es como jugar a la PlayStation»
Una parte importante del éxito de Omrzel también la atribuye al funcionamiento del Bahrain Victorious. El joven esloveno se mostró especialmente orgulloso del trabajo colectivo realizado durante esta Vuelta.
«La verdad es que todo el equipo en Bahrain Victorious es fantástico. Los corredores nos entendemos a la perfección. Trabajamos muy bien juntos, a la perfección», explicó.
Su descripción de la relación dentro del equipo fue especialmente llamativa:
«Decimos que es como jugar a la PlayStation. Hacemos lo que queremos. Entramos en las escapadas, y con Pello [Bilbao], Santi [Buitrago] y los demás, es increíble. Estoy muy orgulloso».
Pese al enorme impacto de su victoria, Omrzel mantiene una personalidad aparentemente alejada del ruido que empieza a generar su nombre.
El esloveno se define como un ciclista disciplinado y comparte apodo con su hermano, Mrzu, que también es corredor.
Cuando piensa en una vida alejada del ciclismo, su respuesta es igualmente reveladora: asegura que probablemente habría sido ingeniero.
Y para afrontar su carrera deportiva tiene un lema muy claro: «mantén la calma, al final todo sale bien».
En Calar Alto, todo salió bien para Jakob Omrzel. Con 20 años, una victoria en su primera Gran Vuelta y un contrato hasta 2029, el esloveno acaba de protagonizar uno de esos triunfos que pueden marcar el nacimiento definitivo de una nueva estrella.