Al inicio de la presente
Vuelta a España,
Felix Gall aparecía como el gran rival de
Tadej Pogacar. El austriaco admite que, al no progresar tan rápido como algunos de sus coetáneos, sus primeros años estuvieron marcados por una duda interior.
En la Vuelta, Pogacar encadenó victorias antes de abandonar en la etapa 8 tras una caída. Eso abrió a Gall la oportunidad de buscar su primera victoria en una gran vuelta, en una batalla que ahora también encabezan Enric Mas y Primoz Roglic.
Con Pogacar existe además una conexión más profunda desde juveniles. Coincidieron en el mismo pelotón sub23, con Pogacar dando el salto al WorldTour en 2019 y Gall un año más tarde. Pero sus primeras temporadas en DSM y luego en Decathlon no dejaron muchos resultados vistosos.
“Es el mejor ciclista de la historia. Compararme con él me lo hizo más difícil, también para entender por qué yo no progresaba tan rápido”, reconoció Gall en una entrevista con
Marca.
Felix Gall y Enric Mas en la Vuelta a España 2026.
El éxito de Pogacar presionó a Gall
“Los chicos con los que corría de júnior, Pogacar, Hirschi, estaban ganando en el WorldTour y yo no lograba avanzar como quería. Eso me generó mucho estrés”, admitió.
Su despegue llegó en el Tour de Suisse 2023, con triunfo en Leukerbad tras una exhibición en la subida. Un mes después ganó la etapa reina del Tour de France en Courchevel y acabó metiéndose también en el Top 10 de la general.
“Cada uno tiene su ritmo y su historia. Para mí fue clave dejar de compararme con los demás y compararme con mi versión de ayer o de hace un año.”
El podio de la Vuelta es el objetivo
Desde entonces, el corredor de 28 años había estado en una meseta, hasta este 2026 en el que ha dado un salto como escalador. En el Giro d'Italia, fue segundo tras Jonas Vingegaard en cinco etapas y en la general, señal de un nivel en la montaña superior al de la mayoría de rivales.
“Creo que no hay muchos mejores que yo cuando la carretera pica hacia arriba. Pero en la contrarreloj aún tengo tiempo que perder”, no esconde. En el citado Tour de Suisse, cayó del segundo al octavo puesto en la crono final.
En el último Giro, la larga crono llana también le pasó factura y perdió contacto con Vingegaard ese día. Con una contrarreloj plana de 32 kilómetros todavía por disputarse en la última semana de la Vuelta, Gall asume que habrá pérdidas y confirma que su meta no es necesariamente ganar.
“Si puedo acabar en el podio de esta Vuelta, estaré muy contento”, dijo al medio español. Las etapas 19 y 20 aún le brindan la opción de recuperar tiempo o incluso amenazar el maillot rojo.