El cuarto puesto de
Carlos Rodríguez en el Tour de Austria no es, ni mucho menos, un mal resultado. El granadino terminó a 1:47 del vencedor, Gregor Mühlberger, y completó
una semana de competición sin contratiempos físicos, algo que hace apenas unos meses era la principal preocupación en el seno de
Netcompany INEOS. Sin embargo, el desarrollo de la carrera y los nombres que terminaron por delante del andaluz invitan a una reflexión más profunda.
Mühlberger se llevó la general con autoridad, pero Carlos también cedió ante Kevin Vermaerke, uno de los hombres de confianza de Tadej Pogacar en UAE Team Emirates-XRG, y ante un veterano Bauke Mollema que, a sus 39 años, afronta los últimos meses de una larguísima trayectoria antes de su retirada al final de la temporada. No son precisamente referencias que inviten al optimismo de cara a La Vuelta.
Eso sí, en el equipo británico no hay preocupación. Rodríguez continúa en pleno proceso de recuperación de su mejor nivel tras un año marcado por las lesiones y los problemas físicos. La fractura de clavícula sufrida en el UAE Tour, unida a diferentes contratiempos en su preparación, alteró por completo su primera parte de la temporada y obligó a replantear todo el calendario.
Precisamente por ello, cada vez parece más razonable pensar que su ausencia en el
Tour de Francia pudo haber sido una oportunidad perdida. No para luchar por la clasificación general, algo irreal dada su condición actual, sino para recuperar ritmo competitivo y acumular kilómetros de máxima exigencia de cara a la
Vuelta a España, la gran cita que tiene marcada en rojo.
Además, el propio rendimiento de Netcompany INEOS en el Tour está alimentando ese debate. La escuadra británica ha acudido a la Grande Boucle sin un líder claro para la general, apostando por una estrategia centrada en las etapas. Kévin Vauquelin y Michal Kwiatkowski han dejado destellos, pero ninguno parece capacitado para pelear por los puestos de honor. En ese contexto, un Carlos Rodríguez al 80 o al 85 por ciento de su nivel quizá habría sido la mejor baza del equipo para aspirar a un Top-10.
La ausencia del Tour de Francia forma parte del plan de recuperación de Carlos Rodríguez
Desde el propio Ineos se han encargado de apagar cualquier tipo de polémica. Imanol Erviti, uno de los directores deportivos del conjunto británico, fue tajante hace unos días al explicar la ausencia del granadino
en declaraciones a Diario As. "No es ningún castigo. La aproximación de Carlos al Tour no fue la que nos hubiese gustado y el equipo decidió que fuese la referencia para La Vuelta".
El navarro insistió en que el equipo sigue confiando plenamente en el corredor andaluz y recordó que su programa de competición —Tour de Austria, Clásica de San Sebastián y Vuelta a Burgos— está diseñado específicamente para llegar en las mejores condiciones posibles a la ronda española.
Y esa es la gran realidad. Más allá de un discreto cuarto puesto en Austria, Carlos Rodríguez continúa siendo el principal activo de Netcompany Ineos para las grandes vueltas. El equipo no cuenta con otro corredor capaz de aspirar a la general de una carrera de tres semanas y, salvo sorpresa, toda la estructura girará en torno al español a partir del próximo mes.
El resultado en Austria deja dudas, porque el nivel mostrado todavía está lejos del que le llevó a ser quinto en el Tour de Francia de 2023. Pero también ofrece una noticia positiva: Carlos vuelve a competir con continuidad y sin limitaciones físicas.
Quizá no esté aún para pelear con los mejores, pero el objetivo nunca fue julio. La verdadera cuenta atrás de Carlos Rodríguez empieza ahora. Y en septiembre, sobre las carreteras de una Vuelta a España que tendrá gran protagonismo por su tierra: Andalcuía; volverá a ser el líder indiscutible de un Ineos que sigue mirando con nostalgia el referente ciclista que un día fue como estructura.