Richard Carapaz encontró por fin el premio que llevaba persiguiendo desde el inicio del
Tour de Francia 2026. El ecuatoriano conquistó la 18.ª etapa con final en Orcières-Merlette después de una actuación impecable, siempre al ataque y sin esconderse en ningún momento. El líder del
EF Education-EasyPost leyó a la perfección una jornada caótica desde el banderazo de salida, se filtró en la escapada decisiva y remató el trabajo con un cambio de ritmo devastador en la subida final para lograr una de las victorias más prestigiosas de la presente edición.
No fue un triunfo fruto de la casualidad. Carapaz llevaba semanas buscándolo con insistencia. Había probado fortuna en varias escapadas, había atacado en numerosas ocasiones y, aunque las piernas respondían, el desenlace siempre le había sido esquivo. Esta vez
todo salió según el plan.
"Volver a ganar aquí en el Tour ha sido algo que nos ha costado mucho", reconoció emocionado tras cruzar la línea de meta. "Es una etapa muy bonita y se la dedico a mi familia. Lo más gratificante es saber que todo el trabajo que hago puede verse recompensado con una victoria como esta".
La etapa exigía inteligencia además de fuerza. El ecuatoriano supo mantenerse atento desde los primeros kilómetros, consciente de que cualquier movimiento podía resultar definitivo. El momento clave llegó cuando un reducido grupo consiguió abrir hueco en mitad del caos que caracterizó la formación de la escapada.
La carrera premia al ciclista más ofensivo
"He estado muy atento a los cortes. Cuando se produjo ese ataque con tres corredores entendí que podía ser el movimiento bueno. Conseguimos entrar en el primer grupo y creo que ahí estuvo la clave de la etapa", explicó.
Una vez consolidada la fuga, Carapaz evitó gastar energías innecesarias. Conocía perfectamente el terreno y sabía que la ascensión a Orcières-Merlette era el escenario ideal para jugar sus cartas. Esperó con paciencia mientras sus rivales intentaban endurecer la carrera y, cuando llegó el momento decisivo, lanzó dos aceleraciones antes de encontrar la definitiva.
"Sabía que era una subida que me venía muy bien. Esperé mi momento, lo intenté un par de veces y al final poder disfrutar de la victoria ha sido lo más bonito", afirmó.
El campeón olímpico comparó este triunfo con el conseguido en el Tour de 2024 y aseguró que cada victoria resulta más complicada de alcanzar. "Cada año es más difícil ganar, pero por eso mismo la recompensa sabe todavía mejor", señaló.
El éxito también supone un enorme impulso para el EF Education-EasyPost, un equipo que había convertido las escapadas en su gran objetivo durante las últimas dos semanas. Carapaz destacó el trabajo colectivo y la confianza con la que afrontaron la jornada.
"Sabíamos a lo que veníamos y sabíamos que teníamos corredores para conseguirlo. Hoy ha sido un día muy especial para nosotros. Llevábamos casi dos semanas buscando una victoria y poder lograrla para mí y para todo el equipo nos hace muy felices".
Después de tantos intentos sin recompensa, Richard Carapaz encontró en Orcières-Merlette el escenario perfecto para recordar por qué sigue siendo uno de los corredores más valientes y ofensivos del ciclismo mundial. No esperó a que otros movieran la carrera. La construyó él mismo, con determinación, paciencia y un ataque tan demoledor como inolvidable.