El Campeonato de España de fondo en carretera 2026 dejó una de las mayores decepciones de la temporada para
Movistar Team. El conjunto telefónico acudía a Sabiñánigo con el bloque más numeroso de la carrera, un total de quince corredores, y con
Pablo Castrillo señalado por todos como el gran favorito al maillot rojigualdo.
Sin embargo, el desenlace fue muy distinto al esperado:
el equipo navarro desapareció de la lucha por la victoria y ni siquiera consiguió colocar a un corredor entre los ocho primeros clasificados.
La carrera terminó coronando a Marcel Camprubí, vencedor de un reducido esprint ante Joel Nicolau y Urko Berrade. Mientras los principales rivales peleaban por el título, el mejor representante del Movistar Team fue
Roger Adrià, noveno
a 3:35 del ganador.
Desde el banderazo inicial, Movistar asumió la responsabilidad de la carrera. El recorrido, de 211 kilómetros y 3.160 metros de desnivel, favorecía a corredores como Castrillo y los telefónicos decidieron tomar el mando prácticamente desde el primer momento.
Mucho control pero ningún resultado
La prueba apenas había superado los primeros kilómetros cuando Pablo Torres lanzó un poderoso ataque en la subida a Tramacastilla. El joven corredor del UAE Team Emirates XRG dejó atrás a todos sus compañeros de fuga y protagonizó una marcha larguísima en solitario que llegó a poner en aprietos al pelotón.
Torres llegó a disponer de más de dos minutos de ventaja sobre el grupo principal, obligando a Movistar a asumir un desgaste considerable. Durante más de 100 kilómetros, los corredores azulones encabezaron la persecución para impedir que la escapada sumara una renta definitiva.
El esfuerzo terminó dando resultado cuando, ya dentro del circuito final de Sabiñánigo y a 110 kilómetros de meta, el pelotón neutralizó al escapado. Sin embargo, el enorme trabajo realizado por la formación dirigida por Alejandro Valverde no tuvo continuidad en el momento decisivo.
Pablo Castrillo, estrella de Movistar Team.
Castrillo, aislado y fuera de la pelea
Una vez anulada la aventura de Pablo Torres, la carrera se rompió por completo. Los ataques comenzaron a sucederse y fue entonces cuando quedó en evidencia la debilidad táctica del Movistar Team.
Caja Rural-Seguros RGA consiguió incluir hasta cuatro corredores en el grupo cabecero, mientras UAE Team Emirates XRG también logró presencia en cabeza. Por parte de Movistar, únicamente consiguió filtrar a Jorge Arcas.
El gran problema para el conjunto telefónico llegó cuando Pablo Castrillo, principal favorito al triunfo, quedó cortado en un segundo grupo. Lejos de contar con compañeros para reorganizar la persecución, el aragonés tuvo que pasar personalmente al ataque para intentar regresar a la cabeza.
Junto a corredores como Ion Izagirre, Carlos García Pierna, Ibon Ruiz y Alex Díaz, Castrillo protagonizó una intensa persecución que permitió reducir temporalmente la diferencia. Sin embargo, su esfuerzo resultó insuficiente y el grupo volvió a perder terreno con el paso de los kilómetros. A partir de ese momento, la carrera se le escapó definitivamente a Movistar.
Desaparición total en el desenlace
La ofensiva final llegó a 47 kilómetros de meta con un ataque de Urko Berrade. Su cambio de ritmo seleccionó por completo la carrera y dejó al frente un grupo formado por el propio Berrade, Héctor Álvarez, Igor Arrieta, Marcel Camprubí, Joel Nicolau, Gorka Sorarrain y Joan Bou.
Movistar, mientras tanto, desaparecía prácticamente de la prueba. Jorge Arcas cedió contacto y ningún otro corredor del conjunto telefónico consiguió acercarse a los puestos de honor.
Los movimientos posteriores redujeron aún más el grupo de cabeza hasta dejar la lucha por el título entre Camprubí, Berrade y Nicolau. Finalmente, el corredor del Pinarello-Q36.5 impuso su chispa de velocidad en el último repecho para proclamarse campeón de España.
Por detrás, el mejor clasificado del Movistar Team fue Roger Adrià, noveno a 3:35 del nuevo campeón. Un resultado muy alejado de las expectativas para una escuadra que partía como la gran dominadora sobre el papel.
La actuación deja muchas dudas sobre la gestión táctica del conjunto telefónico. Movistar controló la carrera durante gran parte de la jornada, desgastó a numerosos corredores en la persecución de Pablo Torres y, cuando llegó el momento decisivo, se encontró sin efectivos en cabeza y sin capacidad de respuesta ante los ataques de sus rivales.
Un desenlace especialmente doloroso para un equipo que acudía a Sabiñánigo con el único objetivo de conquistar el máximo certamen nacional y que terminó siendo uno de los grandes derrotados del día.