ANÁLISIS | Lo más gordo en el ciclismo mundial antes del primer monumento de 2026

Ciclismo
jueves, 05 febrero 2026 en 12:00
Juan Ayuso
Milán-Sanremo, el 21.03.2026, es el primer Monumento del calendario, señal de que el verdadero tránsito del invierno a la primavera se acerca para los aficionados. De aquí a la meta de la Via Roma, el ciclismo encadena carreras a toda velocidad: empezó en Australia, atravesó el barro del Mundial de ciclocross, se fue al desierto y desemboca en la exigente semana europea. Los nombres que cuentan para la primavera empiezan a enseñar cartas mucho antes de Sanremo, a veces sin querer. Y si te gusta adivinar quién está listo, este tramo ofrece las mejores pistas.

16–22 de febrero: UAE Tour

El UAE Tour es la primera gran vuelta por etapas donde suelen aparecer las grandes figuras con intención seria, en parte por el fuerte tirón de los patrocinadores y en parte porque es un entorno limpio y controlado para probar la forma. En 2025, Tadej Pogacar ganó la general y sumó dos etapas, con Giulio Ciccone y Pello Bilbao en el podio final.
La edición de 2026 (16–22 de febrero) debería volver a enfrentar a escaladores puros en llegadas tipo Jebel Jais/Jebel Hafeet y a equipos empeñados en mantener la calma para la general. Jonas Vingegaard, Remco Evenepoel e Isaac del Toro encabezan lo que promete ser un duelo de altura por la general.

7 de marzo: Strade Bianche

Strade se ha convertido en una carrera donde el más fuerte suele dejarlo claro, y 2025 fue puro dramatismo. Pogacar se cayó con 50 kilómetros por recorrer, regresó, alcanzó a Tom Pidcock, luego lo soltó y firmó en Siena su tercer título en Strade con una exhibición en solitario. La clave no es solo que ganara, sino cómo lo hizo: la carrera fue tan exigente que separó a los mejores del resto y aún exigió temple tras un golpe serio.
Para 2026, Strade se mira por dos cosas: quién puede seguir la primera aceleración seria sobre sterrato y quién mantiene la cabeza fría cuando algo se tuerce. Es también la primera gran carrera “casi Monumento” donde se ve si los equipos tienen más de una baza. Si una escuadra mete a dos corredores en la selección decisiva, suele ser la primera señal de que miran más allá de sobrevivir a Sanremo y piensan en controlar Flandes/Roubaix después.
Se espera a Wout van Aert y Tadej Pogacar en la salida el 07.03.

8–15 de marzo: París-Niza

París-Niza es donde las piernas de vueltas por etapas se cruzan con la colocación de clásicas, y 2025 dejó un ganador nítido: Matteo Jorgenson se llevó la general por segundo año consecutivo con Visma | Lease a Bike, tras el abandono de su compañero Jonas Vingegaard. El triunfo de Jorgenson importó porque confirmó que no era solo un gregario con motor, sabía rematar una carrera a lo largo de una semana de amenazas, cambios de meteorología y trampas tácticas.
En 2026, la carrera volverá a ser vara de medir para quienes apunten a vueltas por etapas más adelante, pero también pesa mucho para Sanremo de forma más silenciosa: muestra quién tiene la repetición para ir fuerte día tras día. Si un corredor flota en abanicos, subidas y finales explosivos aquí, suele llegar a Italia con forma y confianza.

9–15 de marzo: Tirreno Adriático

Si París-Niza es “la Carrera hacia el Sol”, Tirreno es la olla a presión italiana: etapas afiladas, trenes de sprint, una general volátil y esa sensación de que, aunque lo nieguen, los corredores ya piensan en Sanremo. En 2025, Juan Ayuso se llevó la general, con Filippo Ganna segundo y Antonio Tiberi tercero, y la carrera se cerró con otra victoria al sprint de Jonathan Milan mientras Ayuso aseguraba el maillot.
Nairo Quintana, estrella de Movistar Team
Nairo Quintana, en la Tirreno Adriático 2026
El atractivo de Tirreno 2026 está en cómo alimenta directamente a Sanremo. Los velocistas que apuntan a Sanremo necesitan dos cosas aquí: punta de velocidad y capacidad para sobrevivir a una semana que no está diseñada para ellos. Los hombres de la general que señalan Sanremo como objetivo (raro, pero no imposible) deben demostrar que manejan el caos y conservan punch. Y el podio Ganna/Ayuso/Tiberi de 2025 recuerda que esta carrera puede premiar perfiles muy distintos, desde rodadores de crono hasta escaladores, según se resuelva el día decisivo.
Sanremo es famosa por su imprevisibilidad, pero las carreras previas destapan patrones: quién ya gana sprints en cuesta, quién recupera de un día para otro y quién soporta el estrés cuando la carrera se enreda. El inicio de temporada no va de perfección, va de señales.
Todas las miradas estarán puestas en Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel, tras su duelo épico del año pasado. Es una de las pocas carreras que aún se le resiste a Pogacar, ¿podrá por fin dominar Milán-Sanremo en 2026?
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