"Ahora puedo ayudar a mi familia": Paula Blasi, de pagarse la bici a convertirse en una estrella World Tour

Ciclismo
martes, 25 agosto 2026 en 6:00
Paula Blasi en la Strade Bianche Donne 2026
El ciclismo ha cambiado por completo la vida de Paula Blasi en apenas dos años. La corredora catalana, que hasta hace no demasiado tiempo tenía que asumir de su propio bolsillo buena parte de los costes que implicaba competir, se encuentra ahora en una situación muy diferente: los grandes equipos se interesan por ella y las cifras que se manejan en torno a su próximo contrato reflejan el crecimiento de su valor dentro del pelotón femenino.
Durante la retransmisión de la Vuelta a España en RTVE, con Carlos de Andrés, Blasi reconoció que todavía le cuesta asimilar la dimensión que está alcanzando su carrera. Su futuro para la próxima temporada sigue sin estar confirmado públicamente, aunque el interés que ha despertado entre diferentes equipos ha colocado su nombre entre los más cotizados del mercado. Y, más allá de las cantidades económicas, lo que sorprende a la catalana es la velocidad con la que ha cambiado su realidad.
"Hasta me sorprendía al venir aquí ahora con ropa normal de calle, que me pidan una foto, y digo: ah, que me reconocen también sin ropa de bici", explicó ante De Andrés y Delgado. Una anécdota que resume el crecimiento de su popularidad, aunque Blasi asegura que en su día a día apenas percibe esa transformación. Sigue vinculada a su entorno en la Cerdaña, rodeada de sus amigos y con una vida que, en muchos aspectos, continúa siendo la misma.
"Lo bueno es que lo llevo muy normalizado, porque yo sigo mi vida aquí en la Cerdaña. Me conocen mis amigos y poco más, entonces no noto que cambie mucho", señaló. Sin embargo, cuando la conversación se trasladó al impacto económico de su progresión, la ciclista reconoció que sí ha tenido que hacer un ejercicio de adaptación.

"¿Merezco todo esto?", Paula Blasi en una nube ante todo el reconocimiento

Hace apenas dos años, la situación era radicalmente distinta. Blasi recordó que, cuando competía en estructuras más pequeñas, incluso una caída podía convertirse en un problema económico personal. Si se rompía la bicicleta, debía asumir el coste de la reparación o de una nueva máquina. Su primer sueldo como corredora del equipo de desarrollo fue de alrededor de 1.000 euros mensuales, una cantidad que entonces ya le parecía extraordinaria.
"Yo estaba cobrando mil euros al mes y a mí ya me parecía: ostras, no sé si... Me lo pagan todo, me dan dinero", recordó entre risas. El salto posterior ha sido enorme. La profesionalización, los resultados y el interés de los equipos han colocado a Blasi ante una realidad que hace poco parecía prácticamente inimaginable.
La corredora admite que al principio incluso se preguntaba si realmente merecía las cantidades que se estaban poniendo sobre la mesa. "Primero, al principio me sentía mal y todo, porque digo: ¿de verdad merezco eso? Que yo estoy yendo en bici", explicó. Una reacción que refleja la rapidez con la que ha pasado de pagar por competir a convertirse en una de las corredoras cuyo futuro genera expectación dentro del mercado femenino.
Con el tiempo, sin embargo, esa sensación ha dado paso a la tranquilidad. Más allá de poder vivir de su profesión y de tener unas condiciones mucho mejores para desarrollar su carrera deportiva, Blasi encuentra una motivación adicional en la posibilidad de ayudar a su familia. Su hermano todavía está estudiando y la corredora considera que poder contribuir económicamente en casa supone una recompensa especialmente importante.

"Quiero ayudar a mi familia, mi hermano está estudiando"

"Si me puedo plantear el ayudar a mi familia, mi hermano está estudiando aún, entonces decir: bueno, pues poderles ayudar, también es una tranquilidad extra", explicó. Para Blasi, el dinero no representa únicamente un beneficio personal, sino también una oportunidad para devolver parte de lo que ha recibido de su entorno durante su camino hacia la élite.
"Voy en bici, soy feliz, pero al menos también puedo ayudarles ahí", resumió. Una forma de entender su nueva realidad que mantiene los pies en el suelo mientras su carrera profesional da pasos de gigante.
El próximo capítulo todavía está por escribir. Blasi no quiso desvelar en qué equipo competirá la próxima temporada, pero su situación evidencia hasta qué punto ha cambiado su posición dentro del ciclismo femenino. Hace dos años luchaba por hacerse un hueco y asumir los costes de competir. Ahora son los equipos los que llaman a su puerta y los contratos de alto nivel aparecen en el horizonte. Su reto será convertir ese crecimiento fuera de la carretera en nuevas victorias dentro de ella.
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