"Esto no es empoderamiento femenino": La polémica sobre la influencer de La Vuelta, ¿una decisión acertada?

Ciclismo
martes, 25 agosto 2026 en 8:00
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La Vuelta a España 2026 ha encontrado en las redes sociales un inesperado foco de atención. La incorporación de Erola Jones, creadora de contenido e influencer, a la cobertura oficial de la carrera ha provocado una fuerte polémica dentro del entorno ciclista, especialmente entre periodistas y aficionados que consideran que algunas de sus intervenciones han estado fuera de lugar.
La controversia no se centra únicamente en la presencia de una creadora de contenido ajena al periodismo deportivo, sino en el tipo de contenido que ha generado durante sus primeros días en la carrera. Su forma de acercarse a los corredores, las bromas y algunas situaciones protagonizadas en las zonas próximas a los autobuses han abierto un debate sobre los límites de las nuevas fórmulas de comunicación en una gran vuelta.
Al mismo tiempo, la discusión plantea una cuestión más amplia: ¿hasta qué punto una competición deportiva debe apostar por formatos capaces de alcanzar a audiencias masivas aunque puedan entrar en conflicto con la imagen tradicional de la carrera? La Vuelta ha buscado en los últimos años modernizar su producto y ampliar su impacto, pero esta decisión ha colocado ese proceso de transformación bajo el foco.
De todo ello hablaron Juan Larra y Javier Rampe en un nuevo episodio de El Espresso de Ciclismo al Día, donde analizaron la polémica desde diferentes perspectivas: el papel de los influencers en el deporte, el comportamiento de Jones, la reacción del pelotón y, sobre todo, si la estrategia de La Vuelta puede terminar siendo beneficiosa o perjudicial para su propia marca.

"La Vuelta ha conseguido lo que buscaba": el marketing del ruido

Larra comenzó el análisis poniendo el foco en una paradoja. Aunque considera desacertada la contratación de Jons, entiende que la organización ha conseguido exactamente uno de los objetivos que persigue cualquier estrategia de marketing actual: multiplicar la conversación alrededor de la carrera.
“Creo que, queriendo o sin querer, La Vuelta ha conseguido lo que buscaba, que es amplificar su marca”, explicó. Para el presentador, resulta difícil pensar que una organización del nivel de La Vuelta desconociera el tipo de contenido que genera habitualmente la influencer antes de contratarla.
Jons, según se explicó en el podcast, ha trasladado a la carrera el mismo estilo que utiliza en sus redes sociales, basado en bromas, coqueteos y situaciones provocadoras. “Esta chica se gana la vida haciendo algo y han contratado a esta chica para que haga algo en el contexto de La Vuelta”, resumió Larra.
El debate, por tanto, no pasa solamente por cuestionar a la creadora de contenido, sino por preguntarse qué pretendía conseguir la organización con su incorporación. Para Larra, si la intención era salir del ecosistema habitual del ciclismo y llegar a un público mucho más amplio, los primeros resultados demuestran que la estrategia ha funcionado.
Incluso puso un ejemplo personal para explicar el alcance de la polémica: su propio padre le había hablado de Jons. “Si el objetivo era amplificar La Vuelta a España y que llegara a más personas, lo han conseguido”, señaló.

Erola Jones, con micrófono oficial de La Vuelta

Rampe coincidió en que la cuestión tiene múltiples aristas, pero introdujo un elemento que considera fundamental: Erola Jons no estaba simplemente como una espectadora o una influencer independiente, sino que trabajaba con un micrófono oficial de La Vuelta y tenía acceso a espacios reservados.
La creadora acompañaba a la organización tanto en las salidas como en las llegadas y, especialmente durante los primeros días, pudo acceder a zonas próximas a los corredores. Según explicó Rampe, posteriormente la organización limitó su área de actuación y la apartó de la zona mixta y de los accesos a autobuses y vehículos.
“Ha accedido a ciertos privilegios que el resto de compañeros de profesión no tienen”, señaló el redactor, quien considera que el rechazo generado entre periodistas y aficionados tiene mucho que ver con esa diferencia de trato.
Para Rampe, el problema se agrava porque Jons no procede del ámbito de la comunicación deportiva y su contenido habitual tiene un marcado componente sexualizado y provocador. En su opinión, trasladar ese formato a una carrera ciclista plantea dudas sobre el respeto hacia los corredores y hacia el propio trabajo periodístico.
El redactor planteó incluso una comparación para medir el alcance de la polémica: qué ocurriría si un influencer masculino hiciera algo similar durante La Vuelta Femenina, accediendo a un autobús y realizando bromas relacionadas con las ciclistas. “Creo que está lejos del empoderamiento femenino”, afirmó.
También recordó que periodistas como Laura Meseguer, Ana José Cancio o Mónica Marchante habían reaccionado públicamente a la situación, poniendo el foco en las dificultades históricas que han tenido las mujeres para ganarse un espacio y un respeto dentro del periodismo deportivo.

Influencers, la tendencia del deporte de masas

Uno de los argumentos utilizados para defender, al menos desde el punto de vista estratégico, la presencia de Jons es que el fenómeno influencer ya forma parte de todos los grandes deportes. Larra puso como ejemplo la NBA, donde asegura que en determinados acontecimientos puede haber incluso más creadores de contenido que periodistas tradicionales.
“Influencers hay, o creadores de contenido hay, en todos los deportes. Y cuanto más un deporte quiera ganar dinero, más está utilizando a esto”, explicó.
Rampe, sin embargo, considera que el contexto del ciclismo presenta particularidades importantes. A diferencia de otros deportes, los corredores atraviesan momentos de enorme exigencia física cuando llegan a meta. La zona mixta no es un escenario de entretenimiento: es el lugar en el que los ciclistas comienzan a recuperarse después de esfuerzos extremos.
“Están comenzando a recuperar, están concentrados”, explicó. “Cada final de etapa es como una final”. Por eso considera que determinadas bromas pueden resultar especialmente inoportunas cuando el corredor acaba de completar una jornada de alta exigencia.
El caso de Joshua Tarling también apareció en el debate. Rampe recordó que Erola Jons llegó a acercarse al corredor británico en Mónaco y planteó si realmente era el momento adecuado para realizar una broma teniendo en cuenta las circunstancias personales que atravesaba el ciclista.

Marketing frente a identidad

La discusión terminó desplazándose hacia el terreno del marketing. Larra reconoció que las audiencias actuales obligan a las grandes carreras a buscar nuevas formas de comunicación y admitió que el contenido periodístico tradicional tiene dificultades para alcanzar grandes cifras en redes.
“Si quieres amplificar tu audiencia, tienes que darle una vuelta a la cabeza”, apuntó. A su juicio, La Vuelta debería apostar por contenidos deportivos espectaculares, aprovechando escenarios como el circuito de Mónaco con imágenes propias de la Fórmula 1, drones y recursos audiovisuales capaces de convertir el ciclismo en un producto atractivo para públicos que todavía no lo siguen.
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Erola Jons, la creadora de contenido contratada por La Vuelta, espera a Tadej Pogacar en la puerta del autobús
Rampe, sin embargo, considera que la organización ha podido cruzar una línea. “El que se hable mal, pero que se hable, funciona, pero te empobrece mucho la marca”, afirmó. En su opinión, La Vuelta atraviesa un momento en el que debe cuidar especialmente su producto y no asumir cualquier fórmula de viralidad.
La metáfora utilizada por Javier Rampe resume su posición: la carrera estaría apostando más por convertirse en “Matutano” que en “Swarovski”, es decir, por buscar un consumo masivo antes que reforzar una identidad de marca más cuidada y exclusiva.
Ambos coincidieron finalmente en que existen creadores de contenido con grandes audiencias capaces de aportar mucho más al ciclismo sin renunciar a la calidad. “Creo que hay influencers y que tienen también muchos seguidores que generan contenido ciclista”, explicó el periodista.
El problema, concluyeron, no estaría en incorporar nuevas voces a La Vuelta, sino en elegir el formato adecuado y el contexto apropiado. Para Rampe, lo ocurrido fue similar a “meter a un humorista en un funeral”: una fórmula diseñada para llamar la atención que puede terminar chocando con la naturaleza del escenario. Y aunque la polémica pueda diluirse conforme avance la carrera, el debate deja una pregunta abierta para La Vuelta: cómo crecer en redes sin que la búsqueda de notoriedad y expansión termine dañando la identidad de marca de la gran ronda española.
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