Para ser un ciclista apodado "El Toro",
Arnaud De Lie parecía una sombra de sí mismo durante toda la primavera de 2025. Vestido con la llamativa tricolor de campeón nacional belga, no solo le costaba ganar, sino incluso competir. En un momento dado, el velocista de 23 años era relegado en carreras en las que antes brillaba. Los síntomas físicos eran difusos, los resultados decepcionantes, pero el problema iba más allá de la forma.
"La pasión ya no estaba ahí", admitió De Lie con franqueza en una reciente entrevista con Het Laatste Nieuws. "Y a este nivel, eso es mortal".
Se trata de una confesión inusualmente sincera de uno de los mayores talentos del ciclismo belga. El inicio de la temporada fue prometedor, con una victoria de etapa en la Étoile de Bessèges y buenos puestos en el Algarve y en Almería. Pero a finales de febrero saltaron las alarmas.
Una dura caída en la
Omloop Het Nieuwsblad y un abandono en la
Gent-Wevelgem llevaron a Lotto a tomar una decisión: apartar a De Lie de la competición y empezar de nuevo. "Me puse enfermo durante el invierno. Nada grave en sí mismo, pero después de eso... algo se rompió", explicó. "Entrenar me resultaba pesado. Seguía acumulando horas, respetando las zonas, pero la alegría había desaparecido. Me sentía miserable".
No era un agotamiento en el sentido habitual: De Lie no había corrido demasiado ni se había entrenado en exceso. Era más bien un desgaste psicológico: la motivación para correr se había diluido y, con ella, el deseo. "No tengo que entrenar, puedo montar en bici".
El cambio empezó en silencio, antes de que los resultados lo reflejaran. Un tercer puesto en la Clásica de Bruselas en mayo supuso un punto de inflexión emocional: "Fue entonces cuando volví a sentir la chispa. Pude disfrutar. Ese resultado significó para mí más que un podio".
La transformación no se debió solo al rendimiento, sino también a la forma de enfocar el deporte. "No tengo que entrenar, sino montar en bici", reflexiona. Durante aquella mala racha, cada mañana era una lucha. Ahora se asegura de que sus salidas largas tengan algo especial: una ruta que le inspire, una iglesia bonita, un paisaje nuevo... pequeños detalles, pero que ayudan.
La confesión de Arnaud de Lie
También ha introducido más variaciones: salidas por gravel, bicicleta de montaña, entrenamientos con amigos. "Eso me da un respiro".
A finales de agosto, De Lie vuelve a ser el corredor que los aficionados esperan. Su victoria en la general del Renewi Tour, imponiéndose nada menos que a Mathieu van der Poel en el Muur de Geraardsbergen, fue la confirmación rotunda de que "El Toro" está de regreso.
"El año pasado, por estas fechas, sentí que había dado un paso adelante. Ahora vuelvo a tener esa sensación".
Arnaud De Lie quiere recuperar su mejor forma.
Las señales físicas son positivas, las piernas han vuelto, pero lo que ha marcado la diferencia es la mentalidad. Esa mentalidad renovada es la que llevará al resto de la temporada, empezando por la Bretagne Classic de este fin de semana, seguida de las carreras canadienses de Québec y Montreal, donde ya ha ganado en el pasado.
Futuro asegurado para De Lie en Lotto
Fuera de la bicicleta, la incertidumbre planea sobre Lotto, cuya fusión con Intermarché-Wanty parece cada vez más probable. Un cambio que podría inquietar incluso a los profesionales más veteranos, pero De Lie se mantiene sorprendentemente sereno.
"Sé muy poco al respecto. Los medios de comunicación probablemente saben más que yo. Tengo contrato hasta finales de 2026 y pienso cumplirlo. No controlo nada de esto, como tampoco controlo el tiempo. Lo que importa es cómo respondo".
Con solo 23 años, Arnaud De Lie ya ha aprendido una de las lecciones más duras del ciclismo profesional: la fuerza por sí sola no basta si el corazón no está en ello. Su caída en primavera no fue mecánica, sino mental. Y al ser sincero al respecto, no solo ha mostrado vulnerabilidad, sino también madurez.
Ha vuelto a ganar. Pero, lo más importante, ha vuelto a disfrutar, y en un deporte que exige tanto, ese puede ser su mayor triunfo hasta ahora.