Tadej Pogačar cerró el Tour de Francia
2026 con una quinta victoria que lo consolidó definitivamente entre las grandes
figuras de la carrera. Su condición de favorito también se reflejaba en las
apuestas
deportivas, aunque el valor de sus registros se mide en la carretera
y no en los pronósticos, sumando cinco triunfos de etapa, una ventaja final de
6 minutos y 26 segundos sobre Remco Evenepoel y un total de 71 maillots
amarillos en su trayectoria.
Una cifra que explica mucho más
que un liderato
El esloveno había alcanzado los 60
maillots amarillos al término de la décima etapa, en Le Lioran, igualando
entonces el registro de Miguel Indurain. El dato no reflejaba solo la capacidad
de ganar el Tour, sino también la de tomar el liderato con antelación y
conservarlo mientras los rivales buscaban cualquier oportunidad para reducir
las diferencias.
El navarro construyó buena parte de su
leyenda con
cinco
triunfos consecutivos entre 1991 y 1995, apoyado en una enorme
regularidad, un control preciso de la montaña y una superioridad extraordinaria
en las contrarrelojes. Pogacar ha llegado al mismo número de victorias
generales por un camino distinto: ganó en 2020, 2021, 2024, 2025 y 2026, y se convirtió,
con 27 años, 10 meses y 5 días, en el corredor más joven en completar ese grupo
de cinco campeones.
La comparación histórica exige distinguir
entre dos recuentos. La organización del Tour contabiliza los maillots
entregados tras cada etapa, incluidas las antiguas jornadas divididas en
sectores: Merckx suma 111, Hinault 79 y Pogačar 71. El cálculo por días
naturales reduce las cifras de Merckx e Hinault a 96 y 75, respectivamente. En
los casos de Pogacar e Indurain, ambos sistemas coinciden, pero conviene
aclarar la diferencia para evitar que «días» y «etapas» aparezcan como
sinónimos absolutos.
Le Lioran confirmó su ambición
ofensiva
La jornada de Le Lioran fue uno de los
momentos que mejor explicaron el estilo del campeón. Pogacar atacó en el Col de
Pertus, ganó en solitario la décima etapa con 32 segundos de ventaja sobre
Evenepoel y firmó su tercera victoria parcial de aquella edición. Era, además,
la número 24 de su carrera en el Tour, una cifra que terminaría elevándose a 26
tras sus triunfos posteriores.
Aquel golpe amplió una ventaja que ya
parecía sólida, pero el desenlace aún necesitaba confirmarse en los Alpes.
Pogacar respondió con otra victoria en la decimonovena etapa, en Alpe d’Huez, y
concluyó la carrera con cinco victorias parciales. En París aseguró su quinto
Tour por delante de Evenepoel e Isaac del Toro, segundo y tercero de la
clasificación general.
Ese carácter ofensivo ayuda a explicar
por qué su dominio tiene una huella tan particular.
Indurain transmitía una superioridad fría,
calculada y casi inevitable, mientras el esloveno tendía a desordenar la
carrera y a convertir terrenos muy distintos en oportunidades de ataque. Son
formas diferentes de controlar el Tour, pero ambas han terminado por conducir
al mismo lugar: cinco victorias generales y una presencia prolongada en
amarillo.
Merckx e Hinault aparecen ahora
en el horizonte
Con 71 maillots amarillos, Pogacar ha
dejado atrás la cifra de 60 que compartió durante unas horas con el campeón
navarro. La distancia con Hinault se ha reducido a ocho, mientras que Merckx
mantiene un margen mucho mayor, con sus 111. El esloveno ostentó el liderato
durante 16 etapas en 2026, una continuidad que demuestra hasta qué punto asumió
pronto el control de la carrera.
El quinto triunfo también amplió su
colección de récords. Pogacar terminó la edición con 26 victorias de etapa en
el Tour y se convirtió en el vencedor más joven en alcanzar cinco títulos, por
delante de Merckx. Además, encadenó su séptimo podio consecutivo en la prueba
desde su debut en 2020, con cinco primeros puestos y dos segundos puestos.
La comparación con los grandes ya no
depende de una proyección futura. Pogacar forma parte del mismo grupo que
Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain por el número de Tours ganados, aunque
cada época planteó recorridos, rivales y formas de competir diferentes. Su
siguiente frontera histórica está clara: acercarse a los dos corredores que más
veces vistieron de amarillo y comprobar hasta dónde puede extender un dominio
que, a los 27 años, ya pertenece plenamente a la historia de la carrera
francesa.