Juan Ayuso tiene 24 años y todavía está muy lejos de haber escrito los capítulos definitivos de su carrera. Sin embargo, su primera temporada en Lidl-Trek ha dejado una conclusión evidente: el camino elegido hasta ahora no está dando los resultados esperados. El valenciano ha apostado por convertirse en un corredor de grandes vueltas, pero su séptimo puesto en el Tour de Francia y su discreta recta final de temporada obligan a plantearse si realmente ese es el terreno en el que puede explotar todo su potencial.
Javier Rampe, redactor de CiclismoAlDía, lleva años defendiendo una idea que ahora cobra especial fuerza: Ayuso debería abandonar la obsesión por demostrar que puede ser un vueltómano de primer nivel y centrarse en las carreras donde sus características pueden convertirle en un corredor diferencial. "Juan Ayuso no es un ciclista de fondo", sentencia, apuntando directamente a una de las principales debilidades del valenciano.
El problema no es la falta de talento. Ayuso tiene capacidad para subir, buena lectura de carrera, facilidad para colocarse y un notable cambio de ritmo. Además, sabe llegar en cabeza y tiene condiciones para rematar. El debate está en cuánto puede mantener esas cualidades cuando las carreras superan los 180 o 190 kilómetros o cuando las grandes vueltas entran en su tercera semana.
Con 24 años, todavía está a tiempo de cambiar el rumbo. De hecho, una redefinición de objetivos podría permitirle recuperar la confianza, acumular victorias y convertirse en el corredor ofensivo que parecía destinado a ser durante sus primeros años como profesional. La alternativa pasa por dejar de medir su temporada únicamente en función de las generales de tres semanas.
Abandonar la obsesión por las rondas de tres semanas
Rampe considera que Ayuso está sacrificando demasiadas de sus virtudes para intentar desarrollar un perfil de corredor de grandes vueltas. "Es un ciclista que carece de fondo, es un ciclista que tiene muy malas terceras semanas", explica. Para el redactor, esa característica se ha repetido durante varias temporadas y debería tenerse en cuenta a la hora de diseñar su futuro calendario.
En lugar de preparar durante meses una única gran vuelta, Ayuso podría construir una temporada alrededor de carreras de un día y pruebas de una semana. El País Vasco, las clásicas montañosas y determinadas carreras italianas aparecen como escenarios naturales para un corredor con sus características. Allí no necesitaría conservar fuerzas durante tres semanas, sino encontrar el momento adecuado para atacar y utilizar su capacidad de aceleración.
El propio Rampe apunta a un perfil muy concreto: "Podría ser una especie de Purito Rodríguez 2.0 moderno". La comparación resulta interesante porque Joaquim Rodríguez convirtió precisamente sus cualidades en las subidas explosivas, los finales duros y las clásicas de montaña en una fuente constante de éxitos. Ayuso podría seguir una trayectoria similar sin renunciar necesariamente a disputar carreras por etapas.
Además, ese cambio le permitiría recuperar algo que ha perdido en los últimos tiempos: protagonismo. En el Tour de Francia, su obsesión por la clasificación general terminó condicionando su comportamiento en carrera. Mientras Richard Carapaz buscaba fugas y victorias de etapa, Ayuso permanecía concentrado en conservar su posición.
Ayuso debe correr donde sienta comodidad para atacar
El segundo gran cambio debería ser mental. Ayuso necesita volver a competir por ganar, no únicamente por terminar delante. Su séptimo puesto en el Tour puede parecer objetivamente un buen resultado para muchos corredores, pero para un ciclista fichado por Lidl-Trek como líder absoluto no cumple las expectativas generadas.
Rampe utiliza precisamente el ejemplo de Carapaz para explicar qué debería cambiar. "Fue protagonista, se metió en fugas y incluso pescó etapas", señala. Ese tipo de ciclismo puede ser mucho más beneficioso para Ayuso que pasar tres semanas pendiente de quién le precede o quién le puede adelantar en la general.
También las carreras de una semana pueden ofrecerle un punto intermedio. No tendría que renunciar por completo a las clasificaciones generales, pero podría seleccionar pruebas donde su capacidad para superar finales explosivos tenga mayor importancia que la resistencia pura. País Vasco, Catalunya, Tirreno-Adriático, Dauphiné o pruebas similares podrían convertirse en objetivos específicos.
El calendario también debería ser más amplio. En 2026, Ayuso corrió relativamente poco y concentró buena parte de su preparación en el Tour. Rampe considera que fue "un calendario muy exclusivo" y que esa estrategia le dejó demasiado expuesto. Si falla el gran objetivo, desaparece buena parte de la temporada. Con un calendario más diversificado, Ayuso tendría muchas más oportunidades para recuperar sensaciones y victorias.
Juan Ayuso, estrella de Lidl-Trek en 2026.
Lidl-Trek puede ser la oportunidad
El cambio de equipo no tiene por qué convertirse en un error irreversible. Precisamente Lidl-Trek puede ofrecerle ahora la estructura necesaria para reinventarse. Si Ayuso acepta que no tiene que demostrar inmediatamente que puede ganar una gran vuelta, podría aprovechar la libertad de ser líder en otro tipo de carreras y recuperar protagonismo.
La clave estará también en la conversación con el propio equipo. Lidl-Trek pagó una cantidad importante por su fichaje y esperaba que fuera uno de sus grandes referentes. Pero convertir esa inversión exclusivamente en la obligación de luchar por el Tour puede ser contraproducente. Ayuso podría justificar su condición de líder acumulando victorias en diferentes escenarios.
"Aún es joven, igual tiene 24 años, pero debería comenzar a pelear dentro de Lidl-Trek y él mismo hacer examen de conciencia de ver hacia dónde quiere orientar su carrera", explica Rampe. Esa reflexión puede ser el punto de partida de una segunda etapa mucho más productiva.
El objetivo no tendría que ser abandonar definitivamente las grandes vueltas. Ayuso podría regresar a ellas más adelante, cuando haya desarrollado mejor su resistencia. Pero ahora mismo puede resultar más inteligente construir una carrera alrededor de sus fortalezas en lugar de intentar eliminar constantemente sus debilidades.
Ayuso llegó al profesionalismo como uno de los mayores talentos del ciclismo español. Su podio en la Vuelta a España, sus actuaciones con UAE y su victoria en la Volta ao Algarve 2026 demostraron que el potencial sigue ahí. Lo que falta es encontrar el contexto adecuado para convertirlo en resultados de manera regular.
El camino de las clásicas montañosas podría ser especialmente atractivo. Carreras como las Ardenas, pruebas del País Vasco o determinadas citas italianas pueden ofrecerle finales adaptados a sus características. También podría convertirse en un especialista en vueltas de una semana, donde la resistencia necesaria es menor y la explosividad tiene una mayor importancia.
La gran ventaja es que todavía tiene tiempo. Con 24 años, un cambio de orientación no supondría renunciar a una carrera como vueltómano. Al contrario, podría permitirle recuperar confianza, sumar victorias y llegar a los 26 o 27 años con una identidad mucho más definida. El objetivo sería dejar de ser un corredor que persigue desesperadamente demostrar que puede ganar una gran vuelta para convertirse en uno que gana carreras porque sabe exactamente cuáles son sus mejores escenarios.
El futuro de Ayuso dependerá, en buena medida, de esa decisión. Puede continuar persiguiendo el modelo de especialista en grandes vueltas o apostar por un ciclismo más ofensivo y versátil. Como resume Rampe, debe decidir "si quiere ser un triste vueltómano de top 10 o quiere ser un corredor un poco más alegre, vistoso". Con 24 años, todavía está a tiempo de escoger la segunda opción y rescatar una carrera que, pese a un 2026 decepcionante, todavía puede ser extraordinaria.
Javier Rampe es analista deportivo con más de 15 años de experiencia. Licenciado en Economía por la Universidad de Roma y Diplomado en Empresariales por la Universidad de Cádiz, a pesar de venir de una rama poco amable con el ciclismo, su pasión por las dos ruedas y el periodismo viene inculcada desde niño. Creció con Indurain y «el Chava» Jiménez. Admirador de la ‘escuela’ comunicativa de Michael Robinson, que le empujó a afrontar la Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Buenos Aires; que aún cursa.
Ha estado siempre en contacto con el mundo del deporte y la cultura, participando desde muy joven en blogs deportivos y sitios de reseñas cinematográficas y musicales. Cuenta con presencia en medios como Cope, RAI o Radio Con Vos, fundador del pódcast especializado en ciclismo El Contraanálisis y un canal dedicado a entrevistas con futbolistas profesionales, Días De Fútbol.
Además de su labor en Ciclismoaldia, Javier ha entrevistado a lo largo de este tiempo a figuras clave en el devenir de nuestro deporte como Alejandro Valverde o Tadej Pogačar y otras en política antidopaje como Alberto Yelmo, David Varillas o Marcelo Milano. Marcos Maynar, en el ámbito de la 'Operación Ílex', también aparece entre los personajes entrevistados. Le gusta analizar en profundidad el ecosistema ciclista donde ha asistido a pruebas de gran calado como Strade Bianche, Vuelta a Andalucía o la Itzulia junto a diversos CX nacionales.
La formación en economía y su experiencia en marketing y comunicación en la empresa privada hacen que no deje de estudiar distintas estrategias de posicionamiento y que tenga siempre el foco en un titular evocador"