Hay una calma especial en
Benjamín Noval cuando piensa en Benidorm. No es la tranquilidad del que espera acontecimientos, sino la del que siente que está donde debe estar. La Copa del Mundo de ciclocross vuelve a presentarse ante él como un escenario conocido, casi íntimo, en el que cada metro del circuito parece dialogar con su forma de entender la competición.
El joven talento español afronta la cita con una mezcla poco habitual de ambición y equilibrio interior, convencido de que el mayor desafío sigue siendo superarse a sí mismo. Competir en Benidorm tiene un significado distinto.
El calor del público, las voces que se cuelan entre las vallas y el entorno mediterráneo convierten la carrera en algo más que una prueba del calendario. “Correr aquí es diferente”, reconoce Noval a
MARCA, consciente de que el apoyo cercano actúa como un impulso extra.
La afición española transforma el circuito en un escenario cargado de emoción, donde el esfuerzo individual se funde con el aliento colectivo. Más allá del resultado, Benja busca formar parte de ese momento compartido, de esa comunión entre ciclista y público que solo se produce cuando se compite en casa y todo cobra un significado especial.
La paradoja del favorito
Ser señalado como favorito tiene doble filo. Noval lo sabe bien. Formado en la MMR Cycling Academy y convertido en una de las grandes apuestas de futuro —hasta el punto de que
INEOS Grenadiers desembolsó más de un millón de euros por su fichaje, con otros equipos como Movistar Team también interesados—, ha aprendido a convivir con la expectativa. “Lo bonito de ser favorito es recordar que todo nace del trabajo silencioso, de esas horas en casa que nadie ve, de las vueltas solitarias cuando el cuerpo pide rendirse”, reflexiona.
Su temporada ha seguido una progresión constante, con victorias que lo han situado en el foco mediático. Sin embargo, su mirada sigue puesta en el proceso. Prefiere disfrutar del presente y confiar en que los resultados lleguen como consecuencia natural del trabajo bien hecho.
El trazado de Benidorm encaja con sus características, en una prueba júnior que se disputará entre las 9:30 y las 10:30. Arena, curvas exigentes y zonas técnicas forman un conjunto que potencia sus virtudes. “Este circuito habla mi idioma”, afirma con convicción. No es una declaración arrogante, sino la seguridad de quien se conoce y sabe dónde puede marcar diferencias.
Incluso con el desgaste propio del final de la temporada de ciclocross, su confianza se mantiene intacta. Noval entiende el
ciclismo como una combinación de técnica, estrategia y resistencia mental, y se siente preparado para interpretarlo en un recorrido que exige precisión y valentía.
Benjamín Noval es una de las grandes promesas del ciclismo español
Van der Poel, un lujo para todos
La presencia de Mathieu van der Poel en la categoría élite añade un componente especial al fin de semana. Para Benja, lejos de ser una distracción, es un aliciente. “Es único”, dice sobre el neerlandés, al que admira como referencia del
ciclismo moderno. Su participación eleva el nivel de la prueba y convierte la carrera en un espectáculo aún mayor.
Van der Poel transforma cualquier cita en algo distinto, en una demostración de hasta dónde puede llegar el cuerpo humano sobre la bicicleta, y su figura añade valor al evento para corredores y aficionados.
El acuerdo con INEOS ha supuesto para Noval entrar en un entorno completamente nuevo. El primer training camp fue revelador. “Es otra dimensión”, admite al describir una estructura donde cada detalle está pensado para maximizar el rendimiento. Material, personal y metodología forman una maquinaria perfectamente engrasada.
En ese contexto, el asturiano sabe que competirá inicialmente con el equipo Devo y que el crecimiento será progresivo. Para él, INEOS representa el lugar donde el talento individual se potencia a través del trabajo colectivo.
El dilema del ciclocross
El ciclocross ha sido la base de su formación, la disciplina en la que aprendió a sufrir y a competir. Sin embargo, la carretera empieza a reclamar protagonismo. “Quizá haya que sacrificar un poco el barro”, reconoce, consciente de que las grandes vueltas exigen otro tipo de preparación.
No se trata de una renuncia definitiva, sino de una evolución natural. La especialización es parte del camino para aspirar a metas mayores, y Benja está dispuesto a asumir ese proceso.
La lucha por el maillot de campeón del mundo dejó huella. “Después del año pasado, todos te tienen muy controlado”, admite, recordando cómo el arcoíris es a la vez un privilegio y una carga. La vigilancia de los rivales, la presión constante y la necesidad de confirmar el nivel son parte del peaje del éxito.
Aun así, Noval convierte esa presión en motivación. “Ir carrera a carrera, dar el máximo, intentar ganar. En mi sueño está conseguirlo. En Ruanda lo rocé, pero no lo logré cazar”, recuerda, con la ambición intacta.
Benjamín Noval, en el Mundial de Contrarreloj júnior 2025 en Kigali, Ruanda
Aprender de las cicatrices
El último Mundial dejó una espina clavada. “Era el día perfecto”, rememora, consciente de que tuvo las mejores piernas y el escenario ideal. Pero el
ciclismo no siempre premia al más fuerte. Lejos de quedarse anclado en la frustración, mira al futuro con determinación. “Este año hay otro”, afirma, convencido de que siempre existe una nueva oportunidad.
Noval tiene claros sus objetivos: ganar carreras importantes, consolidarse como corredor de vueltas y competir en las grandes citas del calendario. No son sueños abstractos, sino metas definidas. Con el respaldo de Ineos, su talento y una ética de trabajo sólida, el
ciclismo español observa cómo una promesa empieza a transformarse en realidad.
Benidorm ya espera. El público se prepara. El barro volverá a manchar las ruedas. Y Benja Noval, con serenidad y ambición, se dispone a seguir escribiendo su historia curva a curva, carrera a carrera.