La nueva temporada 2026 es todo alegría para
Derek Gee. El corredor canadiense estrena equipo en
Lidl-Trek, donde fichó este invierno para unirse con Juan Ayuso al megaproyecto de futuro. Sin embargo, el camino fue difícil para él, sobre todo teniendo en cuenta lo que atravesó al forzar su salida del
Israel - Premier Tech, reconvertido en NSN Cycling Team.
Para un corredor que ha construido su reputación sobre la progresión serena y curvas de aprendizaje constantes, los últimos meses aterrizaron de forma muy distinta.
Derek Gee llegó tarde a su nuevo equipo, bajo un manto de incertidumbre, tras un periodo alejado de los ritmos ordenados de bloques de entrenamiento y calendarios de carrera.
La competición nunca se detuvo en su cabeza, pero el futuro no se sentía resuelto. “Fue un periodo duro”,
admite Gee en conversación con Bici.Pro. “Es el tipo de cosa que me consume por completo, porque es mi vida cotidiana”.
Esa sensación de presión importa porque Gee no es un corredor que cambie de equipo desde una posición de comodidad. Su irrupción en la pugna por las Grandes Vueltas llegó más tarde de lo habitual en la vía moderna, marcada por una transición gradual desde la pista y un breve aprendizaje como aspirante a la general.
La inercia por fin había llegado, y de repente se detuvo. Lo que siguió no fue ruido ni drama, sino algo más silencioso y corrosivo: la incertidumbre.
Derek Gee corre en 2026 por primera vez con Lidl-Trek
Entrenar en lo desconocido
Aunque su situación seguía sin resolverse, Gee describe que se negó a dejar que el proceso se estancara. “Incluso cuando mi futuro era incierto, entrené duro, sabiendo que habría un resultado en las negociaciones”, dice. La frase habla menos de contratos y más de mentalidad. La preparación se convirtió en la constante cuando todo lo demás parecía provisional.
Ese enfoque autodirigido encaja con un corredor que nunca ha dependido en exceso de sistemas o roles de liderazgo heredados. La curva de aprendizaje de Gee se ha comprimido, no suavizado. Dos temporadas de verdadera ambición de general llegaron tras un salto tardío al profesionalismo, dejando margen para mejorar pero también poco espacio para la deriva. Cuando la estabilidad desapareció, entrenar fue una forma de control.
La liberación solo llegó cuando el cambio se completó. “Cuando llegas a la concentración del nuevo equipo, la tensión desaparece muy rápido”, dice. Ese alivio es un contexto importante. No fue un cambio para celebrar, sino un reseteo que le permitió volver a centrarse en competir y no en resolver.
Un reseteo, no solo un traspaso
Llegar tarde puede descolocar a cualquier grupo, pero Gee insiste en que el entorno al que entró se sentía preparado, no rígido. “A pesar de llegar increíblemente tarde, encontré un equipo muy bien organizado”, afirma. “Me sentí integrado muy rápido durante la concentración de diciembre”.
Esa sensación de encaje es central en cómo Gee enmarca el movimiento. No lo presenta como una huida o un rescate, sino como una oportunidad de recalibrar. El atractivo era la ambición, no la comodidad. “El objetivo en un equipo así solo puede ser aspirar al podio”, dice. “Me uní a este equipo esencialmente porque son increíblemente ambiciosos”.
Esas ambiciones encajan con cómo
Lidl-Trek ve ahora su futuro en vueltas por etapas. Gee llegó con un rol definido. “Me trajeron para enfocarme en la clasificación general e intentar inclinar la balanza en esa dirección”, explica. La claridad contrasta con los meses que le precedieron.
Presión, perspectiva y lo que viene
Gee es franco sobre lo absorbente que fue el limbo, pero igual de claro en que no ha dejado poso. “Así que no ha dejado cicatrices, y me siento de nuevo motivado, listo para volver a correr”, afirma. Importa porque sus ambiciones no se limitan a una carrera o una temporada. Se sigue viendo como un proyecto en curso, física y tácticamente.
“Para los estándares actuales, me hice profesional muy tarde, a los 25”, dice. “Solo llevo dos años intentando correr para la general”. La implicación no es duda, sino potencial. No hay debilidades evidentes, asegura, pero tampoco una única fortaleza dominante, lo que deja pequeños márgenes por encontrar en cada disciplina.
El reseteo en
Lidl-Trek no va tanto de empezar de cero como de eliminar fricción. La incertidumbre se ha ido, la presión ahora es familiar y no abstracta. Queda un corredor que ya aprendió lo rápido que puede interrumpirse la inercia y lo deliberadamente que debe reconstruirse.
Para Gee, esa perspectiva puede ser el resultado más valioso de todos.