"Tenemos un camino difícil para llegar a equipos WorldTour": Henok Mulubrhan y el ciclismo africano

Ciclismo
viernes, 30 enero 2026 en 9:00
henokmulubrhan
La carrera de Henok Mulubrhan se entiende mejor si se mira desde los márgenes del ciclismo mundial. No empezó en Europa ni creció rodeado de un calendario repleto de oportunidades. Su punto de partida fue Eritrea y, desde allí, cada paso ha estado condicionado por algo más que el rendimiento: la posibilidad real de ser visto.
Los primeros resultados en competiciones nacionales le permitieron salir del país y entrar en el UCI World Cycling Centre, en Suiza. Aquel cambio no solo significó entrenar mejor, sino aprender una cultura completamente distinta. “Te enseñan todo sobre la vida profesional. Fue muy útil para saber cómo es realmente el ciclismo”, explicó a Domestique. Para Mulubrhan, ese aprendizaje fue la base que le permitió imaginarse algún día en el WorldTour.
La experiencia llegó en un contexto complicado. La pandemia coincidió con su salida de casa y alargó las ausencias familiares. Aun así, nunca lo vio como un obstáculo definitivo. “Era por el objetivo, por el futuro. Mi familia entendió el sacrificio. Mi padre me da motivación cada segundo”, relató. Ese apoyo constante fue una referencia cuando el entorno se volvió incierto.
El siguiente escalón parecía definitivo: el equipo de desarrollo de Qhubeka NTT. Estaba a un paso de la élite, pero el proyecto se desmoronó antes de consolidarse. El golpe fue duro. “Es decepcionante cuando un equipo se cae. Firmas WorldTour y luego tienes que buscar otro equipo”, recordó. Le tocó volver a empezar, esta vez sin garantías.
La reconstrucción llegó con Bike Aid, un equipo continental alemán. Allí transformó la necesidad en impulso y los resultados no tardaron en aparecer. En 2022 se proclamó campeón africano en ruta, un título que repetiría hasta en tres ocasiones. “No es fácil ser tres veces campeón de África. Estoy muy feliz por eso, es historia”, dijo, consciente del valor simbólico y deportivo de ese logro.
Sus actuaciones le abrieron la puerta de Green Project Bardiani CSF Faizanè y, con ello, de su primera gran vuelta: el Giro de Italia. Fue un aprendizaje acelerado sobre lo que exige el máximo nivel. “Las grandes vueltas son 21 días a fondo. Necesitas potencia para hacerlo”, resumió. Aquella experiencia reforzó una idea que nunca había abandonado. “Mi sueño siempre fue un contrato WorldTour. Finalmente lo conseguí con Astana”, afirmó, agradeciendo la confianza de Alexandre Vinokourov, a quien señala como una figura decisiva en ese paso.

El ciclismo africano

Mulubrhan insiste en que el problema para muchos corredores africanos no es la calidad, sino el contexto. La escasez de pruebas UCI en el continente limita seriamente la proyección internacional. “Tenemos un camino difícil para llegar a equipos WorldTour porque no hay muchas carreras en África”, explicó. Para él, el calendario es clave. “Sería muy bueno tener más carreras 2.1 o clásicas”. En la práctica, el Tour de Ruanda se ha convertido casi en un examen obligatorio. “Si no tienes resultados en Ruanda, es difícil conseguir contrato. Los equipos no suelen mirar las carreras locales”, añadió. Reconoce el trabajo de las estructuras existentes, pero lo resume de forma clara: “Trabajan mucho por los corredores africanos, pero necesitamos carreras”.
Mulubrhan, con el maillot de Astana en 2025
Mulubrhan, uno de los grandes del ciclismo africano en la actualidad
Más allá de su propio calendario, Mulubrhan mira a Eritrea con optimismo. Cree que hay una generación preparada para dar el salto si encuentra el espacio adecuado. “Tenemos muchos corredores jóvenes con gran talento. Si tienen oportunidades para mostrarse, pueden llegar más alto que ahora”, afirmó. El impacto de Biniam Girmay ha sido fundamental en ese cambio de mentalidad. “Cuando alguien de tu país lo ha hecho, crees que tú también puedes. Se trata de sacrificio y de entrenar duro”.
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