Análisis España en el Mundial: Éxito de medallero, pero con Juan Ayuso y Enric Mas estrellándose en Montreal

Ciclismo
martes, 29 septiembre 2026 en 9:29
Enric Mas y Juan Ayuso en el Mundial de Montréal 2026.
España terminó el Mundial de Ciclismo de Montréal con una sensación difícil de explicar. El medallero dice que fue la primera nación, con tres oros, una plata y un bronce. Un resultado que, visto de manera aislada, debería invitar al optimismo. Sin embargo, cuando llegaron las dos grandes pruebas élite, la masculina y la femenina, España se quedó completamente en blanco. Y ahí es donde aparece la verdadera lectura de este Mundial.
Porque una cosa es mirar el medallero y otra muy diferente analizar qué ocurrió cuando llegó el momento de competir por las medallas en las pruebas que, por nivel y repercusión, más peso tienen.
En la categoría masculina, el resultado fue decepcionante. Juan Ayuso era el líder de España y Enric Mas aparecía como segunda baza después de su espectacular Vuelta a España. Ninguno de los dos estuvo cerca de luchar por las medallas. Ayuso terminó decimotercero y Mas se descolgó cuando todavía quedaban alrededor de 100 kilómetros para el final. Y eso obliga a poner una nota baja al equipo español.

Ayuso tenía la responsabilidad y no respondió

Alejandro Valverde dejó claro desde el principio que Juan Ayuso era el líder. No había dudas ni dobles lecturas. El ciclista de Lidl-Trek era la principal baza española para este tipo de carreras y España consiguió, además, que estuviera disponible en el Mundial por segundo año consecutivo.
Eso es algo que diferencia a Valverde de la etapa anterior. No se le puede reprochar que no haya conseguido reunir a los mejores ciclistas españoles. El problema llegó después, en la carretera.
En Kigali, Ayuso había competido mucho mejor. Intentó seguir a Pogacar, explotó en el intento y aun así terminó dentro del top 10. En Montréal, la historia fue completamente diferente. Estuvo durante mucho tiempo en el grupo bueno, pero la sensación no era la de un ciclista cómodo ni activo. Se le veía demasiado atrás y con dudas.
Cuando la carrera empezó a romperse definitivamente, apareció otra vez el problema que ya había sufrido durante la temporada: el famoso 'tío del mazo'. Ayuso explicó que, cuando empezó a ponerse realmente dura la carrera, le llegó la pájara y perdió contacto.
Ahí se terminó la candidatura española. No hay mucho más que buscar en la estrategia. España consiguió que su líder estuviera colocado cuando se jugaba la carrera. El problema es que no tuvo piernas. Y cuando tu principal baza llega a ese momento sin capacidad para responder, poco puede hacer el seleccionador.

Enric Mas tampoco encontró las piernas

El caso de Enric Mas es diferente, aunque el resultado final sea igualmente decepcionante. El balear venía de realizar una Vuelta a España extraordinaria y había asegurado antes del Mundial que se encontraba bien y que iba a competir. Incluso había dejado claro que no firmaba un bronce: quería luchar por el oro. Por eso sorprende todavía más verlo fuera de carrera cuando faltaban unos 100 kilómetros.
El circuito de Montréal era exigente y estaba claro que iba a castigarle. Las subidas no eran de altísima montaña y los continuos cambios de ritmo no eran precisamente el escenario ideal para sus características. Además, Francia endureció la carrera prácticamente desde el principio y la selección española sufrió las consecuencias.
Pero hay una diferencia importante entre reconocer que el circuito no favorecía a Enric y justificar su resultado. Una cosa es no estar entre los candidatos a las medallas y otra muy diferente desaparecer tan pronto.
La explicación de la Vuelta tiene sentido. Enric la disputó hasta el final, después de una última semana muy intensa, y quizá todavía necesitaba más tiempo para recuperar completamente las piernas. El propio historial de Enric muestra que suele necesitar más margen después de una gran vuelta para volver a competir al máximo nivel en las clásicas de final de temporada.
Por eso, más que cuestionar lo ocurrido en Montréal, el Mundial también deja una reflexión sobre lo difícil que resulta competir al máximo nivel cuando la Vuelta a España queda tan cerca.
Enric Mas, en el Mundial de Montréal 2026.
Enric Mas no dio la talla en el Mundial

La Vuelta pasó factura a España

Este probablemente sea uno de los elementos más importantes para entender el resultado.
Ninguno de los diez primeros del Mundial había disputado la Vuelta a España. Y España llegó a Montréal con varios corredores que sí habían tenido que afrontar esa enorme carga de competición.
Raúl García-Pierna venía de Tour y Vuelta y fue el primero en abandonar. Iván Romeo también había disputado la Vuelta después de haber pasado por una enfermedad en Auvergne y de no haber podido correr el Tour. Además, durante la propia Vuelta tuvo un papel fundamental trabajando para Enric Mas. Beloki tampoco pudo aportar durante mucho tiempo.
Es difícil pedir a unos gregarios que lleguen frescos a un Mundial después de semejante acumulación de kilómetros y esfuerzo. Y eso condicionó inevitablemente la capacidad de España para acompañar a sus líderes.
El ejemplo de otros corredores que llegaron al Mundial sin haber completado la Vuelta refuerza todavía más esa sensación. Van Aert, Roglic y Pidcock estuvieron presentes en carrera, pero la comparación que aparece en el análisis es clara: una Vuelta completa puede dejar una factura demasiado pesada cuando el Mundial llega prácticamente inmediatamente después.
Max Pedersen es otro ejemplo. Abandonó la Vuelta por enfermedad y después terminó sexto en Montréal, integrado entre los mejores perseguidores y con opciones de medalla. Eso no significa que la Vuelta explique por sí sola el fracaso español. Pero sí ayuda a entenderlo.

El problema no fue tanto la estrategia

Es tentador buscar explicaciones tácticas cuando el resultado no acompaña. Sin embargo, en este caso hay poco que reprochar a la estrategia española.
Valverde tenía claro quién era su líder. Ayuso estuvo bien colocado cuando la carrera entró en su fase decisiva. España no necesitaba inventar una carrera diferente: necesitaba que sus principales corredores tuvieran piernas. Y no las tuvieron.
Enric Mas quedó eliminado demasiado pronto y Ayuso aguantó más, pero terminó sufriendo cuando llegó el momento decisivo. Si Enric hubiera estado delante, quizá habría podido aportar algo más, pero viendo su estado físico tampoco parece razonable pensar que el resultado hubiera cambiado radicalmente. El suspenso, por tanto, no debería caer exclusivamente sobre Valverde.

Iván Romeo, la gran asignatura pendiente

Hay una cuestión especialmente interesante en el caso de Iván Romeo. Su temporada no puede calificarse simplemente como mala. Ha ganado la Vuelta a Andalucía, ha terminado en el podio del Tour de Polonia y fue fundamental para Enric Mas durante varias etapas de la Vuelta a España. Pero precisamente porque se espera mucho de él, la exigencia también es mayor.
Romeo ya ha demostrado que puede competir en escenarios importantes. Lo hizo en el Mundial sub-23 y también en el Dauphiné, donde supo anticiparse a corredores de enorme nivel atacando antes de que el grupo llegara a meta. Ese tipo de movimiento puede ser precisamente una de sus armas en carreras como el Mundial. Por eso resulta decepcionante no verlo más adelante en Montréal.
No porque tuviera que ganar, sino porque España necesita construir algo más allá de Ayuso y Mas. Necesita corredores capaces de aparecer en las grandes clásicas y campeonatos del mundo, y Romeo debería ser uno de esos nombres.
Quizá todavía le falte velocidad. Pero eso no significa que no pueda competir por delante. Puede anticiparse, atacar y aprovechar sus características de rodador. Y esa puede ser precisamente la evolución que España necesite.
Enric Mas y la Selección Española en el Mundial de Montréal 2026.
Enric Mas y la Selección Española en el Mundial de Montréal.

Del mejor medallero al vacío élite

El contraste es enorme. España terminó como primera nación del medallero gracias a tres oros, una plata y un bronce. El oro de Benjamín Noval y las medallas conseguidas en las categorías inferiores dejaron una sensación extraordinaria. Pero cuando llegaron las carreras élite, desaparecieron las medallas.
En la femenina, la caída de Paula Blasi condicionó las opciones españolas en una carrera tremendamente dura. Mavi García tampoco pudo repetir el bronce conseguido en Kigali, mientras que Mireia tampoco estaba en condiciones de disputar las medallas. En la masculina, Ayuso y Mas tampoco estuvieron.
El resultado final, por tanto, es extraño: España puede presumir de haber sido la primera en el medallero, pero al mismo tiempo debe asumir que sus dos principales bazas élite estuvieron muy lejos de las medallas. Ese contraste debería servir como punto de partida para analizar el futuro.

Un Mundial para aprender

El Mundial de Montréal deja muchas cosas positivas, pero también una conclusión incómoda: cuando España necesitó a sus líderes, no estuvieron.
Ayuso tenía la responsabilidad y no pudo responder en el momento decisivo. Mas llegó después de una Vuelta extraordinaria, pero el calendario no le permitió recuperar lo suficiente. Los gregarios tampoco llegaron en las mejores condiciones y España terminó perdiendo demasiado pronto a buena parte de su estructura.
No parece justo convertir todo eso en una crítica directa a Alejandro Valverde. El seleccionador consiguió reunir a los mejores y planteó una carrera en la que Ayuso llegó colocado al momento decisivo. Lo que faltó fueron piernas.
Pero precisamente por eso el Mundial deja deberes. España necesita que Ayuso vuelva a responder en esos momentos decisivos, necesita que Enric Mas llegue con más margen de recuperación y necesita que corredores como Iván Romeo den un paso adelante en grandes escenarios.
Porque ganar tres oros, una plata y un bronce es un éxito indiscutible desde el punto de vista del medallero. Pero quedarse sin una sola medalla en las pruebas élite también es una señal que no se puede ignorar.
El Mundial de Montréal terminó siendo, para España, una mezcla de celebración y decepción. El futuro puede ser brillante, pero este campeonato dejó claro que todavía hay mucho trabajo por hacer cuando la carrera llega al máximo nivel.
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