Tadej Pogacar hizo lo impensable y se llevó su primera
Milán-San Remo de forma espectacular. Pese a sufrir una dura caída a solo 33 kilómetros de meta, el astro esloveno se rehízo y ganó un vibrante sprint ante Tom Pidcock, rompiendo de paso una maldición de 43 años para el vigente campeón del mundo.
La trama de esta edición de la Milán-San Remo basta por sí sola para elevarla a la leyenda. A falta de 33 kilómetros, justo antes de la decisiva Cipressa, Pogacar se fue al suelo. Sin embargo, el líder del
UAE Team Emirates XRG se levantó milagrosamente, persiguió hasta el pelotón y procedió a destrozar la carrera en la penúltima ascensión de la Primavera.
El caótico final desembocó en un desenfrenado sprint a dos hasta la línea, donde el esloveno
superó por potencia a Tom Pidcock para firmar un triunfo monumental.
Tadej Pogacar, ganador de la Milán-San Remo 2026
Rompe una sequía de 43 años
Lo que hace aún más espectacular el triunfo de Pogacar es el maillot que llevaba. Al alzar los brazos en la Via Roma como vigente campeón del mundo, firmó una hazaña muy poco común. Hay que remontarse a 1983 (ya hace 43 años, cómo pasa el tiempo) para encontrar la última vez que un corredor ganó el Monumento inaugural de la temporada vistiendo los icónicos colores arcoíris.
El último en lograr este doblete fue la leyenda italiana Giuseppe Saronni. En 1983, el campeón del mundo Saronni se aisló en el Poggio y venció con casi un minuto de ventaja sobre su perseguidor más cercano, Guido Bontempi.
Al conquistar San Remo con el maillot arcoíris, Pogacar entra en un club selectísimo de la realeza ciclista. Además de Pogacar y Saronni, solo otros tres corredores en la historia lo han conseguido:
Eddy Merckx (1972 y 1975), Felice Gimondi (1974) y Alfredo Binda (1931).