Lo que ocurrió en la Cipressa en la
Milán-San Remo 2026 ya fue caótico en la carretera. En el análisis posterior, además, ha desatado un debate mucho más agudo sobre el nivel de
Mathieu van der Poel, con
Thijs Zonneveld ofreciendo una valoración contundente sobre lo que puede significar para las próximas semanas.
Hablando en el pódcast In de Waaier, Zonneveld no se mordió la lengua al interpretar la carrera y sus implicaciones.
Con el
Tour de Flandes a dos semanas vista, su conclusión fue tajante: “Para Van der Poel, tienes que confiar en que de verdad le afectó esa caída. Porque si este fue el mejor Van der Poel, dentro de dos semanas le van a pasar por encima”.
La advertencia pesa, vista la situación. Van der Poel no solo fue derrotado en San Remo. Formó parte de una secuencia que inclinó la carrera de forma dramática hacia Tadej Pogacar tras una caída justo antes de la Cipressa.
El caos de la caída reconfigura la carrera
Que Pogacar se fuese al suelo en ese momento parecía, a primera vista, el peor escenario posible para el equipo UAE Team Emirates - XRG. “Lo peor que podía pasar en ese momento”, afirmó Zonneveld.
Sin embargo, el caos posterior cambió la dinámica de una forma que, a la postre, jugó en contra de Mathieu Van der Poel. Lo crucial es que él también quedó atrapado en la desorganización. Aunque regresó al frente con relativa rapidez, el esfuerzo para hacerlo tuvo un coste.
Zonneveld señaló la diferencia clave en cómo ambas superestrellas del ciclismo volvieron a la cabeza. “A Van der Poel lo devuelve Philipsen a 500 metros de la Cipressa, y luego tiene que colocarse delante por su cuenta.”
En cambio, Pogacar fue reconducido a su posición por el equipo, con el estadounidense Brandon McNulty desempeñando un papel central para lanzarlo al frente en el momento exacto.
Esa diferencia importó. Un corredor fue reinsertado en carrera con apoyo y estructura. El otro se vio obligado a un esfuerzo más largo y expuesto justo cuando empezaba la fase decisiva.
Mathieu van der Poel solamente pudo ser 8º en la Milán-San Remo 2026
De carrera explosiva a pulso de resistencia
La consecuencia de ese esfuerzo no fue inmediata, pero sí decisiva. Según Zonneveld, cambió de raíz la naturaleza de la Cipressa. “Por eso, la Cipressa para Van der Poel dejó de ser de nueve o diez minutos para convertirse en un esfuerzo de catorce o quince minutos.”
Ese giro jugó directamente a favor de Pogacar. En lugar de una subida corta y explosiva, donde el punch de Van der Poel podía ser determinante, la carrera se transformó en un esfuerzo prolongado pensado para vaciarlo.
A partir de ahí, Pogacar ejecutó su plan con precisión. “Se ve que Pogacar baja la Cipressa tan fuerte que Van der Poel nunca va cómodo a rueda. Quiere hacer el esfuerzo lo más largo y duro posible, sin momentos de recuperación.”
El objetivo era claro. Anular la capacidad del neerlandés para lanzar una aceleración decisiva más adelante en la carrera. Funcionó.
¿Una señal inquietante de cara a Flandes?
Lo más llamativo del análisis de Zonneveld no es solo lo sucedido, sino lo que puede significar. Pogacar, pese a la caída, logró una Cipressa aún más rápida que en ediciones anteriores.
Eso subraya la intensidad de su actuación, pero también agudiza la duda en torno a Van der Poel. “No solo se endureció su carrera, también la de Van der Poel. Y eso es exactamente lo que buscaba Pogacar.”
En ese escenario, la prueba se alejó de la explosividad y entró en el terreno de la pura resistencia. Y ahí,
Pogacar se mostró intocable.
La mirada se centra ahora en el próximo gran campo de batalla. Llega el Tour de Flandes, y se espera que Van der Poel vuelva a medirse cara a cara con Pogacar.
La advertencia de Zonneveld corta de raíz la expectativa. Si San Remo reflejó el mejor nivel actual de Van der Poel, el desafío que viene puede ser mucho mayor de lo previsto. Es una conclusión dura, pero anclada en cómo se desarrolló la carrera. Y con la campaña de Clásicas apenas en marcha, garantiza que el debate sobre el estado de Van der Poel está lejos de cerrarse.