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Milán-San Remo 2026 vuelve a presentarse como uno de los escenarios más fascinantes del ciclismo mundial, y en esta edición el foco está, una vez más, en
Tadej Pogacar. El esloveno persigue un objetivo claro: conquistar por fin la Classicissima, uno de los dos Monumentos que aún faltan en su palmarés junto a la
París-Roubaix. Para lograrlo, su equipo, el UAE Team Emirates, prepara una estrategia agresiva que pasa por dinamitar la carrera en la Cipressa.
Antes de la prueba, el director deportivo Fabio Baldato ofreció pistas claras sobre la táctica en declaraciones a
Sporza. Lejos de esconder las intenciones del equipo, el italiano fue directo: “Sí, creo que es posible”. La referencia apunta a una ofensiva lejana, algo que en San Remo siempre parece improbable, pero que con corredores como Pogacar se convierte en una amenaza real.
La clave, según Baldato, está en la naturaleza misma de la Cipressa. “La subida es bastante corta y la velocidad es extremadamente alta. Tienes que ir a más de unos 35 kilómetros por hora. Las piernas aún están relativamente frescas porque no hay muchas subidas antes, pero se puede hacer”. Este análisis desmonta uno de los mitos de la carrera: que la Cipressa es solo un punto de paso antes del decisivo Poggio. Para UAE, puede ser el lugar donde romper el equilibrio.
El plan no es nuevo, pero sí cada vez más refinado. En los últimos años, Pogacar ha intentado endurecer la carrera desde lejos para evitar un desenlace al sprint, donde especialistas como
Mathieu van der Poel parten con ventaja. Baldato lo reconoce sin rodeos: “No será fácil porque Mathieu está en una forma increíble”. Esa es la gran preocupación del equipo emiratí: incluso seleccionando la carrera, el neerlandés ha demostrado ser capaz de resistir y rematar.
Por eso, el papel de corredores como Isaac del Toro y el resto del bloque será fundamental. La idea es imponer un ritmo altísimo desde el inicio de la Cipressa, provocando una selección natural que deje fuera a los velocistas puros y reduzca el grupo a los más fuertes. En ese contexto, Pogacar podría lanzar uno de sus característicos ataques explosivos.
Baldato explicó también la importancia táctica del posicionamiento: “El pie de la Cipressa es como la bandera roja para los sprinters”. Es el momento en que todos los equipos luchan por colocarse bien antes de que la carrera estalle. “Es similar a la lucha por la posición antes de subidas como el Molenberg o el Kwaremont”, añadió, comparándolo con los tramos clave de las clásicas flamencas.
Fabio Baldato, director deportivo de UAE Team Emirates
Esa batalla previa puede ser tan decisiva como el ataque en sí. Si UAE logra colocar a varios corredores en cabeza, podrá controlar el ritmo y lanzar la ofensiva en el momento exacto. Si no, el plan podría venirse abajo antes siquiera de empezar.
La batalla del sábado en San Remo
La incógnita sigue siendo si alguien podrá seguir a Pogacar en caso de ataque. Van der Poel parece el rival más peligroso, pero también nombres como Wout van Aert o Mads Pedersen podrían beneficiarse de una carrera endurecida sin llegar a romperse del todo.
Lo que está claro es que UAE no quiere esperar al Poggio ni jugarse la victoria en un sprint reducido. La ambición de Pogacar exige un enfoque diferente, más arriesgado, pero también más acorde a su estilo ofensivo.
Este sábado, la Milán-San Remo volverá a decidirse entre tradición e innovación. Y si las palabras de Baldato se cumplen, la Cipressa podría dejar de ser un simple preludio para convertirse en el verdadero punto de inflexión de la Classicissima.