Durante años, hablar de
Soudal Quick-Step era sinónimo de dominio absoluto en las clásicas adoquinadas. El 'Wolfpack' convirtió la primavera flamenca en su territorio natural, acumulando triunfos en el Tour de Flandes y la Paris-Roubaix con una regularidad casi intimidante. Sin embargo, en los últimos años, el foco se desplazó progresivamente hacia las grandes vueltas y las carreras por etapas, impulsado por la irrupción de
Remco Evenepoel.
Ahora, el mensaje desde la dirección es claro: las clásicas vuelven a ser prioridad. El CEO Jürgen Foré lo resumió con una frase directa: el equipo quiere volver a ganar una clásica importante. Una declaración que, hace apenas una década, habría parecido rutinaria, pero que hoy simboliza un giro estratégico.
La última gran victoria del equipo en Flandes llegó en 2021, cuando Kasper Asgreen conquistó la Ronde. Ese mismo año, Davide Ballerini se impuso en la
Omloop Het Nieuwsblad. Desde entonces, el protagonismo en las adoquinadas se diluyó, mientras Evenepoel acumulaba éxitos en pruebas como la Liège-Bastogne-Liège y la Clásica de San Sebastián. Su crecimiento como referente para generales desplazó parte de los recursos y la atención del bloque clásico.
Para 2026, la estructura belga ha reforzado claramente su núcleo de especialistas. La llegada de Jasper Stuyven, ganador de la Omloop en el pasado, y de Dylan van Baarle, campeón de la Roubaix 2022, apunta a una reconstrucción deliberada del bloque adoquinado. El objetivo inmediato: recuperar protagonismo ya en el fin de semana de apertura, con la Omloop y la Kuurne-Brussel-Kuurne como primeras pruebas de fuego.
Pero más allá de los nombres consolidados, una de las grandes bazas es el joven francés
Paul Magnier, subcampeón de la Omloop en 2025 y reciente ganador de dos etapas en la Volta ao Algarve. Su perfil rápido y resistente lo convierte en una pieza clave para finales reducidos o escenarios tácticos imprevisibles.
“Sí, sin duda. Con la marcha de Remco, el equipo tiene más posibilidades de volver a la dinámica de las Clásicas, y eso también lo podemos ver en el equipo con la incorporación de nuevos corredores”, explicó Magnier a
Cyclingnews.
El francés percibe un ambiente distinto dentro del equipo, con una motivación renovada tras un invierno enfocado específicamente en las pruebas de un día. “Creo que todos estamos súper motivados para conseguir buenos resultados y, además, hicimos un buen entrenamiento invernal, así que creo que vamos a tener una temporada de Clásicas realmente buena”.
Paul Magnier se debe convertir en el líder de Soudal Quick-Step de las clásicas de primavera.
El peso de la historia
En Quick-Step, la tradición pesa —y ayuda—. La experiencia acumulada por directores deportivos y personal técnico, muchos de ellos protagonistas de la época dorada del equipo, constituye una ventaja estratégica en carreras donde el posicionamiento y la lectura táctica son decisivos.
“La historia del equipo en las Clásicas también es muy importante”, afirmó Magnier.
“El asesoramiento y la experiencia de los directores deportivos que ya han competido en todas estas carreras, el personal… Creo que todos quieren dar el 100% y hacer todo lo posible para que los corredores estén en la mejor forma posible para estas carreras. Creo firmemente que, como equipo belga con una larga trayectoria de éxitos en estas clásicas, esta es la mejor manera de conseguir esos resultados”.
La sensación interna es que este resurgimiento no es un gesto puntual, sino el inicio de un nuevo ciclo. La primavera apenas comienza, pero en Soudal Quick-Step el mensaje es claro: volver a dominar el pavé no es nostalgia, es una prioridad. Y, como deslizan desde dentro, esto es solo el principio.