Patrick Lefevere ha vuelto a mostrar su lado más crítico en su última columna publicada en Nieuwsblad. El histórico exdirector de Soudal-Quick Step cuestionó duramente la política sancionadora de la
UCI, criticó su falta de transparencia y lamentó la escasa capacidad de reacción de los equipos ante las decisiones del máximo organismo del ciclismo mundial.
Lefevere
comenzó planteando una pregunta que, según reconoce, lleva días haciéndose: qué ocurre con todo el dinero recaudado a través de las multas. “¿Quién gestiona ese dinero? ¿Vuelve al ciclismo o se lo gastan en una buena cena en Aigle? También podrían invertirlo en inmobiliario suizo, porque las cantidades ya no son normales”, ironizó.
El belga puso como ejemplo la reciente contrarreloj por equipos de la
Tour Auvergne Rhône-Alpes, donde, según explica, la UCI recaudó más de 10.000 euros en sanciones. Lotto fue multado con 3.000 francos suizos por llegar un minuto tarde a una inspección previa a la salida. “Las bicicletas estaban a tiempo, pero los corredores no. Y aun así recibieron una multa de 3.000 francos. Jayco-AlUla y TotalEnergies tuvieron que pagar incluso 500 euros más. Es una auténtica locura”, aseguró.
Aunque reconoce que para estructuras con grandes presupuestos como UAE Team Emirates estas cantidades pueden resultar asumibles, Lefevere recordó que para los equipos más modestos el impacto económico es considerable. “Las multas se imponen a corredores o directores deportivos, pero son los equipos quienes terminan pagándolas. Así era en mi época en Soudal-Quick Step y supongo que sigue siendo igual en el resto. Acumular multas de la UCI durante todo un año pesa sobre cualquier presupuesto”, afirmó.
Para el exdirigente belga, la UCI está transmitiendo un mensaje muy concreto. “El mensaje de las últimas semanas es inequívoco: el Gran Hermano te está vigilando”. Como ejemplos, citó la exclusión de Lorena Wiebes por una bicicleta que excedía en apenas veinte gramos el peso permitido o el caso de Jan Willem Van Schip. “Si tienes una potencia extraña, una posición extraña sobre la bicicleta o incluso una mirada extraña, estás fuera de carrera. Y para todo lo demás, multas, multas y más multas”, criticó.
Lefevere también cuestionó el reciente reconocimiento obtenido por la UCI en una auditoría olímpica sobre gobernanza, donde la federación recibió la máxima puntuación en transparencia. “A los auditores les recomendaría preguntar en SD Worx-Protime cuán transparente fue la UCI con la exclusión de Lorena Wiebes. O escuchar a Sram sobre su experiencia con la limitación de desarrollos. La UCI es como cualquier otra federación internacional: la transparencia no existe”, afirmó.
Otro de los objetivos de sus críticas fue la Asociación Internacional de Grupos Ciclistas Profesionales (AIGCP), organismo que representa a los equipos. Lefevere, que fue presidente de la asociación durante varios años, considera que ha perdido peso en los debates más importantes del ciclismo.
Patrick Lefevere, histórico director deportivo de ciclismo belga
“Entiendo que los equipos no se rebelen más contra esta política represiva de la UCI. O mejor dicho, sí lo entiendo. La AIGCP ya no tiene influencia”, explicó. Según el belga, uno de los problemas es la dificultad de representar simultáneamente los intereses de los equipos WorldTour y de las estructuras ProTeam.
Lefevere recordó que durante su etapa al frente de la asociación fue una figura muy expuesta públicamente, pero asegura que siempre defendió con firmeza los intereses de los equipos. Una actitud que echa de menos en la actualidad.
Las críticas duras de Lefevere a la UCI
En este sentido, señaló directamente al actual presidente de la AIGCP, Brent Copeland. “Quería mucho ser presidente y fue el primero en criticar a todos sus predecesores, pero ¿qué ha cambiado para mejor desde que está en el cargo? ¿Cuándo se le escucha?”, se preguntó.
Las cuestiones de seguridad también ocuparon una parte importante de su reflexión. Lefevere lamentó que durante esta temporada se hayan sucedido problemas como las vallas peligrosas o curvas situadas muy cerca de la meta. Por eso mostró su desacuerdo con unas recientes declaraciones de Copeland en las que afirmaba que la seguridad es responsabilidad de todos.
“Ni siquiera los políticos utilizan ya frases tan vacías. El mensaje que deberían transmitir los equipos es que no van a tolerar estas situaciones”, sostuvo. Además, considera que iniciativas como SafeR, impulsadas inicialmente por los equipos, han acabado siendo controladas por la UCI y por ASO.
Finalmente, Lefevere dejó una última reflexión cargada de ironía. Aunque aseguró que no tiene ninguna intención de regresar a la AIGCP, considera que el ciclismo actual echa en falta perfiles más combativos. “No quiero volver bajo ningún concepto, pero los equipos podrían utilizar a alguien con mi tacto... o más bien con mi falta de tacto”, concluyó.