Para un corredor que ya era un pilar fiable dentro del equipo más dominante del pelotón moderno, agosto de 2025 amenazó con llevarse mucho más que una temporada. Estuvo cerca de arrebatárselo todo.
Cuando
Filippo Baroncini impactó contra un muro a gran velocidad durante el
Tour de Polonia, las consecuencias fueron inmediatas y severas. Se fracturó vértebras, clavícula y huesos faciales.
Fue ingresado en coma inducido. Su recuperación se mediría en meses, no en semanas. Para un corredor integrado en la estructura arrolladora y récord de
UAE Team Emirates - XRG, la caída no solo interrumpió el impulso. Puso en duda su futuro en la élite del deporte.
Y, sin embargo, meses después, Baroncini no habla con resentimiento ni miedo, sino con una claridad llamativa. “No me reconocía… pero poco a poco empiezo a ver a la persona que era antes”,
dijo en una entrevista con Tutto Bici Web.Una perspectiva forjada a base de golpes
La gravedad de lo ocurrido aflora enseguida cuando Baroncini recuerda la caída. “Lo peor es pensar que podría haber dejado un vacío en mi familia”, dijo. “La idea de hacer sufrir a las personas que quieres te rompe por dentro.”
Esa conciencia ha redefinido su mirada. “Después de lo que me pasó el 06.08, comprendí que, al final, lo pequeño es lo que cuenta: el amor de la familia, de mi novia y de mis amigos”, explicó, describiendo un cambio de prioridades que solo llega cuando la línea entre la recuperación y la tragedia se vuelve incómodamente fina.
Las secuelas físicas fueron contundentes. “Había perdido 14 kilos. Cuando salí del hospital parecía que acababa de salir de un campo de concentración”, recordó Baroncini sobre el alta en el Hospital Niguarda de Milán tras semanas de cirugía y rehabilitación.
Hasta mirarse al espejo fue un reto. “Me llevó tiempo aceptar mirarme al espejo”, admitió. “Entre cicatrices y deformidades, estaba muy hinchado, no me reconocía.”
De vuelta al engranaje del UAE
Regresar a entrenar con el equipo de referencia del pelotón no iba a ser sencillo. Pero volver a estar con sus compañeros importaba más que cualquier registro. “Obviamente fue una concentración un poco distinta, con más sufrimiento, pero simplemente estar allí rodando con mis compañeros fue una verdadera alegría”, dijo Baroncini.
A ese sentimiento de pertenencia le acompañó un avance tangible. “Desde que me subí a la bici he notado mejoras día a día y ahora he alcanzado un nivel decente”, explicó, cuidadoso de no exagerar su estado real.
Antes de la caída, Baroncini ya tenía un rol definido en el sistema del UAE. Ex campeón del mundo sub-23, ganador del Tour de Belgium y un corredor fiable en vueltas y clásicas exigentes, se había convertido en una pieza segura de una máquina que ha redefinido la hegemonía en el WorldTour. El desafío ahora no es reinventarse, sino restaurarse.
Paciencia antes que promesas
No hay bravuconería en su relato de la recuperación. “Aún llevará tiempo”, dijo. “Mi sistema aeróbico no ha vuelto al nivel de antes y, en consecuencia, mi resistencia tampoco.”
Si hay una lección que esta caída ha reforzado, es la paciencia. “Con los años he aprendido a ser paciente; ahora necesitaré todavía más”, afirmó.
Al menos, algunos obstáculos ya quedaron atrás. “Las fases que podían preocuparme más, como la movilidad y la fuerza, ya las he superado”, explicó Baroncini. “Mi espalda y mi postura están mejorando.”
Esa perspectiva se extiende a cómo entiende la mala suerte. “Esta recuperación es diferente a otras lesiones, porque antes decía ‘qué mala suerte, otra caída’”, señaló. “Esta vez soy consciente de que pudo ir mucho peor, así que, dentro de la mala suerte, también tuve fortuna.”
Baroncini ya se había consolidado como un engranaje clave en la maquinaria arrolladora del UAE
Negarse a ser definido por las caídas
Desde que es profesional, las lesiones han acompañado a Baroncini con inquietante regularidad. Preguntado si alguna vez se cuestiona por qué le ocurre, su respuesta es tajante. “Sí, todo el tiempo”, dijo.
Pero la conclusión es igualmente nítida. “El círculo, tarde o temprano, tiene que cerrarse”, afirmó Baroncini, convencido de que este patrón no definirá su carrera.
“No quiero que me recuerden como el tipo que siempre se caía o se rompía algo”, continuó. “Quiero que se hable de lo que conseguí en el deporte.”
Ese deseo explica por qué volver al máximo nivel importa. “Siento que tengo el potencial para hacer algo bueno y ya lo mostré cuando estaba sano”, dijo Baroncini. “No puedo imaginar acabar mi carrera con la idea de que el ciclismo me quitó algo, en lugar de dármelo.”
El debate interno, admite, sigue abierto. “Me pregunto si merece la pena, pero la respuesta siempre es sí, merece la pena”, afirmó. “La motivación y las ganas de dejar huella son demasiado fuertes como para rendirme.”
Sin miedo sobre la bicicleta
Dada la naturaleza de la caída, el miedo sería un compañero comprensible en la carretera. Baroncini insiste en que no le ha acompañado de vuelta al pelotón. “En realidad, no”, respondió cuando le preguntaron si le preocupa volver a competir.
Incluso en los entrenamientos, esa confianza ha regresado rápido. “Incluso durante la concentración, en los descensos, me mantuve tranquilo a rueda de mis compañeros”, explicó. “Tras accidentes así, tienes que ser capaz de resetear, y creo que lo he logrado.”
Esa capacidad para resetear es clave en la siguiente fase de su recuperación.
Sin atajos, sin fechas
Baroncini resiste deliberadamente la tentación de fijar una fecha concreta de reaparición. “No sería correcto planificar un regreso específico”, dijo. “El primer objetivo es volver a ser yo mismo.”
Solo entonces entrará la competición en la conversación. “Una vez que recupere mi rendimiento, podremos empezar a hablar de volver a correr”, explicó. El progreso hasta ahora ha sido más rápido de lo esperado. “Nadie esperaba que ya estuviera entrenando con mis compañeros en diciembre”, señaló.
Se mantiene un optimismo prudente. “En el fondo espero volver al pelotón en marzo”, dijo Baroncini, antes de reiterar la incertidumbre que todavía define su situación.
Acompañado, no apresurado
Durante todo el proceso, UAE Team Emirates - XRG ha eliminado por completo una posible fuente de presión. Pocos días después de la caída, el equipo confirmó una ampliación de contrato hasta 2027. “Me dan una gran tranquilidad”, afirmó Baroncini. “No me están presionando, solo piensan en mi recuperación total y en darme el máximo apoyo. Eso no estaba, ni mucho menos, garantizado.”
El respaldo ha sido personal además de profesional. “El equipo estuvo extraordinario”, dijo, recordando las visitas y el apoyo de compañeros, staff y dirección durante su estancia en el hospital.
Un objetivo sencillo
Preguntado si hay una carrera concreta en la que sueñe con reaparecer, la respuesta de Baroncini reduce todo a la esencia. “No, no tengo preferencias”, aseguró. “Sea el Tour de Flandes o la peor carrera del calendario, lo único que busco es al corredor que era antes de la caída.”
“En ese momento”, añadió, “sé con certeza que seré feliz.”
Para UAE Team Emirates - XRG, ese corredor ya era una pieza probada y fiable de una máquina ganadora histórica. La lucha de Baroncini ahora no es solo volver a competir, sino recuperar su lugar dentro de ella, con sus propias reglas, en la élite del deporte.