Felix Gall salió de los puestos de podio del
Giro de Italia en la décima etapa tras una tarde complicada contra el crono, con el líder del Decathlon CMA CGM Team cediendo terreno ante varios rivales directos en la general en los 42 km de contrarreloj individual entre Viareggio y Massa.
El austriaco había arrancado el día tercero de la general, a 2:59 de Afonso Eulalio, pero cayó al cuarto lugar después de terminar 32º en la etapa, a 4:22 del dominador Filippo Ganna. Más importante para la batalla por la general, Gall cedió 2:28 con
Thymen Arensman, segundo en la etapa y que subió del sexto al tercer puesto.
Gall también perdió 1:22 con
Jonas Vingegaard, que se situó a 27 segundos de la Maglia Rosa, y 1:40 con Ben O’Connor, que ascendió al quinto lugar. Tras ser quien más apretó a Vingegaard en la montaña antes de la crono, su jornada más floja en un trazado llano evidenció el reto que afronta para mantenerse en la pelea por el podio.
En declaraciones a Cycling Pro Net tras la etapa, Gall fue sincero sobre el sufrimiento del esfuerzo, pero insistió en que se vació en un recorrido que, de entrada, no le favorecía. “Hice lo que pude”, dijo en meta. “No tengo remordimientos”.
Gall pierde el podio en la contrarreloj
Ese fue el hilo conductor de su reacción. Gall no intentó maquillar la dureza de la etapa, pero tampoco presentó el resultado como un derrumbe. Lo enmarcó como un día en el que cumplió con los objetivos a su alcance, aunque esos números no bastaran para contener a rodadores más fuertes.
Preguntado por la comparación con Vingegaard, Gall admitió que aún no había visto todas las diferencias, pero dejó claro que la experiencia fue exigente. “No sé las diferencias, pero no fue la experiencia más agradable”, señaló. “Fue una contrarreloj muy larga, pero hice lo que pude. Creo que hoy no había mucho más que pudiera hacer”.
Ese último matiz importa. La pérdida de Gall no fue simplemente un mal día. Recordó también la diferencia entre su fortaleza en la escalada y su techo en la contrarreloj. En las llegadas empinadas, ha parecido uno de los pocos capaces de poner bajo presión a Vingegaard. En una crono larga y llana, la ecuación cambió por completo.
“Las piernas están, sin duda”
La segunda mitad del recorrido pareció castigarle más. Gall pasó el primer control ya a 1:27 de Ganna y 57 segundos peor que Arensman. En meta, esa desventaja con Arensman creció hasta 2:28, suficiente para que el neerlandés lo superara en la general.
Gall explicó que el esfuerzo se volvió especialmente duro una vez superada la media hora de esfuerzo. “Se hizo larguísima después de 30 minutos, pero intenté aguantar e hice lo mejor posible”, afirmó.
Cuestionado sobre si rodó a la velocidad y con los vatios previstos, Gall dejó una respuesta reveladora. El rendimiento físico estuvo ahí, pero la pérdida de tiempo llegó igual. “Miré los números y eran exactamente lo que quería hacer, sí”, explicó. “Pero no sé nada sobre el tiempo. Las piernas están, sin duda”.
Eso da algo de ánimo a Decathlon antes de que la carrera regrese a un terreno más favorable para su líder. Gall ha perdido su puesto en el podio virtual, pero no la confianza en su estado. El problema es que la etapa 10 ha movido la clasificación a su alrededor, y Arensman se sitúa ahora entre Gall y el top-3 con un perfil más completo.
Hubo también un detalle de material en la crono de Gall: el austriaco optó por no usar visera completa. Al ser preguntado por esa decisión, fue claro: “Iba más cómodo sin la visera”.
La comodidad pudo pesar en un día difícil, pero la conclusión de la general es nítida. Gall sobrevivió a la contrarreloj, pero no escapó a sus consecuencias. Su Giro sigue vivo, aunque si quiere volver a las plazas de podio, ahora necesitará que la montaña incline de nuevo la carrera a su favor.