Movistar Team lo volvió a hacer. Como ya consiguiera en la cuarta etapa, en la duodécima del
Giro de Italia volvió a dejar a los mejores esprinters de la Corsa Rosa sin opciones de victoria. El conjunto telefónico está siendo uno de los más valientes y ofensivos de toda la carrera y, aunque la ansiada victoria todavía no termina de llegar, la sensación es que está cada vez más cerca. De tanto insistir, de tanto llevar el cántaro a la fuente, el agua acabará cayendo.
El perfil de la etapa recordaba bastante al de aquella cuarta jornada en la que Movistar ya había puesto contra las cuerdas a los velocistas, aunque esta vez el recorrido era algo menos exigente. Precisamente por eso, eliminar de la ecuación a corredores como Paul Magnier, Jonathan Milan o Dylan Groenewegen parecía todavía más complicado. Era una jornada larga, con muchos kilómetros iniciales completamente llanos y un desenlace marcado por dos puertos de tercera categoría enlazados, coronándose el último a más de 40 kilómetros de la llegada.
La escapada del día llegó a contar con representación española gracias a Juanpe López, muy activo desde los primeros compases. Sin embargo, todo el mundo tenía claro que el gran movimiento iba a llegar cuando Movistar decidiera endurecer la carrera. Y así fue. El conjunto telefónico se puso en bloque a tirar desde el inicio del Colle Giovo, un puerto de 11,4 kilómetros al 4,2% de pendiente media que, sin ser especialmente duro, se convirtió en un auténtico filtro por el ritmo impuesto por los azules.
Jonathan Milan y Paul Magnier resistieron mucho más que en la cuarta etapa. Esta vez no cedieron a las primeras de cambio y aguantaron durante buena parte de la subida. Pero el trabajo de desgaste fue constante. Primero con varios gregarios y después con un enorme Juanpe López, que tras filtrarse en la escapada todavía tuvo fuerzas para colaborar con el equipo cuando fue neutralizado. A partir de ahí apareció
Enric Mas en primera persona para dar el golpe definitivo. El balear impuso un ritmo durísimo que terminó por hacer saltar a los grandes velocistas.
No solo cedieron Milan y Magnier. También quedaron descolgados Ackermann, Groenewegen, Andresen y prácticamente todos los hombres rápidos llamados a disputar la etapa. Casper van Uden parecía resistir algo mejor y durante unos kilómetros dio la sensación de poder enlazar de nuevo, pero el encadenado terminó siendo demasiado exigente. Especialmente en el segundo puerto, el Bric Berton, de 5,5 kilómetros al 5,9%, donde Einer Rubio se vació completamente para seguir seleccionando el grupo.
Orluis Aular no pudo darle el triunfo a Movistar Team
La bajada posterior era larga y rápida, un terreno en el que muchas veces los grupos perseguidos consiguen reorganizarse. Pero Movistar no levantó el pie. Lejos de conformarse con haber soltado a los velocistas, el equipo siguió tirando con una intensidad tremenda para mantener la diferencia por encima del minuto. Durante muchos kilómetros la situación fue un pulso constante entre los telefónicos, empeñados en jugarse la etapa en un grupo reducido, y los equipos de los esprinters, que intentaban regresar a la desesperada.
La batalla se mantuvo hasta aproximadamente los últimos 15 kilómetros, momento en el que los perseguidores terminaron por asumir que la remontada era prácticamente imposible. Ahí la ventaja volvió a crecer y el trabajo de Movistar parecía empezar a dar sus frutos. Sin embargo, tanto desgaste también termina pasando factura.
Sin suerte en Novi Ligure
El conjunto español no logró controlar el desenlace en Novi Ligure. A falta de tres kilómetros, Alex Segaert lanzó un ataque muy potente aprovechando un instante de duda entre los favoritos. Un corredor de Movistar intentó reaccionar inmediatamente, pero no consiguió cerrar el hueco y el belga acabó marchándose en solitario hacia la victoria. Por detrás,
Orluis Aular solo pudo ser sexto en el esprint del grupo, quizá sin piernas después del esfuerzo colectivo o quizá condicionado por la sensación de haber dejado escapar una gran oportunidad.
En cualquier caso, Movistar vuelve a salir reforzado de la jornada. Después de la segunda plaza de Aular en la cuarta etapa y de la de Enric Mas en la undécima, el equipo volvió a demostrar ambición, personalidad y una idea clara de carrera. Todavía falta rematar con una victoria, pero la sensación es que están mucho más cerca que hace unas semanas. Y viendo la insistencia del conjunto telefónico, parece cuestión de tiempo que finalmente llegue el premio.