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Visma - Lease a Bike, la gran cuestión antes de
Milán-San Remo no es cómo controlar la carrera, sino cómo estar presentes cuando, inevitablemente, se rompa.
En un Monumento cada vez más moldeado por las arrancadas tempranas de Tadej Pogacar y la capacidad de ciclistas como Mathieu van der Poel para absorberlas, Visma llega con otro tipo de fortaleza. No un plan único y rígido, sino una estructura preparada para manejar lo que la carrera proponga.
Ese enfoque empieza con
Wout van Aert, que regresa a La Primavera tras ausentarse en las últimas temporadas, en una decisión consciente por reinsertarse en un Monumento que no deja de evolucionar.
“Me salté Milán-San Remo durante unos años, pero este temporada quería sin duda volver a tomar la salida”,
dijo en la previa del equipo, señalando un retorno impulsado por la convicción y no por la obligación.
Un favorito de otro perfil
La posición de Van Aert antes de la carrera es nítida. No llega como figura dominante, pero tampoco se aparta de la lucha. “No salgo como máximo favorito, pero mi objetivo es ganar la carrera”, afirmó, antes de añadir: “Creo absolutamente en mis opciones”.
Ese equilibrio refleja la realidad del Sanremo moderno. Ya no es una carrera que se resuelva por la imposición de un solo corredor. Ni siquiera los intentos de Pogacar por abrir la carrera en la Cipressa han garantizado la selección. El desenlace se ha convertido en un ejercicio de supervivencia, colocación y temple más que de pura fuerza.
Ahí es donde Van Aert ve su oportunidad. “Milán-San Remo es una carrera en la que muchos escenarios son posibles”.
Wout van Aert partirá como uno de los candidatos a la victoria en la Milán-San Remo 2026
Forma, timing y un objetivo más amplio
Su regreso encaja también en un marco mayor. No es un objetivo aislado, sino el inicio de un bloque clave de Clásicas. “Es el comienzo de un mes importante con muchas clásicas de primer nivel. Espero ser competitivo en todas”.
La preparación responde a esa mirada. Presencias en Strade Bianche y Tirreno-Adriatico han servido no para alcanzar el pico, sino para construir hacia este periodo. “En general, estoy satisfecho con cómo me sentí en esas carreras”, señaló Van Aert. “Hice una buena semana en Tirreno-Adriatico, donde pude probarme varias veces”.
No hay grandilocuencia, solo claridad. “He hecho todo lo posible para estar listo”.
Fuerza en bloque, no solo un líder
Si Van Aert representa un camino hacia la victoria, la alineación de Visma sugiere que no dependen de uno solo.
Con Matteo Jorgenson y Christophe Laporte llegando en gran forma, el equipo presenta varios ciclistas capaces de influir en los momentos decisivos. Esa profundidad permite reaccionar en lugar de comprometerse pronto.
El director deportivo Grischa Niermann lo expresó con claridad. “Podemos confiar en un bloque fuerte”, dijo. “Además de Wout, corredores como Matteo y Christophe han demostrado en las últimas carreras que atraviesan un buen momento”.
Eso abre más de un desenlace posible. “Con ellos, seguro que podemos jugar un papel en el final”, añadió Niermann, subrayando un enfoque colectivo antes que un único punto focal.
Jugar la carrera, no forzarla
Aquí es donde la estrategia de Visma se separa de los equipos que previsiblemente endurecerán desde lejos. No ignoran la probabilidad de una Cipressa agresiva. Pero tampoco construyen todo en torno a iniciarla. Su fortaleza está en leer la carrera a medida que evoluciona y colocar a sus hombres en el sitio justo cuando más cuenta.
La última reflexión de Van Aert apunta a esa lucidez. “Disfruté mucho viendo la emocionante edición del año pasado, así que volver pronto a la salida me motiva aún más”.
Ha visto cómo puede desenvolverse la carrera cuando el guion previsto salta por los aires. Ha visto lo estrechos que son los márgenes cuando los más fuertes se ven forzados a la confrontación directa.
Esta vez, regresa con un equipo construido para navegar esa incertidumbre. Y en una carrera donde el momento decisivo rara vez es predecible, ese puede ser el activo más valioso.2