Jonas Vingegaard ha escuchado las críticas. Demasiadas pocas carreras. Demasiada poca visibilidad. Demasiado foco en solo dos grandes vueltas. Su respuesta es simple: el calendario puede parecer ligero sobre el papel, pero la carga de trabajo no lo es.
En una entrevista reciente con Wielerflits, el danés rechazó con firmeza la idea de que su programa de 2026 sea una especie de retirada de la competición. “Seguiré teniendo alrededor de 60 días de carrera”, dijo, subrayando que correr menos pruebas no significa competir menos. La estructura de su temporada gira en torno a un objetivo principal. Ganar de nuevo el Tour de Francia. Y en 2026, esa ambición también pasa por Italia.
El programa ya confirmado de Vingegaard incluye solo cuatro bloques: UAE Tour, Volta a Catalunya, Giro de Italia y Tour de Francia, con el calendario posterior al Tour por decidir. Eso ha generado comentarios de aficionados y analistas que quieren ver a las grandes figuras enfrentarse más a menudo.
Vingegaard entiende ese punto de vista, pero afirma que el rendimiento debe primar. “Si haces demasiado en primavera, lo pagas en el Tour”, explicó. Con el doblete Giro-Tour ahora en su plan, asegura que un inicio de temporada más ligero no es opcional, sino necesario si quiere pelear por el amarillo en julio. Esa lógica ha moldeado todo en 2026. Su debut en el Giro no es un proyecto paralelo. Es parte de su construcción hacia el Tour, una ruta distinta hacia el mismo objetivo.
Clásicas y la comparación con Pogacar
Otra parte del debate gira en torno a lo que Vingegaard no corre. Mientras
Tadej Pogacar se adentra en el calendario de un día y apunta a Monumentos, Vingegaard se mantiene al margen. No rehúye ese contraste. “Me encantaría ganar carreras de un día como Tadej, pero ahora mismo no es posible”, admitió.
Dijo que aún no ha encontrado la forma adecuada de prepararse para esas pruebas, aunque le gusta verlas y respeta el enfoque de Pogacar. Para Vingegaard no es una cuestión filosófica. Es práctica. Sostiene que el nivel en el ciclismo moderno es tan alto que “realmente tienes que prepararte al 100 por ciento para cada carrera”, y abrir demasiado el foco pone en riesgo el único objetivo que define su temporada.
La entrevista también abordó un asunto más amplio dentro del pelotón. Al reflexionar sobre retiradas recientes y el debate sobre el burnout, Vingegaard reconoció la carga mental y física del ciclismo de élite. “A veces es demasiado duro”, dijo, añadiendo que los viajes constantes y la presión pueden ser abrumadores.
Sugirió que el deporte quizá deba pensar de forma más individual, porque los corredores reaccionan de manera distinta a la vida en la carretera. “Algunos están bien con estar mucho tiempo fuera, para otros es muy duro”, afirmó. Ese enfoque también influye en sus decisiones de calendario. El objetivo no es correr menos, sino competir de una forma que aún le permita rendir cuando más importa.
Tras ganar La Vuelta 2025, a Vingegaard solo le falta el Giro para completar su colección de victorias en grandes vueltas
Primero el Giro, siempre el Tour
En 2026, Vingegaard perseguirá algo que nunca ha logrado: la victoria en el Giro de Italia. Ese objetivo tiene valor propio. Le daría triunfos en las tres grandes vueltas. Pero en su entorno, el Giro también se entiende como parte de la preparación para el Tour, no como su sustituto.
El propio Vingegaard lo dejó claro al explicar por qué su primavera debe ser más ligera. Combinar Giro y Tour implica que cada decisión antes de mayo pesa más que nunca. Después del Tour, dice que revaluará su temporada. “Después del Tour, veremos cómo me siento y decidiremos si la temporada ha terminado o si planificamos más carreras.”
Así que el calendario puede parecer corto, pero no es casual. Es calculado. Cuatro bloques de competición. Alrededor de 60 días de carrera. Una ambición central. Vingegaard no se está apartando de la competición. Apuesta por que hacer menos, con más precisión, es la única manera de batir a los mismos rivales con los que le comparan.